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Del muro al proteccionismo, las propuestas estrella que encumbraron a Trump

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Desde su propuesta estrella de construir un muro en la frontera con México hasta sus medidas proteccionistas, Donald Trump se presenta a las elecciones en EEUU con un programa insólito que choca en parte con las doctrinas clásicas del Partido Republicano.

El multimillonario neoyorquino, considerado al principio un mero entretenimiento para la campaña, logró dominarla enseguida y captar un abrumador apoyo popular gracias a propuestas populistas como levantar un muro de unos 1.600 kilómetros de largo en la frontera sur del país y hacer que México pague por él.

Con ese sorprendente anuncio arrancó el 16 de junio de 2015 la campaña de Donald Trump, un espectáculo político sin precedentes en Estados Unidos en el que el magnate ha salido reforzado una y otra vez de polémicas que habrían acabado con la candidatura de cualquier político en un ciclo electoral normal.

El multimillonario empezó a copar minutos televisivos desde el minuto cero al afirmar sin tapujos que "México no envía a su mejor gente a Estados Unidos" sino a quienes "traen drogas, crímenes y son violadores".

En su libro "Make America Great Again" ("Hagamos que EEUU vuelva a ser grande", su lema de campaña), el magnate se reafirma en esos comentarios: "los países del sur (de América) no nos envían a su mejor gente, la mala gente viene no solo de México sino también de todo Centroamérica y Sudamérica y probablemente de Oriente Medio".

De hecho, otra de las propuestas del magnate que escandalizaron dentro y fuera de Estados Unidos fue la de prohibir la entrada al país a todos los musulmanes "hasta que las autoridades determinen qué está pasando".

Esta afirmación, que siguió al atentado terrorista de San Bernardino (California) en diciembre pasado, fue condenada por líderes mundiales como el ex primer ministro británico David Cameron, que suelen evitar pronunciarse sobre las interioridades de los procesos electorales en otros países.

Recientemente, el magnate no solo se mantuvo firme en su controvertida propuesta sino que amplió la prohibición a todos los inmigrantes procedentes de "naciones vinculadas al terrorismo islámico".

Lo insólito del candidato Trump no es solo que haya logrado entusiasmar a un número récord de estadounidenses con sus propuestas xenófobas y su absoluta incorrección política, sino también que se haya hecho con la candidatura republicana pese a que sus principales posturas económicas rompen con la doctrina clásica de los conservadores.

La más evidente es su repliegue en un férreo proteccionismo que se sitúa en las antípodas de la apuesta por el libre comercio que tanto demócratas como republicanos han mantenido durante las últimas décadas.

Trump no se opone al libre comercio "per se" pero critica que los tratados firmados o negociados hasta ahora en EEUU son devastadores para el país y los culpables directos de una enorme pérdida de empleos, sobre todo en el sector industrial.

"Estados Unidos siempre ha sido una nación de comercio y bajo el Gobierno Trump el comercio florecerá. Sin embargo, para que el libre comercio traiga prosperidad al país, debe ser también comercio justo", puede leerse en el apartado "Reformar el comercio con China" de sus propuestas recogidas en su página web oficial.

Imponer los intereses estadounidenses en las relaciones comerciales con China y hacer trizas el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP), negociado durante el Gobierno de Barack Obama, son dos de las banderas que ha exhibido el magnate con insistencia en el marco de su promesa de que "Estados Unidos vuelva a ganar", otro de los mantras de su campaña.

Su propio candidato a vicepresidente, el gobernador Mike Pence, es un firme defensor del TPP y como congresista (2001-2013) apoyó todos los tratados de libre comercio que se propusieron y varias iniciativas para una mayor liberalización del comercio con China.

Esta diferencia se ha salvado con una redacción ambigua en el programa político que el Partido Republicano aprobará en la Convención, que pide poner "a Estados Unidos primero" -otro de los lemas de Trump- a la hora de negociar tratados comerciales y, sin rechazar el TPP, aboga por revisar con calma su ratificación en el Congreso.

En su contradictoria política exterior, el magnate tiene, por un lado, posturas fieles a la ortodoxia republicana, como reforzar las Fuerzas Armadas, y otras de claro aislacionismo, como cuando llegó a sugerir que EEUU podría abandonar la OTAN, a la que critica por "obsoleta" y "costosa".

Al mismo tiempo, conjuga su rechazo a que EEUU siga gastando dinero en ayudar a que otros países se defiendan con un discurso belicista como el que esta misma semana le llevó a prometer una declaración de guerra del Congreso al grupo yihadista Estado Islámico (EI) si llega a la Casa Blanca.

Cristina García Casado

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