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Los 15 despropósitos que han provocado la crisis del ébola en España

Una cadena de errores, de descuidos, de relajación de las medidas de seguridad o de falta de ellas han marcado la gestión de la crisis del ébola en España

Un resumen cronológico de los fallos tras los que hemos llegado a la situación actual: una infectada, siete posibles casos y decenas de personas en vigilancia

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"El traje de seguridad me estaba corto", dice el médico que asistió a la enferma de ébola

El contagio de ébola en España ha disparado una batería de despropósitos.

Una auxiliar sanitaria contagiada de ébola. Trece más en observación en el hospital por sospechas de haber contraído el virus. Más de 65 identificadas y bajo seguimiento por haber estado en contacto con personas infectadas. Un protocolo que ya se ha revisado tres veces desde la repatriación del primer enfermo. Y una serie de errores cuya responsabilidad tendrá que determinar la investigación.

Más allá de lo que el Gobierno  debería haber hecho para atajar este problema cuando aún no había aterrizado en territorio  español, estos son algunos de los fallos que se han cometido en la gestión de esta crisis. 

1. El protocolo y el material

5 de agosto. El Gobierno decide repatriar al misionero Miguel Pajares, enfermo de ébola, para tratarle en España. Se activa entonces un protocolo de actuación para evitar riesgos de contagio. Un día después, Defensa prepara un Airbus medicalizado que viajará hasta Liberia. Mintras tanto, se habilita una planta del hospital Carlos III de Madrid que, hasta que la Comunidad de Madrid decidió  desmantelar en noviembre de 2013, era el centro de referencia para enfermedades infecciosas. Entre el equipo elegido para atender al religioso está la auxiliar de enfermería Teresa Romero. Ahora sabemos que personal sanitario se quejó de la  falta de formación para atender una situación tan peligrosa y que las medidas de seguridad no eran suficientes.

2. Una vigilancia 'pasiva'

25 de septiembre. Después de la muerte de Pajares, el 12 de agosto –y tras el fallecimiento del segundo misionero repatriado, Manuel García Viejo– la treintena de profesionales que participaron en la atención de ambos religiosos queda en "vigilancia pasiva", que consiste en que ellos mismos se tomen la temperatura dos veces al día y comuniquen si tienen fiebre al Servicio de Prevención de Riesgos Laborales del hospital La Paz, su centro laboral (desde que absorbió la actividad del desmantelado Carlos III).

Más allá de esto, pueden hacer una vida perfectamente normal, sin tomar ningún tipo de precauciones. De hecho, Romero participa el 27 de septiembre en un multitudinario examen para intentar conseguir una plaza fija en la sanidad madrileña. La mujer lleva 14 años trabajando como interina.

3. Prevención y riesgos

29 de septiembre. Según fuentes oficiales, Teresa Romero comienza a sentir fiebre ese lunes. Un día después, a la fiebre se une la astenia (fátiga generalizada) y la auxiliar de enfermería lo comunica al Servicio de Prevención. Como la temperatura no alcanza los 38,6º grados que se establecen en el protocolo diseñado por Sanidad –no así en las recomendaciones internacionales, que no especifican una temperatura concreta–, no se toma ninguna medida.

El consejero de Sanidad ha llegado a afirmar que Romero no dijo en esa conversación que había estado en contacto con un paciente con ébola. Sin embargo, no ha aclarado por qué en Prevención de Riesgos no sabían quién era la mujer si estaba bajo vigilancia. En cualquier caso, y según el relato de su entorno, la recomendación fue que descansara en casa y que fuera a su médico de familia.

4. Visita al centro de salud

Al encontrarse peor, esa misma tarde Romero acude a su centro de salud, el Laín Entralgo en Alcorcón. Allí le atiende una médico que hoy está en observación en el hospital. La revisó sin ningún tipo de protección. Le diagnostica un cuadro gripal. Le receta ibuprofeno y paracetamol. La infectada ha reconocido en una entrevista telefónica que no dijo a la facultativa que había estado en contacto con un enfermo de ébola. Ha explicado que en ese momento no pensó que podía tratarse de un contagio.

5. La llamada al 112, sin alerta

6 de octubre. Las medicinas lograron mantener a raya la fiebre, pero no evitaron otros síntomas. A las 4 de la mañana del 6 de octubre, el malestar de la sanitaria ha aumentado y decide llamar al teléfono de Emergencias. Allí sí dice que es una de las personas que atendieron a los misioneros enfermos. El Summa 112 informa a Salud Pública. Un epidemiólogo hace a Romero las preguntas del protocolo y descarta el riesgo de ébola. Indica que se envíe a un médico a su casa, sin protección especial ninguna.

6. Un médico a domicilio

El facultativo acude al domicilio de la mujer y la revisa. Además del malestar físico tiene décimas de fiebre y se encuentra muy nerviosa. Por eso el médico recomienda que la trasladen al hospital para que le hagan análisis. Pide una ambulancia. Como la alerta por ébola no está activada, la ambulancia que se envía no es la indicada para enfermedades infecciosas. Los profesionales que realizan el traslado tampoco llevan protección especial.

7. Traslado al hospital de Alcorcón

El servicio de emergencias decide trasladar a la paciente al hospital Fundación Alcorcón, el que le corresponde por su domicilio, pero no el de referencia para ébola ni el centro al que está adscrita laboralmente, el hospital La Paz. Dado que no se ha activado el protocolo de prevención ante la posibilidad de contagio de ébola –siguiendo la recomendación de Salud Pública–, las medidas de seguridad son una mascarilla y unos guantes que ponen a la mujer. La llevan a Urgencias, a la zona en la que se evalúa la gravedad de los casos para organizar la atención médica.

