En juego el adelanto electoral y el liderazgo de la derecha: los andaluces deciden algo más que su gobierno
No ha pasado ni un año y aquello parece el Pleistoceno. En las últimas elecciones autonómicas, celebradas en Catalunya el 21 de diciembre, Ciudadanos fue primera fuerza pero no pudo gobernar –ni siquiera llegó a someterse a la investidura– porque la suma de partidos independentistas hicieron a Torra presidente. El PP quedó último, por detrás de la CUP.
Este domingo la que vota es Andalucía y como entonces vuelven a ser mucho más que unos comicios regionales.
Nunca un curso político había dado para tanto. Desde el pasado diciembre ha pasado todo: cayó el Gobierno tras una sentencia que certificó décadas de financiación en negro del PP, llegó Pedro Sánchez a La Moncloa que apenas puede gobernar con 84 diputados, y Mariano Rajoy se ha convertido en un venerable jubilado de la política dedicado a su registro de la propiedad y que nada quiere saber de los líos en casa PP. Pablo Casado trata de hacerse con las riendas de su partido y de la derecha compitiendo no solo con Albert Rivera, también con su excompañero Santiago Abascal.