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INTERNACIONAL

Un activista chino afirma que fue detenido por investigar abusos laborales en una fábrica vinculada a Ivanka Trump

Hua Haifeng ha pasado varias semanas en prisión por una investigación encubierta que revelaba abusos a trabajadores en una fábrica que produce zapatos para la marca de Ivanka Trump

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Hua fue detenido el 28 de mayo en su hotel en la ciudad de Ganzhou, al sureste del país, junto con Li y Su. EFE

Uno de los tres activistas detenidos tras investigar las condiciones laborales en una fábrica que produce zapatos para la marca de Ivanka Trump ha declarado a the Guardian que cree que la conexión de la fábrica con la hija del presidente de EEUU fue lo que llevó a su detención.

Hablando en público por primera vez desde su detención, Hua Haifeng ha afirmado que fue interrogado en sesiones maratonianas todos los días durante un mes. En estas sesiones, la policía le preguntaba continuamente sobre los detalles de su investigación.

“Cuando por primera vez me llevó la policía, no entendía por qué estaba siendo arrestado”, ha señalado Hua, de 36 años. “Pero una vez liberado y de vuelta en el mundo exterior, creo que probablemente fue por la conexión de la fábrica con Ivanka”, ha añadido.

“Antes de llegar a la fábrica ni siquiera sabía que la hija de Trump tenía una marca de ropa. Y no fue hasta mi liberación cuando me di cuenta de que esta marca está relacionada con la hija del presidente de Estados Unidos”, ha asegurado.

Hua y otros dos investigadores, Li Zhao y Su Heng, encontraron pruebas de abusos laborales en la fábrica que produce los zapatos de Ivanka Trump, incluidas retribuciones por debajo del salario mínimo, abusos verbales contra los trabajadores y el uso de un lenguaje degradante contra las empleadas. Li y Su también fueron puestos en libertad bajo fianza el 28 de junio.

Las acusaciones recuerdan a otras acusaciones similares de salarios bajos e intimidación a los sindicatos reveladas por the Guardian en una fábrica de Indonesia que también produce para la marca de Ivanka Trump.

El dueño de la fábrica, Huajian Group, no ha respondido a las llamadas, pero anteriormente declaró a Associated Press que todas las acusaciones de abusos laborales eran “completamente falsas, sacadas de contexto y exageradas”. La fábrica también produce para otros diseñadores y marcas estadounidenses.

En junio, Abigail Klem, presidenta de la marca Ivanka Trump, afirmó a the Guardian: “Ivanka Trump HQ solo trabaja con subcontratas que mantienen unos estándares laborales reconocidos a nivel internacional en su cadenas de suministro”.

Ivanka Trump, que no ha hecho declaraciones sobre el caso de Hua, es una asesora sin remunerar de su padre. A pesar de las críticas por su falta de experiencia en política, su papel en la Casa Blanca cada vez es más importante. La empresaria y exmodelo se sentó brevemente en dos ocasiones sustituyendo a su padre en las reuniones del G20 en Hamburgo; tomando asiento junto a los presidentes de Rusia, China y Turquía, la canciller alemana y la primera ministra británica, entre otros.

Ivanka cedió el control de su marca al ocupar un cargo en la Casa Blanca, pero mantiene la propiedad. El caso de Hua pone de manifiesto la sensibilidad política de marcas asociadas con la familia de Donald Trump, que criticó a China en varias ocasiones durante su campaña presidencial por llevarse puestos de trabajo de EEUU. Sin embargo, desde que es presidente, Trump ha buscado tener unas mejores relaciones con el presidente Xi Jinping.

Hua fue detenido el 28 de mayo en su hotel en la ciudad de Ganzhou, al sureste del país, junto con Li y Su. Los tres son activistas de la ONG China Labor Watch, con base en Nueva York. Las detenciones fueron las primeras en los 17 años que tiene la organización. Las autoridades interrogaron a Hua durante dos días antes de trasladarlo a una celda con alrededor de otros 20 prisioneros.

La obsesión de los interrogadores

Durante un mes de interrogatorios exhaustivos, la policía preguntó a Hua en varias ocasiones sobre la fecha y hora de su llegada a la ciudad y sobre los detalles de lo que había hecho en la fábrica. Afirma que sus interrogadores estaban obsesionados con su reloj, que tenía una cámara oculta para documentar las condiciones laborales.

Hua asegura que fue golpeado por otro recluso durante uno de sus primeros días en el centro de detención, tras lo cual la vida se convirtió en una rutina de hablar con otros prisioneros, hacer la lavandería y una ración de televisión nocturna. Una mujer de la oficina de seguridad pública de Ganzhou respondió a una llamada telefónica de the Guardian, pero colgó el teléfono.

Hua fue puesto en libertad bajo fianza el 28 de junio, pero sigue acusado de utilizar ilegalmente equipos de vigilancia. En China es extremadamente extraño que se conceda la libertad bajo fianza a los sospechosos con una acusación penal. La policía ha exigido a Hua que se presente regularmente en la comisaría local y la amenaza de acusación sigue presente.

“Ahora mismo, simplemente hago lo que la policía me dice”, explica Hua. “Existe la posibilidad de que no sigan adelante con el caso y espero que todo esto se acabe si hago lo que me dicen”, añade. Hua cuenta que su hija de siete años se puso a llorar cuando le vio por primera vez al salir de prisión. “Mi familia me ha echado de menos, ha pasado mucho miedo”.

El activista ha llevado a cabo decenas de operaciones encubiertas en otras fábricas en los últimos años, pero este fue su primer arresto. El antiguo trabajador de una fábrica ha estado haciendo campaña por unas mejores condiciones laborales desde 2003, cuando acusó a su jefe de pagarle mal.

Tras recuperar más de cuatro meses de salario atrasado, Hua se sintió animado a ayudar a otros y ha prometido continuar con su activismo a pesar de su arresto. Hua planea dejar las misiones encubiertas durante un tiempo y centrarse en asesorar legalmente a los trabajadores y en ayudarlos a negociar mejores condiciones. “Al fin y al cabo, nunca sabré la razón real de mi detención, por lo que necesito ir con cuidado”, explica.

Traducido por Javier Biosca Azcoiti

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