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La jueza absuelve al exalcalde de Bunyola (Baleares) por la muerte de un joven electrocutado con una farola

La titular del Juzgado de lo Penal número 4 ha absuelto al exalcalde de Bunyola Jaume Isern de un delito de homicidio imprudente por el fallecimiento, en agosto de 2014, de un joven de 18 años tras electrocutarse con una farola averiada en las fiestas del municipio.

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La jueza absuelve al exalcalde de Bunyola (Baleares) por la muerte de un joven electrocutado con una farola

Sí ha sido condenado, por el contrario, el electricista municipal también juzgado por estos hechos, quien se enfrenta a dos años de prisión por imprudencia grave. La jueza también absuelve al Ayuntamiento de la responsabilidad civil solicitada en su contra.

La Fiscalía reclamaba inicialmente un año y medio de cárcel para el exprimer edil, cuya responsabilidad redujo posteriormente a falta, mientras que el abogado de la familia de la víctima, que ejerce la acusación particular, pedía tres años de prisión para Isern y cuatro para el funcionario.

La acusación consideraba clave el papel de ambos inculpados en el mantenimiento del alumbrado público del municipio así como en garantizar su buen estado para evitar este tipo de incidentes.

Durante su declaración en la vista oral, celebrada el pasado mes de julio, el exalcalde aseguró que "en ningún momento me comunicaron que había problemas" con el estado de la instalación eléctrica. Preguntado por su abogado, Eduardo Valdivia, Isern manifestó además que aún no había accedido al cargo cuando el Consistorio solicitó presupuesto para la mejora de la instalación eléctrica de Bunyola.

Los momentos previos al inicio del juicio transcurrieron con incidentes. A las afueras de los Juzgados de Vía Alemania se congregaron tanto familiares del fallecido como de los inculpados, quienes a su llegada a las dependencias judiciales fueron increpados a gritos de "asesinos".

También acudieron, a prestar su apoyo al exalcalde, el presidente del PP balear, Miquel Vidal, el entonces recién nombrado secretario general del partido, Sebastià Sagreras, y el expresidente del Parlament Pere Rotger, entre otros miembros de la formación.

En el turno del electricista, éste manifestó que las farolas del municipio "nunca habían dado problemas" y que, "en sí, no se revisan sino que se cambia la luz si se precisa". "Hay unas 600 farolas en Bunyola, no requieren revisión periódica", incidió.

Durante su interrogatorio, el inculpado llegó a atribuir al paso de algún animal los posibles daños de la farola: "Como no hubiera habido un ratón o un saltamontes el que hubiera hecho algo...", apuntó en este sentido.

LAS FAROLAS "SE PODÍAN ABRIR SIN PROBLEMAS Y SER MANIPULADAS"

De hecho, explicó que, puesto de día el alumbrado no funciona, se podía abrir sin problemas y ser manipulado. El funcionario señaló que las farolas "se abrían con cualquier cosa, pasaba mucha gente y era muy fácil, como vaciar una tapadera". "¿Para qué, para hacer una gracia?", le preguntó la fiscal. "Sí, para eso", respondió.

Por su parte, varios testigos manifestaron que tiempo antes también habían tenido un percance con la farola, pero sin consecuencias. Uno de ellos señaló que vive cerca de la zona donde está ubicada y un día antes de los hechos que se están juzgando, "la toqué pero no le di importancia; sufrí una pequeña descarga pero no lo comuniqué al Ayuntamiento".

Del mismo modo, un guardia civil que actuó en el momento de los hechos recordó que, tras recibir el aviso, acudió al lugar y vio "a un chico tumbado en el suelo echando sangre por la boca". Junto a él, relató, se encontraba su hermano pequeño mientras que un amigo le contó que el fallecido había ido a orinar por la zona, "se apoyó en la farola, le dio un calambrazo, se quedó pegado en ella. Tuvieron que tirar de él".

DESCARGA DE 137 VOLTIOS

En concreto, los hechos tuvieron lugar sobre las 00.30 horas del 31 de agosto de 2014, cuando la víctima se subió a la balaustrada en la que se encontraba la farola y, apoyándose en la misma, recibió una descarga eléctrica de al menos 137 voltios, lo que produjo su fallecimiento.

El Ministerio Público señalaba en su escrito de acusación provisional que ni Isern ni el funcionario adoptaron "las más mínimas normas de cuidado" para el mantenimiento del alumbrado público de Bunyola.

En el caso concreto de la farola, ésta, ubicada en el Passeig Antoni Estarellas, presentaba en el báculo -carcasa exterior- deficiencias en su protección mecánica, careciendo de estanqueidad y faltando el fusible de protección. En su lugar fue colocado un conductor, de modo que existía conexión entre éste -que estaba activo- con la carcasa exterior.

La farola es propiedad del Ayuntamiento que, como responsable de su mantenimiento, tiene suscrito un seguro de responsabilidad civil por el que fueron indemnizados los padres del fallecido con 150.000 euros.

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