Cae una red de explotación laboral a decenas de migrantes en Caspe: nueve mujeres sufrieron agresiones sexuales
Nueve mujeres han sufrido agresiones sexuales mientras trabajaban para una red criminal desarticulada por la Guardia Civil en Caspe por delitos relacionados con la trata de seres humanos con fines de explotación laboral. Según la investigación, las víctimas fueron sometidas a episodios de carácter sexual sin su consentimiento y recibieron propuestas reiteradas para mantener relaciones sexuales bajo amenazas y coacciones. Estos hechos se producían siempre en momentos y lugares en los que no había terceras personas presentes. Los presuntos autores habrían aprovechado su posición de superioridad respecto a las trabajadoras y la situación de vulnerabilidad en la que estas se encontraban.
Gracias a las actuaciones llevadas a cabo por la Guardia Civil y a la coordinación con la Brigada Provincial de Extranjería de la Policía Nacional y otras instituciones, se ha prestado asistencia a las víctimas para mejorar su situación personal y facilitarles la obtención de la documentación laboral temporal necesaria para desarrollar una actividad profesional dentro de la legalidad.
Esta investigación se desarrolló de forma paralela a la operación contra una red dedicada a la trata de seres humanos con fines de explotación laboral, en la que están implicados dos de los detenidos —el presunto cabecilla y otro miembro del grupo—. En el marco de dicha operación se han localizado más de 50 víctimas.
Las pesquisas comenzaron el pasado mes de febrero tras el análisis de varias denuncias presentadas por trabajadores del sector de la recogida de fruta, quienes alertaron sobre las condiciones laborales y las situaciones personales sufridas durante sus jornadas de trabajo.
A medida que avanzó la investigación, los agentes localizaron a varias víctimas contratadas por las mismas personas. Estas, además de soportar largas jornadas laborales, carecer en algunos casos de contrato de trabajo o sufrir irregularidades en su contratación, el impago total o parcial de la cantidad económica acordada por su jornada, también habrían sido amenazadas con tener problemas si ponían en conocimiento estos hechos ante las Fuerzas y Cuerpos de seguridad.
Una vez identificadas las cuatro personas que, presuntamente y de forma coordinada, desarrollaban esta actividad ilícita, y tras reunir los indicios necesarios para sustentar la investigación, la Guardia Civil llevó a cabo el pasado 10 de junio un registro en el domicilio de uno de los integrantes de la organización, ubicado en Caspe. Durante la actuación se intervino abundante documentación y diversos dispositivos electrónicos con información relevante para la causa.
Ese mismo día fueron detenidas cuatro personas, todas ellas de origen pakistaní y con edades comprendidas entre los 23 y los 41 años, como presuntas autoras de delitos de pertenencia a grupo criminal, trata de seres humanos con fines de explotación laboral y delitos contra los derechos de los trabajadores, incluidos los trabajadores extranjeros.
Al supuesto cabecilla de la organización también se le atribuyen delitos de amenazas, coacciones y falsedad documental. Según la investigación, los detenidos tenían funciones claramente diferenciadas dentro de la red. El líder se encargaba de organizar las jornadas laborales y asignar a los trabajadores a distintas explotaciones agrícolas, así como de gestionar los traslados, alojamientos, documentación y puntos de recogida. Otro de los integrantes se ocupaba de captar a las personas que posteriormente eran contratadas, mientras que los otros dos realizaban las labores de transporte de los trabajadores hasta las fincas asignadas
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