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Un último esfuerzo: nos jugamos el futuro

Un último esfuerzo: nos jugamos el futuro

Apenas quedan un par de días. Es ya cuestión de horas. El domingo 26 de mayo los vecinos y vecinas de Sevilla estamos convocadas a las urnas para elegir el gobierno municipal que durante los próximos cuatro años regirá el destino de nuestra ciudad. Y esta ha sido una campaña atípica, que comenzó en plena Feria y cuando aún no habíamos superado la resaca de unas elecciones generales anticipadas.

Durante estas últimas semanas hemos explicado que Sevilla tiene ante sí tres escenarios posibles. El primero es el del inmovilismo, la parálisis y el estancamiento que representa Juan Espadas, quien no ha querido o no ha sabido hacer frente a los problemas más urgentes de nuestra ciudad. El segundo escenario posible lo representaría una victoria del tripartito de derechas (PP, Cs y Vox). Pero, entre lo malo y lo peor, hay una tercera opción, la que representa Adelante Sevilla, una candidatura que mira al futuro sin dejar a nadie atrás. Una candidatura que ancla su proyecto en tres pilares fundamentales: la justicia social, el feminismo y el ecologismo.

Las encuestas que hemos conocido durante los últimos días intentan trasladar la idea de que todo está ya decidido. Nos dicen que está ya escrito que Juan Espadas ganará las próximas elecciones y que podrá gobernar de nuevo. No obstante, por momentos recorre mi cuerpo la misma sensación que viví en la noche electoral del pasado 2 de diciembre, cuando tanto la baja participación como el desencanto de la ciudadanía con las políticas del PSOE andaluz dieron el gobierno de Andalucía a lo que ya conocemos como Trifachito. Las consecuencias, poco a poco las vamos conociendo. Subida de sueldos para los parlamentarios andaluces, rebaja de impuestos para los más ricos y aumento del precio de las guarderías públicas para el común de la población.

Dediquemos un instante, apenas un minuto, a imaginar las consecuencias para nuestra ciudad de una posible victoria del tripartito de derechas. Sevilla tiene el dudoso honor de tener 7 de los 15 barrios más pobres de toda España. 70.000 personas están en paro y la mitad de quienes tienen un empleo no llegan a fin de mes, con salarios menores a los 1.000 euros. Cada día se producen 3 desahucios mientras tenemos tres veces más pisos turísticos que viviendas sociales de titularidad municipal. Y los servicios sociales, cuando estas cifras desangran a nuestra ciudad, están en una situación de absoluto colapso. Un tripartito de derechas, un nuevo trifachito, sería una auténtica CATÁSTROFE -así, en mayúsculas- para Sevilla.

Hace cuatro años desalojamos a Zoido de la Alcaldía de Sevilla. Se ponía así fin al mandato más oscuro de la historia reciente de nuestra ciudad, cuatro años durante los que la desigualdades habían aumentado como nunca antes lo hicieron. Sin embargo, Espadas no ha sido la receta que Sevilla necesitaba, sino que ha sido más de lo mismo, un orgulloso continuador de las políticas que realizaba su predecesor. Estoy convencida de que muchos y muchas votantes socialistas no solo palpan esa realidad, sino que sienten además vergüenza ajena cuando leen como Antonio Burgos, alguien poco sospechoso de ser una persona progresista, pide sin rubor alguno el voto para el todavía alcalde. Su única razón: frenar los cambios y propuestas que podrían poner en marcha Adelante Sevilla.

La realidad es que este domingo, quiénes creemos en una Sevilla más próspera, hemos de hacer frente a un enemigo muy poderoso: el desencanto. Y una participación similar a la de las elecciones autonómicas podría condenarnos a volver atrás más de 50 años, perdiendo aquellos derechos y libertades por los que tanto hemos luchado.

Hoy quiero aprovechar el último aliento de esta campaña electoral no solo para pediros que este domingo acudáis a las urnas, sino también para que aprovechéis cada minuto, cada segundo, en transmitir a vuestros familiares, amigos y amigas, a vuestros vecinos y vecinas, que este próximo domingo es mucho lo que nos jugamos. También quiero pediros un voto, un voto de confianza, para que podamos demostraros que hay otra manera de hacer política. Para poner la vida y a las personas en el centro. Para una ciudad que mire al futuro y ofrezca esperanza a quienes la perdieron. Para una Sevilla que garantice bienestar y prosperidad a su gente. Para combatir al machismo y sus violencias. Para hacer frente a la emergencia climática de la que hoy, como cada viernes, nos advierten una vez más los y las jóvenes, quienes representan lo mejor de nuestra sociedad.

Os pido que este domingo votéis no con miedo sino con coraje, porque hay una amenaza real a la que debemos hacer frente. Pero también os pido que votéis con esperanza, porque hay una alternativa real que se propone mejorar la vida de la gente. Os pido que votéis pensando en quienes incumplieron una vez más sus promesas y en quienes, en cambio, no se equivocaron de bando. Pero también os pido que votéis con alegría, porque la política puede y debe ser la herramienta con que construir una sociedad más justa. Hay muchas razones para votar este próximo domingo y habrá muchas ocasiones durante los próximos cuatro años para lamentarnos y arrepentirnos si no lo hacemos. Porque en Sevilla, este 26 de mayo, nos estamos jugando mucho. Nos estamos jugando el futuro.

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