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ENTREVISTA | César Strawberry

"Sospecho que Interior buscaba información de Pablo Iglesias y otros políticos en mi móvil"

"Solo persiguen en Internet a personas de una ideología", afirma el líder de Def con Dos, imputado por enaltecimiento del terrorismo

"El derecho a la libertad de expresión no tiene por qué ser algo agradable: tenemos que estar dispuestos a escuchar cosas que no nos gusten"

"No me parece una buena señal la dimisión de Zapata. La nueva política no puede ceder a la presión de determinados medios"

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César Strawberry, líder de la banda de rap Def Con Dos \ Foto: Alejandro Navarro Bustamante

César Strawberry, líder de la banda de rap-metal Def Con Dos \ Foto: Alejandro Navarro Bustamante

Canalizaron la aversión a las bandurrias y los leotardos masculinos en un himno generacional, 'Tuno bueno, tuno muerto'. Hicieron su particular contribución al fomento del turismo en Extremadura con 'Veraneo en Puerto Hurraco'. Y remataron con 'La culpa de todo la tiene Yoko Ono'. Pero ni el colectivo de tunos, ni las víctimas del terrible crimen de los hermanos Izquierdo, ni la mujer de John Lennon actuaron en los tribunales contra Def con Dos y el padre de todas sus letras, César Montaña Lehman, César Strawberry. Pero agentes antiterroristas detuvieron al vocalista el 19 de mayo en la puerta de su casa. En su primera entrevista desde entonces, Strawberry enmarca el arresto en el "intento de criminalizar a las fuerzas políticas emergentes".

¿De qué se le acusa y en qué se fundamenta la imputación?

Estoy imputado por un delito de enaltecimiento del terrorismo y humillación a las víctimas del terrorismo. Está motivada, supuestamente, por unos tuits que publiqué, supuestamente, hace año y medio por lo menos. De los 8.000 tuits y retuits que figuran en mi cuenta, hay aproximadamente nueve que se aportan como prueba para defender esta acusación.

Según se ha publicado, en esos mensajes había alusiones a la actividad de grupos terroristas. ¿En qué contexto escribió esos mensajes?

No soy capaz de recordarlo. No tengo una memoria lo suficientemente precisa para acordarme de este tipo de cosas.

¿Tiene al menos la sensación de que en algún momento de su vida ha enaltecido el terrorismo?

En ningún momento. Esta operación se monta con una intencionalidad política en un momento muy concreto. A mí se me detiene, curiosamente, la víspera del Día Sin Música, que tiene su ironía, una iniciativa que convocó al gremio de músicos en contra la subida del IVA de Montoro. Faltaban cinco días para las elecciones municipales. Se me detiene cuando hubiera bastado enviar un requerimiento judicial, sin necesidad de que cinco agentes te vayan a buscar, te detengan, te confisquen el móvil sin tu permiso, te pidan tu pin, vulneren tus derechos constitucionales… En 25 años de trayectoria artística jamás había sido detenido. Son 25 años ejerciendo mi libertad de creación artística a través de mis canciones y de mis libros.

¿Por qué los mensajes en Twitter y no, por ejemplo, las letras de Def con Dos?

En mi opinión, todo esto corresponde a una operación que intenta criminalizar el pensamiento libre, disidente y la ideología de las personas que no están de acuerdo con el pensamiento único y con la gente que está en el gobierno en este momento. Me recuerda a la caza de brujas del macartismo. En este momento, la cultura se considera algo casi subversivo. El IVA y otras medidas administrativas han ido dirigidas a mitigar la influencia cultural en la sociedad. ¿Existe una lista en cartera para ir deteniendo conforme le venga bien, a nivel promocional, al Ministerio del Interior con fines electorales? No lo sé, pero mi detención y toda la 'operación Araña' tiene toda la pinta de tener esa intencionalidad. Y soy una persona que a lo largo de mi vida he sentido la vigilancia y el seguimiento policial en varias ocasiones.

¿Cree entonces que ser un personaje público influyó para su inclusión en la lista de detenidos?

