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Manu Sánchez: “La prioridad nacional de la ultraderecha es en realidad prioridad 'nazi o ná'”

Antonio Morente

Sevilla —
23 de mayo de 2026 22:06 h

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Humorista, presentador y empresario, a Manu Sánchez lo pillamos minutos antes de salir a escena con su obra Entregamos en el teatro Cartuja Center. Con nuevo programa en TVE en puertas, El perro andaluz, hace balance del panorama político tras las elecciones andaluzas del pasado 17M, y no esconde su ilusión por los buenos resultados de Adelante Andalucía, formación a la que considera que ahora empezarán a atacar por todos lados. Por cierto, para la representación que está a punto de empezar “voy con mi propia mortaja”. ¿Y eso esconde alguna referencia al 17M? “Espero que no, el 17M han pasado muchas cosas, pero creo que todas son susceptibles de ser mejoradas y empeoradas”.

Para un andalucista declarado como usted, ¿el 17M se dio un mal o un buen resultado?

Creo que ha sido un resultado sintomático de algo que venimos viviendo desde hace muchos, muchos años, que es que el andalucismo ha sido tratado como un disfraz por casi todas las partes. Y ahora que aparece una parte que no se disfraza con la piel del oso, sino que se autodenomina el oso, alguien que no es la piel del león, sino que dice ser el león, pues empieza a estorbar y a molestar, y como consecuencia empieza a ser atacado.

¿Este ataque a Adelante Andalucía va a venir desde la propia Andalucía o desde el centralismo histórico que ha denunciado tantas veces?

Va a empezar a venir, de hecho ya está viniendo, por todas las partes. Creo que va a haber ataques desde Andalucía al propio andalucismo, hay gente que lo quiere reducir a una nostalgia folclórica que solamente se circunscriba a tazas y camisetas con mensajes y con imágenes de postal. Y creo que va a venir sobre todo por parte del centralismo, que nunca se ha tomado en serio Andalucía como un ente político propio, sino que siempre ha sido mirado como el gran caladero de votos de los partidos centralistas. Hemos llegado a un 17M donde una sociedad tan polarizada tenía probablemente motivos para el descontento con los gobiernos, con el autonómico y con el central. Y en esos descontentos hay quien ha entendido que la solución estaba en la ultraderecha de la prioridad nacional, del racismo y del trumpismo malentendido, y hay quien ha entendido que estaba más por la izquierda de los derechos sociales y de la justicia social. 

¿Eso explicaría que sólo Vox y Adelante Andalucía hayan mejorado?

Obviamente, quienes han recibido la subida son los dos partidos que no forman parte ni del gobierno autonómico hasta la fecha ni del central. Por eso ha subido Vox y por eso ha subido principalmente Adelante Andalucía, que a todos les parecía algo simpático pero ahora dejará de serlo porque es el comienzo de algo con mucho potencial. Pero más allá de otros análisis, no ha habido ni un solo partido que no se haya probado el disfraz del andalucismo: a unos les queda mejor, a otros les queda peor; a uno se le nota que es prestado, a otro le viene grande, pero en casi todos cantaba que no era su traje. Y ha aparecido un espacio que ha sabido ajustarse a la medida del traje del andalucismo y que suena más a piel que a disfraz.

Lo de la prioridad nacional será para Juanma Moreno un sapo bastante grande de tragar, y todavía no sé si lo veremos tragárselo

El éxito de Adelante Andalucía, ¿es un voto de alegría o de cabreo?

Es el voto de las dos cosas. Yo siempre he abogado por una Andalucía seria y alegre, no triste ni de cabreo, pero sí seria. Y creo que ante la seriedad de según qué cuestiones, Adelante Andalucía ha sabido mostrar soluciones. No es, como la han intentado tildar algunos, solamente una opción contestataria, protestona y carne de pancarta, sino que ha puesto soluciones y propuestas encima de la mesa muy concretas. Incluso creo que fue de los pocos que las puso en los dos debates ante el silencio casi generalizado del resto de opciones. Pero eso hay que mostrarlo, y ahí ha sabido José Ignacio [García, candidato de Adelante] jugarlo bien desde la alegría también. Aunque la solución que se proponía Adelante Andalucía esté todavía muy lejos, porque parece que PP y Vox están cerca de ir de la mano para hacer gobierno en esta legislatura, creo que ahora mismo la situación de Adelante Andalucía es de ilusión, de crecimiento, de empoderamiento, y eso creo que se ha conseguido por el camino de ilusionar al votante. 

¿Eso cómo se ha conseguido?

Creo que se ha movilizado un votante nuevo, que no solamente ha habido un voto prestado de otros partidos, que ha habido gente que se ha planteado por primera vez votar: en edades, en barrios, en forma y en fondo, creo que es una opción alegre pero seria. No podemos dejar que algunos ya hayan empezado a hablar de andalucismo flamenquito y de intentar ridiculizarlo, infantilizarlo. Bueno, pues los ataques ya están aquí. Dice mi madre que cuando algo escuece es que está sanando, así que si empieza a molestar es que se están haciendo algunas cosas bien.

