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Martín Recuerda, el dramaturgo andaluz que contó la sexualidad reprimida de las mujeres

Alejandro Luque

21 de mayo de 2026 21:44 h

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“Que nadie olvide a José Martín Recuerda” es el lema con que el sello Ediciones El Bufón, con sede en Morón de la Frontera (Sevilla), se ha adelantado para conmemorar el vigésimo aniversario de la muerte del dramaturgo granadino, uno de los grandes nombres del teatro andaluz y español del siglo XX. Con motivo de esta efeméride, han publicado una antología que, bajo el título Trilogía de los asedios, recupera tres de sus títulos más sobresalientes.

“En la dramaturgia de Martín Recuerda, el protagonismo lo ocupan, en la mayoría de los casos, mujeres”, comenta Mercedes Martínez, responsable de la edición. “Se trata de mujeres de una rebeldía feroz, capaces de oponerse al poder establecido y de denunciar la hipócrita moral imperante. Estos dos elementos coercitivos, el poder político-social y la moral, confluyen en la represión sexual, frente a la que se levantan sus personajes femeninos”.

Así, Las arrecogías del beaterio de Santa María Egipciaca (1970), Las salvajes en puente San Gil (1961) y La llanura (1947) exhiben el talento más significativo del teatro de Martín Recuerda: la capacidad de construir personajes femeninos capaces de rivalizar con las heroínas clásicas. “Estas mujeres están decididas a amar por encima de lo que dictan las convenciones y la ley, y defienden su libertad sexual como expresión de fuerza”, apunta Martínez. “Mariana Pineda, por ejemplo, confiesa con orgullo en Las arrecogías: ‘¡A cambio de mi cuerpo salvé a muchos hombres!’. La Hija de La llanura, por su parte, se echa a las calles a buscar el afecto que ya no encuentra en casa. Y las vedetes que protagonizan Las salvajes se revuelven con furia contra la falsa moral y, sin miedo, alzan la voz contra quienes las juzgan”.

Un teatro violento

Nacido en Granada en 1922 y fallecido en 2007 en Salobreña, donde hoy se ubica la sede de la Fundación Martín Recuerda, el autor recibió a lo largo de su vida numerosos galardones, como el premio Lope de Vega, y llegó a estrenar en los principales teatros españoles. Su apasionada y obsesiva dedicación dramatúrgica abarcó más de seis décadas, y encandiló a las principales figuras de nuestro teatro: Adolfo Marsillach, Enrique Morente, Concha Velasco, Pilar Bardem, Carmen Linares o Mario Maya, entre otras estrellas de nuestra escena, protagonizaron sus obras.

Martín Recuerda fue un creador tan singular y genuino que alumbró su propia concepción estética y existencial bajo lo que se catalogó como teatro iberista o iberismo. Según Mercedes Martínez, “a la generación de Martín Recuerda, a la que pertenecían, entre otros, Lauro Olmo o Carlos Muñiz, se la denominó realista; sin embargo, al autor granadino le parecía un calificativo pobre e inexacto. Por ello, defendió el uso del término ‘iberismo’ para denominar el núcleo temático de su dramaturgia. Con este concepto hacía mención a la búsqueda de la identidad nacional, de la idiosincrasia española, lejos de cualquier tópico. Su mirada descarnada y crítica de la realidad desembocó en un teatro violento, a la vez que satírico. Ese posicionamiento ético-crítico se concretó en la creación de unos personajes marginados, ahogados en la amargura, sometidos a una opresión y una crueldad colectivas que los impele a actuar y a expresarse con brutalidad”.

Libertad y verdad

Según su editora, el granadino fue implacable con la hipocresía y la mediocridad espiritual de la sociedad de su tiempo, y denunció sin ambages la falta de libertad y la mezquindad que atenazaban a la España de la época, lo que le valió la censura y el hostigamiento del franquismo, al que resistió y plantó cara tanto desde los escenarios como en su vida cotidiana. Un mensaje plenamente vigente, en palabras de Martínez: “Toda la dramaturgia de MR se fundamenta en la búsqueda apasionada de la libertad y de la verdad. Estos dos principios rigieron la vida y la actividad teatral del autor granadino, y sobre ellos levantó su obra. Hoy en día la violencia colectiva se viste de otra forma, y no siempre, pero la opresión es incluso mayor. Hay algo catártico y contagioso en la lucha de esos personajes que se rebelan contra el bárbaro atavismo de una sociedad que parece la nuestra de ahora. Por ello, en este siglo XXI en el que la libertad está tan manoseada y depauperada, y la verdad, prácticamente negada, el teatro de Martín Recuerda se nos vuelve necesario”. 

Todo ello hace de esta 'Trilogía de los asedios' un “dique de contención contra el olvido, la necesaria y justa reivindicación de un creador que, veinte años después de morir, sigue interpelando a nuestra sociedad y poniendo luz en los abismos de nuestro tiempo”, añade la editora. Sobre la posibilidad de dar continuidad al rescate de este autor, actualmente casi desaparecido de nuestros escenarios, se antoja una tarea necesaria. “La Fundación Martín Recuerda hace una labor imprescindible desde Salobreña”, concluye Martínez, “pero es preciso seguir publicándolo, la mayoría de sus obras son inencontrables e incluso las hay inéditas. Y, por supuesto, llevarlo a escena”.