El Ayuntamiento de Zaragoza derriba una fachada protegida argumentando que está en “estado de ruina”

Operarios trabajando en la retirada del andamio y el derribo de la fachada de Pignatelli, 78

Ya no hay andamio, ni fachada, en Ramón Pignatelli, 78. Tras el auto de un juzgado contencioso – administrativo en el que se apunta que “amenaza ruina”, desde el Ayuntamiento de Zaragoza se ha decidido acabar con todo, a pesar de que, como se apunta en el Catálogo Histórico Artístico municipal, la fachada tenía un grado de protección de interés ambiental, las intervenciones permitidas eran las de rehabilitación y debería conservarse la fachada.

La declaración de ruina del edificio es de 1998 y, desde 2003, en la fachada lucía un gran andamio que se colocó de emergencia ante un posible derrumbe. El concejal de Urbanismo, Víctor Serrano, ha justificado el derribo aduciendo que al ser declarada en estado de ruina se elimina la protección. Sin embargo, el estado de ruina es de hace 21 años y, en el catálogo municipal, se sigue estableciendo esa protección.

Según Serrano, “si se desmonta el andamio se cae la fachada y si se desmonta la fachada se cae el andamio”. También ha indicado que otro de los motivos de la actuación es responder a las reivindicaciones de los vecinos que, en las últimas semanas, han alertado de la inseguridad que se vive en el barrio.

La opinión de los vecinos

Ha asegurado el edil que los vecinos están satisfechos con la actuación del Consistorio. Aunque no todos. La Asociación de Vecinos Casco Viejo y Acción Pública para la Defensa del Patrimonio Aragonés (Apudepa) han mostrado su rechazo absoluto a este derribo. En una nota de prensa aseguran que, en el transcurso de todos estos años –desde que se colocó el andamio– “se han presentado decenas de escritos solicitando al Ayuntamiento la retirada de este andamio y la construcción de viviendas en el mismo espacio. Pero con una cosa clara: la fachada debe protegerse, y los costes deben ser sujetos por el propietario. Durante 16 años los propietarios de esta fachada-solar que ha sabido esquivar la norma que establece que se debe construir como máximo en dos años”.

Es ahora en esta legislatura cuando el Ayuntamiento ha decidido tomar las medidas para la retirada del andamio, pero, además, explican, “ha decidido el derribo la fachada protegida. Vergüenza ajena sentimos al escuchar al máximo responsable de Urbanismo decir con gran facilidad que la fachada se derribará”.

Por ley, continúan, “es el Ayuntamiento quien debe defender el patrimonio urbanístico, como es esta fachada catalogada de interés ambiental, sin embargo, este gobierno ha decidido su destrucción. Resulta en un despropósito que prime los intereses particulares especulativos, antes que el bien patrimonial-cultural. El derribo de la fachada facilita a sus propietarios la construcción y/o venta de este solar. Estamos hablando de urbanismo a la carta”.

También desde Zaragoza en Común han mostrado su indignación por la decisión tomada. El exalcalde y actual portavoz, Pedro Santisteve, ha señalado que “la propiedad ha tomado el pelo a la ciudad, a los vecinos y vecinas del barrio y al propio Ayuntamiento durante 16 años”.

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