En Abierto es un espacio para voces universitarias, políticas, asociativas, ciudadanas, cooperativas... Un espacio para el debate, para la argumentación y para la reflexión. Porque en tiempos de cambios es necesario estar atento y escuchar. Y lo queremos hacer con el “micrófono” en abierto.
Lo que está ahora en juego va más allá de este ataque o los que se anuncian sin escrúpulo alguno sobre Colombia, Irán y Groenlandia. Va más allá del control geopolítico internacional o del temor a una guerra mundial. Y es la realidad de un modelo energético que está modificando el clima del planeta
Mª José Prados y Jorge Olcina
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Sobre este blog
En Abierto es un espacio para voces universitarias, políticas, asociativas, ciudadanas, cooperativas... Un espacio para el debate, para la argumentación y para la reflexión. Porque en tiempos de cambios es necesario estar atento y escuchar. Y lo queremos hacer con el “micrófono” en abierto.
El ataque de Estados Unidos a Venezuela en su propio territorio y con secuestro incluido empieza a verse en su dimensión real. Partamos del principio de que toda dictadura, de izquierdas o derechas, atenta contra lo más sagrado del ser humano: la libertad. Y que los pueblos terminan pagando los excesos de estos regímenes, con pobreza, con tristeza. Ahora, más allá de intereses político-militares, se ha destapado el control de los recursos petroleros venezolanos por las empresas estadounidenses. “Es el petróleo, estúpidos”, parafraseando a James Carville en el famoso eslogan de la campaña electoral de Clinton de 1992. Y más allá de los beneficios económicos, corresponde hacer una interpretación realista del significado de este ataque.
En plena transición energética, esta política todavía bascula entre el modelo de la era industrial y el modelo de las renovables. Por el primero apuestan quienes pretenden mantener el consumo de combustibles fósiles haciendo uso de los avances tecnológicos para optimizar la prospección, perforación y producción de petróleo. El segundo aboga por una vía alternativa, defensora de una energía basada en recursos renovables, integrada en el medio, ubicua, y adaptada a sistemas de autogeneración y abastecimiento. En estos momentos las dos vías están claramente personificadas por Estados Unidos y la Unión Europea.
La geopolítica de la energía es, en realidad, una historia de conflictos liderada por las actuaciones militares de los Estados Unidos, con el apoyo o la connivencia de lideres europeos. No ha sido necesaria en esta ocasión ninguna foto en las Azores, porque Europa ya no cuenta para el nuevo gobierno americano. Sólo había que moverse hacia el sur atravesando el Caribe. Se ha desarrollado en su patio trasero, despreciando los principios básicos del derecho internacional. Y mostrando la debilidad extrema de la política exterior de la Unión Europea, no sólo porque se encuentra dividida, sino porque aparece rendida ante las declaraciones y las actuaciones del sátrapa de Trump. La fotografía de la división no ha sido necesaria esta vez, pero aparece ya en el negativo de la soledad de Kaja Kallas en su primera aparición pública. Sus declaraciones han sido planas y tibias y muestran el papel vergonzante y sumiso de la Unión Europea ante Estados Unidos.
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