'La Mesa de Basíma', cocina palestina en Gijón para hacer de la comida y la cultura una forma de resistencia
“Palestina no es sólo un genocidio, no es sólo una ocupación,no es sólo sangre, sino que es cultura, tiene raíces, tiene una historia, relatos y tiene gente que es feliz, gente creativa y, aunque la situación les está obligando a no poder mostrarlo, incluso en medio de toda la situacion que estamos viviendo, no podemos olvidar todo lo que Palestina es” explica Mohammed Njoum, un hombre nacido en Cisjordania y que desde hace casi dos años vive en Xixón, Asturies.
Y desde esta ciudad costera, Mohammed mantiene la resistencia en épocas de destrucción, compartiendo su cultura con la gente, entre fogones y sartenes. Con la historia de su vida, de su familia y de su ciudad Jericó, como ingredientes principales del ambiente que rodean a la experiencia culinaria; y con el enorme conocimiento que tiene sobre cómo la política geoglobal afecta día a día a la salud y a la vida de las personas palestinas como el culmen necesario de una vivencia cultural. Su proyecto de cocina, va mucho más allá de la “Maqluba”, el delicioso plato tradicional que sale y se come, como resultado del encuentro.
'La mesa de Basíma' es una iniciativa que Njoum comenzó a organizar desde su propia casa y que ahora tiene otro plan mayor: pasar a ser un restaurante y centro cultural que se ubique en el centro de Xixón. “Todo comenzó invitando a personas a mi propia casa. Durante unas horas, cocinamos juntos, hablamos, comemos y compartimos historias. No solo enseño a preparar platos de Palestina”, explica. Y esto que empezó como un pequeño proyecto personal, se convirtió en algo mucho más grande de lo que imaginaba.
De un pequeño proyecto casero a llegar a mucha gente
Desde su casa, diversos colectivos pasaron a invitarlo a espacios culturales en Asturies y fuera de aquí e incluso gente muy reconocida en España pasó a disfrutar de la mesa que lleva el nombre de la madre de Njoum.
Tanta fue la aceptación de esta idea, que ahora Mohammed tiene claro que aquel plan que surgió porque necesitaba mantenerse conectado a sus raíces y compartir con quien quiera la riqueza de la cultura palestina en tiempos de deshumanización debe llegar a más gente, Ahora está trabajando para escribir el siguiente capítulo de esta historia: invertir sus ahorros y más para ubicar su iniciativa en un local del centro de Xixón.
En La mesa de Basíma, explica Mohammed, “comparto las recetas de mi madre, mis recuerdos personales, cómo encontré mi camino en la cocina, lo que significa vivir lejos de casa y cómo Palestina también puede entenderse a través de la comida, la hospitalidad, la familia y la conexión humana”.
Una forma de dar visibilidad a Palestina y las personas refugiadas
Uno de los objetivos de Mohammed cuando comparte sus ricas recetas con toda aquella persona que visita esa mesa de Basíma es asegurarse de explicar bien que no debemos solo acercarnos a las personas que escapan de violencia con pena pero sin una crítica sobre qué es lo que lleva a la gente a verse a vivir como refugiada.
“Quiero romper con los estereotipos sobre los refugiados, esas ideas como que son personas que no tienen estudios, capacidades ni creatividad para crear nuevos proyectos... Me mudé aquí conservando mi trabajo y pagando mi vida con mi propio dinero. Lo único que buscaba en España fue asesoramiento legal y documentos para poder asentar mi vida aquí”.
Y, de hecho, un condimento esencial en 'La Mesa de Basíma' es aportar argumentos que hagan muy bien comprender a los asistentes qué es lo que está pasando en Palestina desde una perspectiva histórica, política, económica y cultural. No únicamente desde la tristeza que podemos sentir al ver la inhumanidad o la pena al conocer a una persona que está forzada a vivir lejos de su familia.
De Ramallah a Asturias
“Por motivos personales, debido a la situación actual, me vi obligado a escapar de mi país”. Mohammed no quiere contar exactamente qué le pasó, es una historia personal y muy dura, pero no solo la constante violencia contra la población palestina le hicieron tener que irse. Fue víctima de ataques directos que ponían en riesgo incluso a su familia como un objetivo más de las fuerzas de “seguridad” de Israel: “Tuve que meter todas mis pertenencias en dos maletas y me mudé con lo mínimo indispensable porque solo tenía un par de días para irme y asegurar mi vida”.
