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Capitán de la democracia

"Venimos encontrándonos, ya demasiadas veces, que las heridas son producidas por los nuestros, no por el enemigo", señala la Asociación Unificada de Militares Españoles.

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El Gobierno cesa por "pérdida de confianza" al ex Jemad candidato de Podemos

El Gobierno cesa por "pérdida de confianza" al ex Jemad candidato de Podemos EFE

Reza en uno de los lemas militares la frase “A España servir hasta morir” como idealización de una de las reglas de comportamiento que los militares juran o prometen obedecer: defender España  incluso con la entrega de la vida cuando fuera necesario.

Pero, con frecuencia, venimos encontrándonos, ya demasiadas veces, que las heridas son producidas por los nuestros, no por el enemigo.

Una gran parte de los españoles hemos puesto nuestras esperanzas en que se realice un gran cambio regenerador de la convivencia democrática y de las estructuras que la sustentan, en la aparición de nuevas organizaciones políticas y en la propia auto regeneración de las ya existentes.  El juego enmarañado de la lucha política unido a la campante corrupción, casi institucionalizada, demandan dicho cambio y los ciudadanos así lo hemos percibido y así lo estamos esperando. Lo que no cabía esperar es que, esa lucha ideológica salpicada de ataques realizados desde lo más rancio, casposo y reaccionario, se continúe aplicando en ese nuevo escenario que desde todos los ámbitos se esperaba limpio, transparente y renovado.

Los españoles están demasiado acostumbrados a los tópicos sobre los militares, sobre las Fuerzas Armadas, en general. Siempre se nos percibe y se nos trata, en muchas ocasiones, como unos elementos aislados de la sociedad, con nuestros propios códigos, nuestra propia moral y, algunos, hasta con la convicción de ser los últimos valedores del Estado por encima de todo lo demás, obviando nuestra condición de ciudadanos y de pertenencia a la sociedad a la que servimos y a la que estamos subordinados. Pero, en definitiva, somos ciudadanos.

Ver a un militar en política nos parece algo exótico, extraño, incluso con la sensación de “no deseado”. Sin embargo nuestra historia reciente está salpicada de ciudadanos que fueron militares y se han dedicado a la política y al periodismo, por citar dos ámbitos, fuera de la milicia, relacionados directamente con la libertad de expresión en su sentido más amplio. No es de extrañar, por tanto, que ese hecho se siga dando y quizá cada vez con más normalidad, por ser esencialmente en si un derecho, algo de lo que los militares han tenido mucha limitación y recientemente van admitiendo y efectuando.

Ha aparecido un militar, exmilitar por convicción, por actitud y porque formalmente así lo ha trasladado administrativamente al Ministerio y verbalmente al ministro de Defensa, y han surgido negros nubarrones sobre el espacio que anteriormente comentábamos, de esperanza de nuevas formas y nuevos tiempos. El exJEMAD y ya exmilitar Julio Rodríguez ha dado un paso decidido en poner toda su experiencia y conocimientos al servicio de los demás, ya no como militar, sino como político. Y lo ha hecho desde una formación política (Podemos) que inmediatamente lo ha situado como máximo responsable del área de Defensa de dicho partido político. Es el primer partido político que señala a un “portavoz” en esa área y habrá que esperar expectantes a quienes lo serán en los restantes partidos políticos que se presenten a los próximo comicios. Sin duda el efecto producido no podía ser otro pues, para muchos, no cabía esperar que, de los que se esperaba algo  en negativo, hayan sacado algo tan en positivo. Positivo por la experiencia atesorada, por las responsabilidades tenidas y por la apuesta decidida, que ha venido demostrando, en pos de la democratización de las Fuerzas Armadas, en la defensa de los Derechos Humanos y en el compromiso por la paz.

El que fue teniente general del Ejército del Aire y jefe del Estado Mayor de la Defensa, es también 'Capitán de la Democracia', título otorgado por el Foro Milicia y Democracia, antes de que llegara a ser su presidente. Esta asociación formada por miembros de la extinta Unión Militar Democrática (UMD) recoge en el primer punto de sus estatutos: “Asumir la defensa de la democracia, de las libertades y de los derechos humanos, como sistema de valores esenciales para la sociedad española velando para que se integren y mantengan dentro de las Fuerzas Armadas en calidad de reglas morales institucionales.”

Lejos por tanto de cualquier extremismo ideológico, implicado en la defensa de valores democráticos y con la experiencia, por los cargos y empleos obtenidos en su carrera militar, lo hacen totalmente válido para aportar, en materia de defensa, ideas y propuestas, con gran conocimiento de causa.

La poco habitual premura del Consejo de Ministros, reaccionando en menos de veinticuatro horas al anuncio realizado por Podemos de llevar en sus filas a Julio Rodríguez, casi sólo podría entenderse desde un punto de vista partidista. Lo que puede suponer en positivo, para la próxima nueva  política regenerada - las aportaciones de este 'Capitán de la Democracia'-, no debe tratar de obstaculizarse con acciones reaccionarias, de lucha política a la que todos queremos ya regenerada.

* AUME es la Asociación Unificada de Militares Españoles.

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