En un contexto en el que al menos en la calle se palpaba un malestar por la situación de la sanidad, la educación o la dependencia, ¿cómo se explica que Andalucía esté muy asentada a la derecha?

Bueno, creo que no es ningún secreto que Juanma Moreno viene apostando muy fuerte por su marca personal y por una marca de moderación, de centrismo. No es que lo diga yo, es que ha sacado un libro y lo ha contado él. Yo entiendo que Juanma Moreno es del PP, que es de derechas, pero parte de su éxito es que con su marca personal consigue quedarse con parte del voto que hasta hace tres, cuatro o seis años estaba en el PSOE. Moreno sabe hacer guiños al socialismo, a los derechos sociales, a los servicios públicos... Después habrá que valorar la gestión, si es la correcta o no, pero desde luego en su discurso no dice esto hay que quitar algo o que está a favor de la privatización, él dice que está a favor de defender los servicios públicos, de la justicia social, de no perder derechos... Yo creo que no está nada cómodo con las prioridades nacionales y todas estas soluciones de brocha gorda y torpe de Vox, quien piense que Juanma Moreno va a tragar con la prioridad nacional es que probablemente no lo conozca. Y si al final lo hace, supongo que será por presiones del partido, porque le mueve la foto a nivel nacional y le estropea otra cosa. Pero desde luego será para Juanma Moreno un sapo bastante grande de tragar, y todavía no sé si lo veremos tragárselo.

Lo antisistema era ser muy de izquierda, pero la ultraderecha ha conseguido a nivel mundial erigirse en antisistema, se han quedado con el punk

¿Y entiende que un obrero vote a la ultraderecha?

La ultraderecha ha hecho una cosa y es que se ha quedado con el punk, se ha sabido contar como antisistema. Antes los antisistema eran las opciones más a la izquierda, la derecha era quien conservaba las viejas instituciones, los grandes estamentos y las relaciones sociales vamos a decir más feudales o más estamentales. Y entonces lo antisistema era ser muy de izquierda, pero la ultraderecha ha conseguido a nivel mundial erigirse en antisistema, se han quedado con el punk. Por eso ahora la izquierda también hace bien con intentar quedarse con las cosas que habían sido naturalmente de la derecha, como el amor por las tradiciones, por nuestra historia, por nuestros símbolos, por la bandera, por el escudo, por el himno, por los padres y madres de la patria… Ahora la izquierda tiene que saber quedarse con todas esas herramientas que supo tener la derecha como propia durante mucho tiempo.

¿Y cómo ha sabido hacerse antisistema la ultraderecha?

Lo cierto es que después, a efectos prácticos, vemos que no hay antisistema, que se vota sistemáticamente en contra de las soluciones, de la subida de las pensiones, de los ingresos mínimos vitales y de todo lo que le propone soluciones a esos trabajadores pobres o a esas personas que están en riesgo de exclusión social. Hay una gran apuesta también por todo lo digital, donde consumimos comida rápida como quien come palomitas o un poquito de información basura, y ahí aparecen perfiles de dudosa credibilidad dando soluciones gordas, facilonas y jugando la gran trampa sincronizada que ha jugado la ultraderecha a nivel mundial: el problema de los pobres es que hay otros pobres. Se parte de premisas muy tramposas como con la sanidad, como no puede atender a todo el mundo, pues que no atienda a los de fuera. Pues espérese, porque hay otras muchas opciones políticas que lo que están intentando es buscar soluciones para que la sanidad pueda atender a todo el mundo. Entonces, si partimos de grandes mentiras, llegaremos a falsas soluciones.

Ha hecho mención a la prioridad nacional, ¿cuál es la prioridad nacional de Manu Sánchez?

Bueno, yo ahí haría el juego de palabras: lo que está planteando en realidad la ultraderecha es prioridad 'nazi o ná'. Por como se queda la foto de gobernanza parece que o se pasa por ese aro de la prioridad nazi o está la nada al otro lado. Es un eslogan publicitariamente sonoro, pero que hay que empezar a desmontarlo y a desnudarlo: no es prioridad nacional, es prioridad nazi. Y para mí la prioridad nacional es dejar de dar por normales y por parte del paisaje cosas que eran barbaridades absolutas hasta hace cuatro tardes, precisamente por el sentido común ese que también algunos se han querido quedar como Klein: piden sentido común cuando son los que menos sentido común tienen.

Alguna vez ha comentado que todo cambiará cuando en Madrid se entienda el andalucismo, pero va a llegar sin libro de instrucciones…

Bueno, pues tendrá que aprender. Ya hay antecedentes de andalucismo en Madrid y en el Parlament de Cataluña, y hay un andalucismo que cambió la forma en la que se ha configurado el Estado español desde la Transición, que se proponía una España de dos velocidades, y fue precisamente el andalucismo transversal y mayoritario el que cambió eso e hizo que España a día de hoy sea como es. El andalucismo no es una cosa simpática y nueva que acaba de llegar. Probablemente acabe de resurgir con una generación nueva, con una voz nueva y con unos objetivos nuevos, pero el andalucismo viene de muy atrás. Somos no pocos los que sabemos de lo que va la Asamblea de Ronda, el andalucismo en su primera hornada, en la segunda y ahora en esta tercera, que creo que tiene mucho que decir. Lo que está claro es que hay que intentar seguir peleando por ser una opción alegre y seria, y que no nos confundan eso con nada, que intenten ridiculizarlo como van a pretender sin lugar a dudas. Pero aquí estaremos para demostrar la alegría y la seriedad.

