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Una asturiana de 88 años y víctima de violencia de género afronta un desahucio instado por su exmarido agresor

Familiares, vecinos y representantes del Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Asturias delante de la casa de Tinita, en el pueblo de Berció, en el concejo asturiano de Grado.

Pilar Campo

Oviedo/ Uviéu —

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Tinita tiene 88 años, una enfermedad cardiaca, fallos renales, una dependencia del 83% que requiere una atención personalizada durante 24 horas y es víctima de violencia de género. Vive en una casa adaptada en el pueblo de Berció, en el concejo asturiano de Grado, que hoy, ocho años después de su divorcio, su exmarido quiere recuperar tras iniciar un procedimiento por desahucio contra ella.

A las diez de esta mañana se cumplía el plazo, pero esta vez Tinita ha tenido suerte porque se ha concedido un aplazamiento de diez días.

La negociación

Es el plazo que han conseguido tras una negociación entre abogados y ante la presencia de familiares y representantes del Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Asturias que respalda y acompaña a Tinita en su lucha para mantenerse en su casa “de toda la vida”.

Ignacio Álvarez, nieto de Tinita, atiende a los medios de comunicación nada más conocer el aplazamiento de la ejecución del desahucio de su abuela.

Los malos tratos y el divorcio

Su nieto, Ignacio Álvarez, ha actuado como portavoz familiar. Ha denunciado la delicada situación de su abuela, con graves problemas de salud que se ven acentuados por la tensión de esta orden de desahucio que tiene encima.

Ha explicado que las fuertes creencias religiosas de Tinita están detrás del hecho de que durante las seis décadas que permaneció casada no denunciara a su pareja por violencia de género.

Sin embargo, la situación cambió cuando hace ocho años el matrimonio se divorció. Ella le denunció yél fue condenado por malos tratos en 2021.

La vivienda está ubicada en el pueblo de Berció, en el concejo asturiano de Grado.

La casa “de toda la vida”

Con la separación y posterior divorcio, se ejecutó la disolución de los bienes gananciales y, por diversas vicisitudes y trámites fuera de plazo que la familia achaca a la mala gestión de un abogado de oficio, el juzgado otorgó la casa al exmarido, a pesar de que la vivienda fue edificada hace 40 años en unos terrenos de la familia paterna de Tinita.

Los familiares han intentado por todos los medios evitar que se llegara a este momento y, según confirma el nieto, se le han ofrecido al exmarido distintas opciones, desde darle el valor de la casa a comprarle un apartamento en Oviedo.

“Solo actúa por venganza”

“Él ha respondido literalmente que lo que quiere es tirar la casa con mi abuela dentro. Es venganza, no hay otra palabra”, asevera Ignacio Álvarez para indicar cuáles son, a su juicio, las intenciones del exmarido tras descartar, una por una, todas las ofertas que le plantearon.

Tinita tiene demencia con momentos de lucidez en los que llega a decir que “la quieren llevar” y al nieto se le parte el alma al escucharla porque teme que si se llega a ejecutar la orden de desahucio, el resultado puede desembocar “en algo fatal”.

El plazo de prórroga ya ha empezado a correr de nuevo y solo les queda la esperanza de que, antes de agotar los diez días, se llegue a una solución favorable para Tinita.

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