Es importante recordar lo prácticamente imposible que es acceder a un país de la Unión Europea como es España de manera regular y es por eso que conocemos muy a menudo casos de personas que arriesgan sus vidas cruzando fronteras para llegar aquí a pedir protección internacional y tratar de comenzar una vida en paz. Incluso lograr un visado de turista para una visita corta es prácticamente imposible para quienes han nacido en un país sumido en conflictos y pobreza.
Pero Mohammed tuvo un caso muy particular. Pudo entrar de forma regular porque tenía un muy buen trabajo que le permitió acceder a ese visado que es casi siempre negado. Eso le permitió comprarse un vuelo y que su entrada en el país fuera un proceso tranquilo. La burocracia, luego, se complicó como suele ser bastante común incluso para las pocas personas que logran escapar del horror de lugares como Palestina. El laberinto burocrático en España no discrimina y puede maltratar también a quienes están en situaciones de vida o muerte con pruebas claras sobre ello.
Pero la buena noticia es que logró llegar y asentarse en un un sitio donde se siente bien: Asturies. “Cuando solicité un visado decidí elegir España porque sé cuál es su postura respecto a Palestina... Es muy importante para mí saber cuál es la postura del país al que me mudo”, explica el cisjordano, no sin razón.
El genocidio en Gaza dejó claro al mundo que abrir la boca con respecto a los derechos del pueblo palestino, mostrar apoyo por sus derechos y condenar las masacres de Israel han sido motivo de multas y hasta encarcelamientos en muchos países, incluso en Europa. Prohibición de manifestaciones propalestinas en Alemania, despidos a trabajadores por criticar las masacres que comte Israel o arrestos en el Reino Unido a quienes portan banderas de Palestina incluso acusando a los defensores de los derechos humanos de “terrorismo”, son algunos ejemplos recientes.
Tras pasar un tiempo en Madrid, Mohammed se planteó vivir en Asturies. Conocía este sitio por unas vacaciones que había hecho en el pasado y había escuchado información amable de esta tierra. “En cuanto bajé del tren procedente de Madrid, me sentí como en casa. Supe al instante que este era el lugar donde quería estar y donde podía construir mi nuevo hogar”, explica.
No es raro, la verdad, escuchar a Njoum en diferentes oportunidades que se le presentan, también entre sus amistades, hablar muy bien de este sitio en el que, efectivamente, ha asentado su hogar y de cómo la gente lo hace sentir en casa. En la tradición y educación asturiana, la hospitalidad y hacer a la gente amar la cultura de la tierrina es esencial, así que esos halagos de Mohammed siempre se toman con regocijo por sus oyentes,.
Cómo se espera que sea la nueva 'Mesa de Basíma'
“La cocina fue el medio que me mantuvo conectado con mi familia, con mi hogar... Quería asegurarme de estar unido a mis raíces, mis orígenes, a la cultura en la que me criaron”, explica Njoum. Hasta ahora, desde su casa en Xixón el objetivo ha sido conseguir “que cada persona sienta lo que significa ser recibida en una casa palestina. Hemos llorado, hemos reído y hemos compartido esa montaña rusa emocional”, que puede ser una comida o una cena rodeada de la historia y el presente palestino.
Ahora Mohammed está trabajando para llevar 'La mesa de Basíma' al centro de la ciudad. El objetivo es llegar a más gente y hacer de esa iniciativa hogareña un espacio palestino de comida y cultura en Asturias.
El joven ha arrancado un crowdfunding tras la insistencia de muchas amistades asturianas. Pedir ayuda no le gusta, pero el arranque de un negocio necesita financiación. Además de sus ahorros y ahorros de la propia Basíma, su madre, y un crédito que está gestionando en un banco palestino, ha publicado su iniciativa en la plataforma GoFundMe que ha tenido muy buena acogida. “Estoy acostumbrado a resolver mis problemas solo; no me resulta nada fácil pedir ayuda” explica tímido sobre esta decisión, pero como explican sus amistades, mucha gente que conoce le recordó que, además de la necesidad que todo el mundo tenemos de apoyo colectivo, muchas son las personas que quieren apostar por espacios como puede ser 'La Mesa de Basíma', en los que poder disfrutar de nuevas ideas en Asturies. Y ahí es que decidió lanzarse a esta aventura.
“Me estoy adaptando a la cultura y aquí me dicen que cuando necesitas ayuda, debes pedirla”, explica Mohammed que recuerda que “tengo gente maravillosa que me apoya emocionalmente y en todo lo que puede, pero al mismo tiempo es un gran reto”.
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