Me seleccionan a mí, a través de unos tuits, y de alguna manera hacen que represente a otros 20 detenidos, a los que no conozco ni con los que tengo relación alguna. A nivel mediático se expone mi persona en todos los sitios y a mi grupo, creando la presunción de culpabilidad como representante de algo que no lo soy en absoluto. Siento vulnerados mis derechos.

El hecho de que se haya incautado el móvil de manera irregular me hace sospechar de todo tipo de manipulaciones sobre los mensajes de los que se me acusa. Todo esto son irregularidades que responden a una persecución política, que me recuerda mucho al caso de las Pussy Riot en Rusia. Pero como Putin no está bien visto por este gobierno, se va contra mi persona y no contra el grupo, como hizo él, aunque yo soy el autor de todas sus letras.

Guillermo Zapata acaba de dimitir como concejal de Cultura del Ayuntamiento de Madrid por unos comentarios supuestamente ofensivos. ¿Encuentra relación con su caso?

Una de las razones por las que considero que se me ha incautado el móvil es ver qué contactos tengo y con quién me relaciono. Sabido es que hay determinados políticos de la nueva hornada que simpatizan con mi grupo o son fans. Tengo mensajes con Pablo Iglesias, al que conocí cuando fui a su programa. Están otros como Ramón Espinar que dicen que les gusta mi grupo, mi actitud, lo que hago… Sospecho que el Ministerio del Interior buscaba información de todos ellos en mi teléfono móvil. Querían ver quién soy y cómo se les puede atacar a esos nuevos políticos. Mi detención obedece a un intento de criminalizar a las fuerzas políticas emergentes. Criminalizándome a mí, se criminaliza a mi grupo, a nuestros seguidores, a mis amigos y mis contactos.

En ese sentido, el caso de Zapata es una clara caza de brujas en la que se ha esperado a que tomara posesión para sacar una serie de trapos sucios. Los tuits de Zapata que he podido ver no me parecen ingeniosos, ni graciosos, ni brillantes, pero entiendo que en la libertad de expresión es así, yo leo cosas que no me gustan y no creo que deban ser consideradas delitos. No me parece una buena señal que haya tenido que dimitir, es ceder a una presión mediática que obliga a tomar decisiones que son políticas. Si queremos hacer una nueva política no podemos ceder, me parece a mí, ante ese tipo de presiones de medios de una determinada ideología.

Por lo demás, el mal gusto es también un derecho. La película Bad Taste (Mal gusto), de Peter Jackson, es brillantísima, me gusta mucho. O Acción Mutante, de Alex de la Iglesia, en cuya banda sonora participamos. En la película, un grupo de discapacitados cometía acciones que serían calificadas como terroristas...

Las detenciones por delitos de odio en Internet se multiplicaron tras el asesinato de la presidenta del PP en la Diputación de León, del PP. La operación Araña se centra en las ofensas a víctimas del terrorismo, pero hay otras personas y colectivos vilipendiados en las redes. ¿Hay discriminación en la selección de objetivos por parte del Ministerio del Interior?

Se está exagerando mucho queriendo elevar a delito determinados comentarios. Y, sobre todo, en un solo sentido. Hay un enorme espectro ideológico de la derecha más rancia que ha injuriado, faltado al respeto, humillado a víctimas, como en el caso de Pilar Manjón, que no se ha perseguido. Tenemos a un concejal del PP en Palencia que ha dicho, tan a gusto, en su Facebook, que había que pegarle un tiro en la nuca a Pablo Iglesias y no ha pasado nada. Aquí hay una discriminación absoluta, un doble rasero a la hora de juzgar los tuits y comentarios de unas personas, y los de otras. Las autoridades encargadas de perseguir este tipo de delitos solo persiguen a las personas de una determinada ideología. Hay un agravio comparativo demostrable y flagrante.

En uno de los tuits, usted, al parecer, venía a decir que Ortega Lara -millitante destacado de Vox que fue secuestrado por ETA en 1996- debería ser secuestrado en la actualidad. ¿Eso es crítica política? ¿Humor negro? ¿Este también debe tener límites?

