El Primero de Mayo en EEUU se transforma en una ola de protestas contra el autoritarismo de Trump y su guerra en Irán
En Estados Unidos no es fiesta. El día del trabajo se celebra el primer lunes de septiembre. Pero este Primero de Mayo de 2026 se ha celebrado en muchas ciudades de Estados Unidos como un día de lucha contra el autoritarismo del presidente de EEUU, Donald Trump, su agenda ultra y su guerra en Irán, lanzada el 28 de febrero pasado.
Miles de personas han salido a las calles por todo el país en manifestaciones en las que los organizadores convocaban a parar en el trabajo, las escuelas y en los comercios para protestar contra las políticas de la Administración Trump y la toma del poder por parte de la camarilla adinerada que rodea al presidente de EEUU, como lo tecnoligarcas.
Las manifestaciones han conmemorado el Día Internacional de los Trabajadores y han confluido con movimientos que han estado organizando protestas desde que volvió Trump a la Casa Blanca contra el ICE y su represión de la migración, así como las convocadas en todo el país con el lema No Kings, que han reunido a millones de personas en todo el país.
A diferencia de las celebraciones del Día del Trabajo que tienen lugar en Estados Unidos cada septiembre, el Primero de Mayo siempre ha sido una jornada reivindicativa. En Estados Unidos, el Primero de Mayo, se remonta al movimiento del siglo XIX para establecer una jornada laboral de ocho horas, en una época en la que no era raro que los estadounidenses trabajaran turnos de 12 horas o más.
La jornada laboral más corta y estandarizada no llegó hasta 1938, cuando el presidente Franklin Delano Roosevelt firmó la Ley de Normas Laborales Justas, que estableció una semana laboral de 44 horas, y que luego pasó a ser de 40 horas en 1940.
El Primero de Mayo nunca ha sido festivo oficial en EEUU y el presidente Grover Cleveland, en 1894, firmó el Labor Day (Día del Trabajo) el primer lunes de septiembre para desvincular el movimiento obrero estadounidense del socialismo internacional.
En Washington DC, los diferentes cortejos se han reunido en torno al obelisco del Monumento a Washington y desde ahí han recorrido las calles coreando consignas contra Trump, el ICE y a favor de la paz en un contexto de guerra en Irán.
Gustavo Vargas, de RAIS Popular, explica: “Hoy marchamos en honor al día internacional del trabajador. Resaltamos que EEUU históricamente ha suprimido esta festividad a pesar de haber sido sede de los hechos que se conmemoran, la masacre de Haymarket en Chicago. La marcha de hoy es la más grande que ha sucedido en este día en al menos una década y está compuesta por diferentes sectores articulados, sindicatos, organizaciones de base como la nuestra, así como ONG y partidos políticos. Con un rango amplio de demandas centradas en los derechos laborales, fin a la represión estatal, mejoras de condiciones materiales de vida y fin a las guerras. Nosotros desde R.A.I.S Popular, hacemos pedimos poner fin al intervencionismo estadunidense en Latinoamérica, la causa más funesta de la violación a los derechos humanos y sobre todo a los derechos de los trabajadores en Latinoamérica”.
La Asociación Nacional de Educación —el sindicato más grande del país, con 3 millones de afiliados— es uno de los principales organizadores de las protestas del viernes. La presidenta de la NEA, Becky Pringle, ha declarado a NPR que el mensaje de este año es que el país debería “centrarse en los trabajadores antes que en los multimillonarios. Sabemos que hay conductores de autobús en Nueva York, profesores en Idaho y enfermeras en Luisiana que están sintiendo el impacto de un sistema que ha decidido… anteponer a los multimillonarios al resto de la población.
En las movilizaciones han participado centenares de sindicatos, grupos estudiantiles, organizaciones comunitarias y otras agrupaciones.
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