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Valls coloca a la sombra de Mitterrand su cuartel de asalto al Elíseo

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Valls coloca a la sombra de Mitterrand su cuartel de asalto al Elíseo

Valls coloca a la sombra de Mitterrand su cuartel de asalto al Elíseo

La campaña a las primarias socialistas del ex primer ministro francés Manuel Valls tiene su epicentro físico en un cuartel general luminoso y moderno, de 300 metros cuadrados, presentado en París como símbolo del cambio de etapa.

Es "casualidad" que su ubicación sea vecina de la Biblioteca François Mitterrand, bautizada en honor al presidente que más tiempo permaneció en el cargo (1981-1995), pero el entorno del candidato a las primarias se encarga de recordar esa coincidencia.

Las oficinas, con un contrato de alquiler que expira a finales de enero, al término de la segunda vuelta de las primarias de la izquierda, reflejan esa intención de empezar de cero y unir nuevas fuerzas.

Con espacios abiertos, un orden propio de lo recién estrenado y lemas impresos en folios colgados por las paredes (como uno de los favoritos del exjefe del Gobierno: "Nada está escrito"), la sede, a la que Valls ha llevado fotos de su familia y un cuadro de su padre, el pintor Xavier Valls, coordinará en dos meses una apretada agenda.

El ex primer ministro anunció su dimisión y su candidatura el pasado 5 de diciembre y en apenas nueve días ha engrasado la mecánica de una campaña dirigida por Didier Guillaume, presidente del grupo socialista en el Senado.

Su presupuesto, que oscila entre los 300.000 y los 400.000 euros, les obliga a economizar los medios: "Un viaje en segunda cuesta menos que uno en primera", se oye en sus oficinas, donde el personal y el propio candidato asumen que sus desplazamientos se verán privados de la pompa de su anterior cargo.

"La gente ha corrido riesgos por mí. Esta campaña debe ser modesta a nivel financiero", dijo Valls en la presentación de su sede, en la que insistió en que "ha pasado página" y se adentra en otra etapa, "muy orgulloso" de lo efectuado bajo el mandato del socialista François Hollande.

Dejó la exclusiva de la presentación de su nuevo lugar de trabajo a la plataforma digital Brut, en la que los internautas le pudieron hacer preguntas, lo que marca la pauta de una estrategia que otorga un papel determinante a internet y las redes sociales y quiere mayor apertura y participación ciudadana.

También su actitud distendida, que le hace recibir a la prensa en mangas de camisa, apuesta por ese cambio que el ex primer ministro, de 54 años, dice asumir con ganas, sin renegar del pasado pero con el foco puesto en sus propias ideas.

Ocho portavoces, cuatro hombres y cuatro mujeres, se encargarán de extender su voz en la prensa, junto a dos copresidentes del comité de apoyo, representantes locales y un equipo de voluntarios.

La media de edad de sus nuevos colaboradores ronda los 45 años y no faltan toques de humor que hacen más llevadera la importancia de lo que está en juego: "Esta ronda la paga Valls", se lee en un cartel junto a la máquina de café.

Ganar las primarias apenas es el primer obstáculo. Valls quiere unificar a la izquierda, acabar con la idea de que no tiene posibilidades en las presidenciales y evitar que los franceses se vean obligados a elegir en 2017, como dicen las encuestas, entre Marine Le Pen y François Fillon.

El candidato entrega hoy los apadrinamientos que le acreditarán oficialmente como tal y admite que todo apoyo es poco. Entre quienes ya le han respaldado públicamente se encuentran los ministros de Trabajo e Interior, Myriam El Khomri y Bruno Le Roux, que destacan de él su "dimensión de hombre de Estado".

Pero más allá de ese trámite, tiene su rumbo claro: "No se debe tener un proyecto para las primarias y otro para los franceses. (...) No es honesto", concluyó en ese encuentro digital con los ciudadanos.

Marta Garde

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