Ánfora, un colegio relacionado con la Púnica cuyo concierto está repleto de irregularidades

En el centro, la anterior consejera de Educación, Dolores Serrat. Foto: Aragón hoy

Queda solo un día para que comience el curso y el centro docente Internacional Ánfora, de Cuarte de Huerva (Zaragoza), sigue escribiendo capítulos de su polémica historia. Un relato que, como demuestra el expediente abierto por el Gobierno de Aragón, está lleno de irregularidades durante el proceso de autorización y concierto.

La Fiscalía avala el cierre del colegio Ánfora y el TSJA ordena su apertura

Lo último es que, tras dar luz verde el Tribunal Superior de Justicia de Aragón (TSJA) a la apertura del centro, desde el Ejecutivo autonómico aseguraron ayer que el colegio abrirá “como privado y no concertado”: el pasado 3 de septiembre Ánfora recibió la notificación de la suspensión del concierto. Además, el Gobierno interpondrá recurso contra el auto del TSJA, el cual recibieron ayer.

Estos son, de momento, los últimos coletazos de un asunto que nació intrincado. Antes hubo muchos más:  

El 21 de octubre de 2014 se presenta un escrito de disponibilidad de terrenos entre Alfonso Ferrón del Río, en representación de Ánfora, y Yerhec Aragonesa, S. A. El 21 de agosto de 2015 (diez meses después) el Gobierno de Aragón solicitó una nota simple al Registro de la Propiedad número 3 de Zaragoza, en la que se demostraba que la compra aún no se había producido y que las parcelas seguían estando a nombre de Yerhec.

Ánfora presentó, el 16 de diciembre de 2014, una solicitud de autorización acompañada de una copia de la escritura de constitución de la Sociedad Cooperativa Madrileña (fechada el 10 de diciembre de 2008) en la que su Consejo Rector confería poderes a Alfedel, S. L. y su propietario Alfonso Ferrón del Río. Curiosamente, el domicilio social de Alfedel y de Ánfora es el mismo: Calle Parla, 57, Valdemoro (Madrid).

Todas las resoluciones provisionales de autorización y el procedimiento de concierto se hicieron con la titularidad de “Ánfora, Sociedad Cooperativa Madrileña”, cuyo ámbito de trabajo, según el artículo 4 de sus estatutos, se limita a la Comunidad de Madrid; por lo tanto, no podía actuar legalmente en Aragón. Hasta el 14 de julio no se presentó inscripción en el Registro de Cooperativas de Aragón de “Ánfora, Sociedad Cooperativa Aragonesa”.

Para más inri, y tal y como denunció el Grupo contra los conciertos educativos, los nombres de Alfonso Ferrón del Río y de su empresa dejaron de aparecer tras publicarse unas informaciones que lo relacionaban con la trama Púnica.

Existían informes desfavorables de la inspección y no se propuso convenio

Con fecha 9 de febrero, el inspector de Educación emitió un informe desfavorable a la solicitud de acceso al concierto para Educación Infantil y Primaria. Más tarde, el 23 del mismo mes, el informe se realizó en relación a ESO y Bachillerato, y en él se recomienda “a la Comisión Provincial de Conciertos desatender la solicitud de acceso a concierto presentada por el centro para el próximo curso”. Ambos documentos fueron “obviados por la comisión de conciertos”.

Continuando con los informes, el Ejecutivo explica que ni en el expediente de autorización, ni en el de conciertos “consta informe técnico por parte de la Administración en el que se acreditara que el centro estaba en condiciones de obtener la autorización (esto es, de terminar la obra y equiparla).

Otra de las presuntas irregularidades emana del Artículo 29.1 del Real Decreto 2377/1985, de 18 de diciembre, por el que se aprueba el Reglamento de Normas Básicas sobre Conciertos Educativos. En él se indica que los centros de nueva creación deberán proponer un convenio. Según la Administración, “en este expediente no consta convenio ni trámite en este sentido”.

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