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Sobre este blog

El Prismático es el blog de opinión de elDiario.es/aragon. 

Las opiniones que aquí se expresan son las de quienes firman los artículos y no responden necesariamente a las de la redacción del diario.

Raigones trumpistas

Fotografía del presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump. EFE/David Muse

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Los que mantenemos un contacto frecuente con el pueblo donde nacimos, y donde vivieron y fallecieron nuestros seres queridos, somos testigos de cómo están arraigando valores asociados al trumpismo en las comunidades rurales.

Entre los positivos, uno que es universal y que es anterior al presidente electo de Estados Unidos: la solidaridad entre las gentes que se conocen y se cuidan, el apego a la familia y el sentimiento activo de comunidad local. Unidos esos valores, sobre todo entre los más mayores, a la religión, al catolicismo practicante y no practicante, a las tradiciones y también al concepto de nación compartida que no es lo mismo que al nacionalismo cerrado y excluyente.

Detrás del proteccionista “España lo primero”, están el miedo y el rechazo a la globalización a la que se responsabiliza de la desaparición de la agricultura y de la ganadería tradicional, de la competencia de otros países más pobres que tienen menos restricciones ambientales y menos costes salariales, y de la transición ecológica a la que se ve como una amenaza para su supervivencia.

En ese miedo influye también la multiculturalidad, el aumento de inmigrantes con los que en el mejor de los casos se coexiste, los avances en los derechos de las mujeres, de las minorías y de la diversidad.

En muchos casos, desde la nostalgia de un tiempo preindustrial, casi autárquico, en el que la vida giraba en torno a la comunidad local, se ve a los políticos, a los gobiernos, al Estado y a la Unión Europea, como enemigos. El recelo lo hacen extensivo también a las grandes ciudades y a las sofisticadas élites urbanas y culturales.

En esa nostalgia del pasado, del regreso a una supuesta Arcadia feliz, el hombre blanco heterosexual es la referencia incontestable del poder en todos los ámbitos de la sociedad. Sentimiento que en los últimos tiempos está calando entre los más jóvenes.

Importante. Ese recelo cuando no rechazo a la globalización, a la multiculturalidad, al feminismo y a la diversidad, no es exclusivo de las comunidades pequeñas. Está muy presente también en los barrios de las medianas y grandes ciudades, asociado en muchas ocasiones a las dificultades para salir adelante y a la inseguridad.

Y es que es el miedo el hilo conductor de partidos que, como Vox y los de la extrema derecha europea, tienen más acciones de la internacional trumpista que, como se ha visto en Estados Unidos o en Francia, Italia y Hungría, se están llevando por delante a los partidos de la derecha tradicional.

No deja de ser llamativo que se esté rechazando a los inmigrantes que hacen los trabajos que no queremos, que están cuidando a los dependientes y a los mayores, y que están siendo decisivos en el aumento de la población y en el crecimiento del PIB de España por delante del resto de la UE.

No deja de ser llamativo que se estén enmendando a la totalidad la Agenda 2030 y la transición ecológica y, al mismo tiempo, se quiera salvar la vida en el planeta pensando en el futuro de nuestros hijos y nietos. O que se esté cuestionando la globalización que nos facilita la vida a la hora de comunicarnos, hacer trámites administrativos, compras electrónicas o viajar.

Y, lo que es más trascendental, no deja de ser un ejercicio de mucho riesgo respaldar electoralmente a quienes pretenden debilitar los estados en beneficio de las grandes fortunas, por ejemplo las tecnológicas.

Lo que nos estamos jugando ante esta reacción/involución histórica son nada más y nada menos que los avances democráticos, el estado de bienestar, los servicios públicos que nos protegen y que tienen que garantizar la igualdad de oportunidades, y la unidad europea que nació con protagonismo destacado de la derecha tradicional, la democracia cristiana, después de la sangría en vidas y en destrucción de las dos guerras mundiales.

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