Apuesto por un andalucismo que se presente en España, a ver qué pasa, y pondría en la calle esa opción: andalucismo o barbarie

¿Qué es más importante, que el andalucismo siga creciendo en el Parlamento andaluz o que llegue al Congreso de los Diputados?

Esa es una falsa diatriba, porque no es incompatible, seguramente si crece en un lado crecerá en otro y viceversa porque las opciones políticas van calando en el votante y en el pueblo. Ahora se ha dado un paso importante, de la militancia convencida a gente que vota andalucismo pero que no tiene por qué ser militante 365 días al año. El siguiente reto es estar en el Congreso de los Diputados, sin lugar a dudas. Por eso ahora mismo, en este momento de su vida, yo no escucharía cantos de sirena y a mí me gustaría ver qué ocurre con el andalucismo en las siguientes generales, sin incorporarse a ninguna otra sigla ni a ningunas otras opciones. Las rachas no son casualidad, son fruto del trabajo, y yo apuesto por un andalucismo que se presente en España, a ver qué pasa, y pondría en la calle esa opción: andalucismo o barbarie.

¿Cree entonces que no debe formar parte de esta gran coalición que está propugnando Gabriel Rufián?

Yo así lo creo, las dos opciones, si es que son dos, llegan en puntos diferentes de su recorrido y sin lugar a dudas la de Adelante Andalucía está en plena forma, está en subida. Ahora mismo ese andalucismo en el que yo creo, el que se autogestiona, no tiene que responder a ninguna obediencia nacional que venga desde Madrid, habla desde Andalucía por Andalucía y para Andalucía. Y después seguimos con el himno: para los pueblos, España y la humanidad. Pero de momento, yo lo pondría a prueba en las siguientes generales, yo sí.

¿Y cómo le explicaría el andalucismo a alguien de Despeñaperros para arriba?

A mí principalmente es que desde hace mucho tiempo no me preocupa lo que piensa del andalucismo nadie de Despeñaperros para arriba, porque creo que tenemos mucha tarea en explicar el andalucismo de Despeñaperros para abajo, que es desde donde se va a intentar buscar el voto y convencer a la gente. 

El andalucismo lo que no puede caer es en que nos intenten caricaturizar como que ahora Andalucía pasa de no tener representación a que queramos pedir la independencia pasado mañana

¿Pero el centralismo se combate con más andalucismo?

El centralismo, sin lugar a dudas, está en las antípodas del andalucismo, así que probablemente los dos a la vez no pueden llevar razón. Y el centralismo toma decisiones en base a su propia existencia, que va en contra de los intereses de Andalucía. Así que, claro, el andalucismo tiene que definirse con respecto a otros nacionalismos. Podríamos echar un rato diciendo que el andalucismo es nacionalista, universalista, internacionalista o regionalista. El andalucismo lo que no puede caer es en que nos intenten caricaturizar como que ahora Andalucía pasa de no tener representación a que queramos pedir la independencia pasado mañana. 

Entonces, ¿esto de qué va?

Esto va de que tenemos un sistema político de representación en el que a la concentración del voto le toca premio con la ley D'Hont. Y si la concentración del voto es la correcta y se gestiona bien, al final se tocan tus temas a nivel nacional porque se necesiten tus apoyos en el Congreso de los Diputados. Todo lo que intentemos filosofar y teorizar por encima de eso para intentar buscarle los huecos, las cosquillas y los fallos al andalucismo, creo que vienen de la intención de otros de intentar que en ese exceso de definición se vaya quedando gente fuera. Y creo que ahora estamos en un proceso de que quepa dentro del andalucismo un montón de gente. El exceso de epítetos, de apellidos y de nombres nos van a obligar a ponerlos desde fuera para que haya gente que no se vea representada. Y ahora lo que hay es que hablar de andalucismo de brazos abiertos, de puertas de par en par, de para dentro todo el mundo que aquí cabe todo el que quiera. Esto va de tratar los temas de Andalucía donde se toman las decisiones, que por desgracia es en Madrid.

Con todo lo dicho, ¿usted que es más, andalucista o de izquierdas?

Yo soy andalucista de izquierdas, las dos cosas. Esto es como cuando me preguntan que qué me gusta más, el Carnaval o la Semana Santa. Si no coinciden ningún año, coño, ¿por qué me tengo que comer el coco con eso, por qué tengo que querer más a papá o a mamá? No me quiero poner en esa diatriba, las dos cosas son muy compatibles. Ya le he dado muchas vueltas para saberme andalucista y para saberme de izquierdas, no le estoy echando ningún esfuerzo en saber si soy más una cosa o la otra…