Allí los sanitarios que la acompañan mencionan los antecedentes de Romero, y el centro decide aislarla. El personal se coloca los trajes protectores. Sin embargo, el médico que la atiende asegura que la vestimenta protectora que había disponible no era de su talla. La paciente permanece en un box de Urgencias hasta que el primer análisis de ébola da positivo.

8. Resultados del análisis a la prensa

Inmediatamente se realiza una segunda prueba, que también da positivo. Pero nadie informa a la paciente. Ni al médico que la estaba atendiendo. Ambos aseguran que se enteraron por la prensa.

9. La ambulancia

Mientras tanto, la ambulancia que trasladó a Teresa Romero al hospital de Alcorcón sigue en servicio. Como previamente no se ha activado el protocolo antiébola –siguiendo de nuevo la recomendación de Salud Pública–, la ambulancia que traslada a la sanitaria desde su domicilio hasta el centro hospitalario no se aísla previamente ni se desinfecta hasta 12 horas después. Durante ese lapso de tiempo hasta siete personas pasan por el vehículo. Esas personas están controladas ahora por Sanidad tras haber sido expuestas a un posible contagio del virus.

10. Rueda de prensa

7 de octubre. Cerca de las 19.00 horas, el Ministerio de Sanidad convoca a una rueda de prensa urgente para comunicar el primer caso de ébola en Europa. Son cinco responsables sanitarios –incluida la propia ministra– y 20 minutos de comparecencia en los que Ana Mato se limita a pasar la palabra a quienes la acompañan en la mesa. No hay datos sobre cómo pudo ocurrir el contagio ni explicación para el hecho de que la infectada comunicara que tenía fiebre y la dejaran continuar con sus vacaciones.

11. Búsqueda de 'contactos'

Comienza el rastreo de las personas que estuvieron en contacto con la enferma y que tienen riesgo de haberse contagiado. Su marido es ingresado en aislamiento en el Carlos III para controlar su evolución, aunque sigue sin síntomas. Unas 20 personas son identificadas e incluidas en el protocolo de seguimiento (tomarse la temperatura dos veces al día). Pero la búsqueda no es lo suficientemente exhaustiva. Al menos dos empleadas de una peluquería a la que acudió la mujer llamaron al teléfono de emergencias para pedir que las incluyeran en el control médico.

12. La crisis del perro y la eutanasia

7 de septiembre. La Comunidad de Madrid decide que el perro de la familia debe ser sacrificado para evitar "posible transmisión de la enfermedad a humanos" ya que el animal ha estado en contacto directo con la enferma. El marido de Teresa Romero  graba un mensaje para intentar salvarlo –niega su consentimiento a las autoridades sanitarias– y lo difunde por las redes sociales, convirtiéndose en viral en pocas horas. Decenas de personas se concentran frente a la casa para impedir que se lleven al perro. Hay  enfrentamientos con la policía cuando llega la ambulancia veterinaria. A las 18:26 del 8 de octubre, la Comunidad de Madrid difunde una nota en la que habla de  'eutanasiar' al animal.

13. El 'canutazo' del guante

8 de octubre. La primera información oficial sobre la investigación acerca de cómo pudo producirse el contagio llega rozando el mediodía en boca de un médico del hospital La Paz, que hace declaraciones a las puertas del centro, donde se agolpan decenas de periodistas. Asegura que la enferma le ha contado que pudo haberse tocado la cara con un guante al quitarse el traje de protección. Este médico afirma que ella le ha autorizado a dar esa información. Horas antes, Romero había asegurado en  una entrevista telefónica que no recordaba haber hecho nada mal. La explicación del guante corrobora las informaciones publicadas por El País y ABC citando "fuentes sanitarias".

14. El consejero acusador

Pocas horas después, el consejero de Sanidad comparece en la Asamblea de Madrid. Allí asegura que la auxiliar de enfermería "bien pudo estar mintiendo" sobre cuánta fiebre presentó en los días previos a su ingreso. Aseguró que esa era una conclusión "de su cosecha" debido a que la mujer no había mencionado a la médico de familia que había estado en contacto con un enfermo de ébola. "Nunca lo he podido demostrar", insistió al día siguiente.

15. Puntos ciegos y limpieza improvisada

9 de octubre. Comienzan a circular informaciones que apuntan a que la formación de los sanitarios que atendían los casos de ébola no era suficiente. Y que en algunos casos tampoco había una segunda persona controlando la operación de ponerse y quitarse el traje protector, como indican los protocolos de la OMS. La explicación oficial de que no se registrara ningún incidente como el que supuestamente ocurrió con Teresa Romero es que este control se realizó desde una habitación contigua a través de un cristal, por lo que "es posible que hubiese algún punto ciego, porque el ángulo de visión no es perfecto.

También comienzan a conocerse casos de gestión deficiente de los desechos generados por la atención de los pacientes con ébola. El gerente del hospital de Alcorcón dio la orden, al día siguiente de ser traslada la auxiliar infectada, para que los servicios de limpieza ordinarios actuasen en las zonas que había ocupado Teresa Romero. Se negaron. De tal manera que no fue hasta este jueves cuando una empresa especializada entró en las urgencias del centro para desinfectar.

De igual manera, Consenur, la concesionaria encargada de retirar los residuos derivados de la actividad sanitaria en el Carlos III empezó a dar formación específica sobre los procedimientos en casos de enfermos de ébola este miércoles. Antes, había sancionado con 15 días de empleo y sueldo a un operario que se había negado a recoger los desechos de la habitación del misionero fallecido por ébola Miguel Pajares. Según este trabajador, no había recibido formación ni material adecuados.

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