Los centros de datos y el futuro de la democracia
¿Por qué las grandes tecnológicas, tales como Amazon, Microsoft y otras, eligen Aragón para instalar centros de datos? La respuesta es sencilla: porque en esta tierra tienen todo tipo de facilidades para hacerlo. Así, antes de que nos demos cuenta, el mapa de Aragón estará acribillado con los alfileres de unos centros que casi no generan empleo, tampoco aportan beneficios para los ciudadanos, contaminan el medio ambiente, gastan recursos ingentes de energía y agua e, incluso, según han puesto de manifiesto científicos pueden convertir a Aragón en una isla de calor, subiendo hasta 2 grados la temperatura en un radio de 10 kilómetros en cada uno de los emplazamientos. Un chollo, vamos.
En diciembre de 2023, pregunté al departamento de prensa de Amazon Web Services (AWS), la filial de Amazon que construye las granjas de ordenadores. Quería conocer datos sobre la creación de empleo y el consumo de agua y energía, entre otras cosas, en su nuevo centro de Huesca. La opacidad de Amazon en cuanto a dar a conocer la información que no les interesa es una constante en su política de comunicación en todo el planeta. Me respondieron remitiéndome a una nota de prensa fechada en Seattle, Estados Unidos, un año antes, donde, por ejemplo, decían que se crearían más de “1.300 puestos de trabajo a tiempo completo” sin especificar si era en Huesca o en otra parte del planeta. También explicaban en la nota que su inversión “planeada” era de 2.500 millones de euros y 1.800 millones de euros de aportación al PIB español a lo largo de 10 años, cuando la pregunta se refería únicamente a Aragón. Volví a preguntar a AWS por los datos de Aragón, pero no recibí respuesta. Hoy todavía no se conocen los consumos de energía y agua que precisa el centro de Huesca ni tampoco el número de trabajadores que han contratado. Tampoco se ha hecho público el importe económico de los beneficios que han obtenido en cuanto a reducción de impuestos y tasas.
Parece razonable pensar que, si para obtener una licencia de obras para una cafetería o una peluquería hace falta presentar proyectos y una buena cantidad de documentación, quien quiera instalar un centro de datos debería ser tan transparente como se le pide que sea quien promueva la cafetería de la esquina. La opacidad es mala consejera y conduce a la sospecha: “quien algo esconde, algo teme”, como reza en el refrán popular
El pasado viernes el Boletín Oficial de Aragón publicaba el extenso documento con la aprobación definitiva del PIGA (Proyecto de Interés General para Aragón) de los nuevos centros de datos de Amazon en Huesca y Villanueva de Gállego. En el fárrago administrativo del texto destaca que el Gobierno de Aragón asume las propuestas de Amazon sobre confidencialidad, declarando que dentro de la información confidencial se “incluye la información técnica detallada, soluciones industriales propietarias o definiciones cuya divulgación podría afectar a la seguridad, resiliencia o a legítimos intereses económicos y empresariales del Promotor (Amazon), sin que dicho contenido comprometa ni contenga información relevante para el interés público, ni resulte necesario para la evaluación territorial, urbanística, ambiental o administrativa del Plan”.
La gran arma del gobierno aragonés para atraer inversiones es la sumisión. El diario Arainfo, a raíz de la rueda de prensa de presentación del PIGA de Amazon, reproducía las declaraciones de Octavio López, el consejero competente en la materia: “Sé que es complejo, pero que tengan ustedes claro que el gobierno se adapta como un guante a las demandas concretas, específicas y en procedimientos y en plazos que nos plantea la empresa”. Así que no se trata de alfombra roja a Amazon sino de un inédito sometimiento de una administración pública a los intereses de una empresa.
Recomiendo encarecidamente la lectura del reciente artículo de Andrés Gil, corresponsal de ElDiario.es en Washington sobre el tema: “Es más fácil abrir un centro de datos de la IA del tamaño de Manhattan que una cafetería”.
Además de los efectos negativos para los ciudadanos de estas instalaciones, en el artículo, Andrés Gil da a conocer el creciente movimiento contra los centros de datos que se ha generado en Estados Unidos. Algunos testimonios ponen el foco en que “el movimiento contra los centros de datos no trata únicamente sobre el futuro de una tecnología novedosa (la IA); trata sobre el futuro de la democracia. Trata sobre quién controla la economía y sobre si la gente común tiene voz y voto en las decisiones que le afectan”.
El Gobierno de Aragón comete un grave error protegiendo la confidencialidad de los proyectos de Amazon con el fin de no dejar escapar esas inversiones que no benefician a los ciudadanos aragoneses.
La democracia tiene un grave problema si los gobiernos miran para otro lado sin evaluar el coste que supone dejar a los tecnoligarcas que hagan lo que quieran para controlar la IA en el planeta. De seguir así, los periodistas tienen una tarea ingente para obtener la información que algunos consideran confidencial porque su divulgación puede perjudicar a los intereses de las grandes tecnológicas que, como se ha visto en Estados Unidos, no tienen reparo en dañar la democracia.
El periodismo tiene que investigar y dar a conocer los secretos que pueden molestar a unos pocos para que los conozcan los ciudadanos. Como decía George Orwell, “Periodismo es publicar algo que molesta a alguien. Todo lo demás es relaciones públicas”. Ayer, elDiario.es en Aragón adelantaba la declaración de impacto ambiental (DIA) de las granjas de datos de Amazon en Huesca. Esta declaración “revela un buen número de problemas: entre ellos el amianto localizado en localizado en buena parte de las muestras de suelo analizadas, unas emisiones excesivas que la multinacional debe recortar, un consumo eléctrico desbocado y un suministro de agua que aún no está garantizado”, explica en la información el periodista Luis Faci.
Además, Faci señala que se generará un número de puestos de trabajo limitado: 150 empleos –30 por edificio de datos, con tres turnos para cubrir las 24 horas diarias los 365 días del año-. Una cifra que “contrasta con el enorme volumen de recursos eléctricos que demandará: 2.270.600 MWh, equivalente al 23% del consumo eléctrico total de Aragón en 2024”.
Gracias a estas informaciones periodísticas se va conociendo la poca rentabilidad social de estos centros y el daño medioambiental que producen. Se trata de defender el interés público, no el de las multinacionales tecnológicas que tienen prisa por obtener las mejores posiciones, cueste lo que cueste, para hacerse con el mercado de la IA.