La Junta de Andalucía fusiona sus fundaciones mediterráneas y coloca al frente a Concha de Santa Ana

Pabellón de Marruecos en la Expo 92, sede de la Fundación Tres Culturas del Mediterráneo

De acuerdo con su plan de reorganización del sector público, el Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía anunció ayer su propósito de integrar en una única entidad a la fundación Barenboim-Said y El Legado Andalusí –ambas adscritas a la Consejería de la Presidencia, Administración Pública e Interior a través de la Secretaría General de Acción Exterior– junto a la Fundación Tres Culturas del Mediterráneo, copresidida por el consejero de la Presidencia, Elías Bendodo, y André Azoulay Consejero del rey de Marruecos.

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El objetivo según la Junta es “fortalecer el papel que Andalucía debe jugar en el contexto mediterráneo”, así como “evitar duplicidades y ganar eficiencia” . Para ello, hoy anunciará el nombramiento de Concha de Santa Ana, hasta ahora directora de El Legado Andalusí, en sustitución de José Manuel Cervera, que cesa en el cargo por jubilación.

La Junta destaca asimismo las “ventajas competitivas” de esta integración, “para potenciar su posición estratégica y buscar todas las sinergias posibles para aumentar su proyección nacional e internacional”, y promover “el respeto a los derechos humanos, luchando contra el racismo y la xenofobia, garantizando el respeto a la diversidad y el pluralismo en sus respectivas sociedades, y fomentando el desarrollo de los sistemas democráticos”, asegura Presidencia en una nota.

Redimensionamiento

La medida responde, por un lado, a una clave de racionalidad, y por otra a una cuestión de carácter político. En el primer caso, se trata de organismos cuya creación respondía a circunstancias y necesidades concretas, y por tanto variables en el tiempo. En el caso de la Fundación Barenboim-Said, fundada por el intelectual palestino-estadounidense Edward Said y el músico argentino –nacionalizado español, palestino e israelí– Daniel Barenboim, su objetivo era promover el diálogo, la convivencia y la creación, con la Orquesta West-Eastern Divan como mascarón de proa. Sin embargo, Said falleció en 2003, Barenboim tiene 78 años y parece centrado en la academia que fundó en 2012 en Berlín, por lo que no parece descabellado un redimensionamiento del proyecto hacia enfoques más racionales y eficientes.  

Por su parte, El Legado Andalusí también puede experimentar un impulso con el refuerzo previsto, si bien podría plantearse también un conflicto territorial. La susceptibilidad de los granadinos ya parece bastante sensible tras asumir la Junta la gestión del Parque de las Ciencias y de la Alhambra, entre otros puntos clave, como para desplazar también la fundación granadina. Mantener la sede de El Legado en Granada se antoja, por otro lado, una decisión complicada a efectos operativos.

Finalmente, la Fundación Tres Culturas del Mediterráneo, con sede en el antiguo Pabellón de Marruecos de la Isla de la Cartuja, seguirá cogobernada con el reino de Marruecos y cumpliendo una función estratégica en las relaciones entre el país vecino y Andalucía. Se esperan pocos cambios mientras siga integrando su patronato André Azoulay, una figura enormemente influyente a sus 79 años, e incluso parece que puede ser la gran beneficiada con la fusión.

Razones políticas

Otra cuestión es que la decisión de integrar en un mismo organismo a las tres fundaciones mediterráneas responde también a razones políticas, en concreto las derivadas de las exigencias del partido de extrema derecha Vox expresadas en la investidura y la aprobación del presupuesto. Está por ver, sin embargo, que la pretendida reducción de la llamada “administración paralela” no entrañe en este caso un coste en reestructuración mayor de lo que se quiere ahorrar.

Todo un desafío, sin duda, para Concha de Santa Ana, un perfil a priori idóneo, con conocimiento de la materia y experiencia internacional. Granadina de 1973, en su entorno la destacan como mujer de fuerte carácter y “peleona” en la consecución de sus objetivos. Estudió Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos en la Universidad de Granada y se inició profesionalmente en este ámbito. Empezó a militar en el Partido Popular en 2004, donde se la considera afín a la línea de Javier Arenas, y se le atribuye una buena relación con la consejera Patricia del Pozo.

Nombrada presidenta de la Comisión de Cultura, Ciencia, Educación y Medios de Comunicación del Consejo de Europa en 2018, colaboró con Pablo Casado en el Congreso de los Diputados, donde fue diputada durante cuatro legislaturas. Concurrió como candidata por Granada a la Cámara Baja en las últimas elecciones generales del 28-A, pero quedó fuera después de más de diez años ostentando un escaño. En 2019 pasó a ponerse al frente de la Fundación Pública de El Legado Andalusí.

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