Aragón Opinión y blogs

Sobre este blog

Érase una vez un mundo del revés

17 de mayo de 2025 05:30 h

0

Las campanas de las iglesias sonaron en muchas iglesias del Aragón rural el pasado jueves para celebrar San Isidro Labrador, el santo zahorí y hacedor de lluvias del siglo XI, que es también patrón de Madrid. 

Las familias agricultoras mantienen la tradición de asistir a las misas, y cada vez menos a las procesiones, pero esta primavera las oraciones más que para pedirle la bendición del agua han ido dirigidas a que dé paso ya al calor primaveral.

Dicen los expertos de la Comisión Europea que las lluvias en marzo han superado hasta en un 300 por ciento lo normal en España. Pocos recuerdan un final de invierno y un comienzo de primavera tan húmedo en el Sur de Europa (España, Portugal y zonas de Francia y de Italia) en el contexto de unas temperaturas superiores a la media en la mayor parte del continente. Lo están agradeciendo la naturaleza, las cosechas, la de cereales apunta a récord, los huertos y hasta el estado de ánimo de los que viven en la España rural.

Las predicciones de los científicos europeos dicen que durante los meses de mayo y junio se mantendrán las condiciones más húmedas de lo habitual en la Península Ibérica, el centro de Italia, los Alpes orientales y Grecia.

Sin embargo, en el Norte, Centro y Oeste de Europa (Reino Unido, Irlanda, norte de Francia, Bélgica, Países Bajos y Luxemburgo, norte de Alemania, Escandinavia y las regiones bálticas) está aumentando el temor a que la sequía acabe dañando los cultivos y la vegetación y forzando restricciones en el consumo doméstico de agua. Europa del revés.

Desde febrero apenas han caído unas gotas en algunos de esos países. No hay que olvidar que Alemania produce el 15 por ciento de los cereales de Europa. El bajo caudal de los ríos ya está afectando a la agricultura, a los ecosistemas, a la producción de energía y al transporte. En abril el nivel del agua del Rin, medido en Colonia, fue de 1,54 metros. La mitad del que suele ser habitual en ese mes. El Rin es la vía fluvial más utilizada en la Unión Europea. Y en la Alta Francia las precipitaciones cayeron a la mitad en febrero.

La sospecha del Servicio de Cambio Climático “Copernicus”, compartida por el Centro Común de Investigación de la Comisión Europea, apunta al calentamiento de las altitudes del hemisferio Norte. El bloqueo anticiclónico de las presiones altas en Irlanda y el Reino Unido estaría arrastrando las borrascas hacia abajo con el consiguiente descuelgue de aire frío y el desvío de las tormentas hacia el Sur.

Tan cuestionada por las grandes compañías, por las fuerzas de la derecha y rechazada por las negacionistas de la extrema derecha, los científicos nos están advirtiendo que la Agenda 2030 sobre Desarrollo Sostenible (Naciones Unidas), también el Pacto Verde Europeo para reducir drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero, son vitales para la supervivencia del planeta. Otra cosa es debatir cómo se deben aplicar las normativas y repartir los sacrificios para alcanzar el objetivo de las cero emisiones netas.

Llegado hasta aquí de la mano de San Isidro y de estos insólitos fenómenos climáticos, uno cae en la cuenta, resignado por la impotencia, que un día más un centenar de personas, al menos 22 niños, han muerto en Gaza por los bombardeos israelíes en plena gira del presidente de Estados Unidos por la región recibiendo regalos de 400 millones de dólares, haciendo negocios particulares y dando carta blanca a las masacres de Netanyahu.

Buscando señales de esperanza, la atención se me va a la parroquia de Gaza donde se han refugiado 400 familias desde octubre de 2023 bajo la protección del párroco argentino Gabriel Romanelli, al que llamaba todas las tardes, a las ocho en punto, el Papa Francisco.

Como se me podía haber ido hacia las organizaciones humanitarias y sanitarias o hacia los compañeros periodistas de la Franja, cuando escribo estas líneas se está conmemorando el Día Mundial de la Libertad de Prensa, que aún sobreviven a las matanzas y que nos están reclamando que no nos olvidemos de ellos, que hagamos todo lo posible para impedir el apagón informativo. El mundo del revés.

Como se me va, finalmente, hacia Pepe Mújica, ejemplo de humanismo, coherencia y austeridad, en la sociedad del algoritmo, de la agresividad y del sobresalto diario. También hacia Robert de Niro, Palma de Oro de honor en Cannes, y hacia Bruce Springsteen, que comenzó su gira mundial en Manchester bajo el título de una de sus canciones, “Land of Hope and Dreams” (La Tierra de la Esperanza y los Sueños).

Los dos, con unas edades y una posición en las que uno ya no tiene miedo a casi nadie, criticaron duramente a Trump, animaron a que se alcen cada vez más voces contra el autoritarismo y también a organizarse en apoyo de la democracia “sin violencia pero con pasión y determinación”. Señales de esperanza.