Prefiero no comentar el supuesto tuit antes de hacerlo ante el juez. Sin embargo, sí quiero dejar claro que el derecho a la libertad de expresión no tiene por qué ser algo grato o agradable. No es grato escuchar a la gente que dice cosas que no te gustan. Pero no podemos pensar en la libertad de expresión en un sentido egoísta: hay que tener en cuenta que otros van a decir cosas que no nos gusten y tenemos que estar dispuestos a tolerarlo. Eso es la libertad de expresión. En 2013, editamos una canción, en el disco España es Idiota, titulada Las caricaturas de Lars Vilks. En ella condenábamos el primer ataque a la revista Charlie Hebdo, y también lo hacíamos con las quemas del Corán que sólo buscaban provocar disturbios absurdos donde morían muchas personas.

Hay una cita del redactor jefe de Charlie Hebdo, Gerard Biard, en una entrevista de 2012, que me gusta mucho: "La autocensura es el principio del autoritarismo". Hay que mantener el sentido común, el respeto por las personas que han sufrido, por supuesto, el respeto por el dolor ajeno, la empatía con el dolor ajeno, pero también hay un debate que es el de la ofensa. El juego de la ofensa no depende tanto del supuesto ofensor sino del que vive predispuesto a ser ofendido. Hay determinadas corrientes ideológicas que están permanentemente expuestas a la ofensa, como por ejemplo las corrientes radicales del Islam, que han intentado promover la blasfemia. Es algo muy peligroso. Existe una tendencia generalizada a acosar la libertad de expresión.

¿El problema es que determinado humor negro estaba tipificado en el Código Penal y nadie se había dado cuenta?

El humor negro ha hecho mucho por la libertad en este país. Es el caso de Hermano Lobo, La Codorniz, actualmente El Jueves, Mongolia… O Charlie Hebdo, por supuesto, con muchos años en el frente de batalla por la libertad de expresión. Muchos de los líderes que mostraron sus condolencias en París por las víctimas de la revista están persiguiendo la libertad de expresión en sus países. En Arabia Saudí hay blogueros castigados a 80 latigazos. Eso dice mucho de la deriva que puede tomar esta actuación contra la libertad de pensamiento, ideológica y de expresión en general.

¿Qué relación tienen las redes sociales con su profesión?

En la actualidad, no se puede concebir ningún tipo de proyección profesional, artística o de pensamiento sin Internet. La Red ha creado un canal de comunicación con el mundo en el cual existe una enorme libertad que escapa a las grandes agencias de información internacional que antes la copaban. Ahora tenemos a Wikileaks, Snowden… que han destapado casos de corrupción, de hechos reprobables de nuestros gobernantes que se han denunciado gracias a Internet. Todos tenemos este aparato del diablo que se llama smartphone que también se ha convertido en nuestro peor enemigo. Accedes a todo desde él, pero tienes toda tu intimidad ahí dentro. Y te posiciona continuamente. En ese sentido, Google sería la mayor empresa de espionaje del mundo.

¿Ha tenido ya consecuencias en su vida el arresto y la imputación?

El daño ocasionado a mi imagen pública afecta directamente a mi derecho al trabajo. Los músicos trabajamos mucho con Ayuntamientos y otras entidades públicas. Se me ha señalado en medios generalistas como cabeza visible de 20 personas a las que se acusa por un delito parecido y a las que ni siquiera conozco.

¿Ha seguido utilizando Twitter después de la detención?

Sigo utilizando las redes sociales, sigo opinando, hablando de todo lo que considero, con la misma libertad que antes. Creo que detrás de toda esta persecución hay una estrategia del miedo, de que la gente tenga miedo a hablar, de ejemplarizar en una persona determinados delitos para que personas que se identifican con él, en este caso mi público, mis fans, mis seguidores, se les transmita un miedo o una advertencia para que tengan mucho cuidado con lo que dicen. Gran Hermano aún te vigila.

 

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