eldiario.es

9

Camy Domínguez

Doctora en Filología y Experta Universitaria en Protocolo y Organización de Eventos, en la actualidad es profesora de Enseñanza Secundaria, aunque ha trabajado en otros ámbitos como el de Adultos, Primaria y Escuela de Idiomas. Ha dedicado algunos años a la política y ha ejercido el cargo de concejala en tareas de oposición y de gobierno en el Ayuntamiento de Icod de los Vinos.

  • Reacciones a sus artículos en eldiario.es: 10

La selva

Cada vez que llega el mes de abril, Facebook me recuerda que llevo un año más envejeciendo con esta red social. Este último ya hice los diez años con el mismo perfil y la misma cuenta. Apenas hacía cinco desde que lo había creado el tal Zuckerberg y poco más de un año que Facebook se usaba en español cuando yo me hice miembro. Creo que gente como yo debería recibir algún premio a la paciencia y la tenacidad y sobre todo a la conservación del perfil lo menos castigado posible y de la personalidad indemne a pesar de la locura que se mueve por esos subsuelos. Porque hay que ver en lo que se ha convertido esto…

Básicamente recuerdo que entré a Facebook por curiosidad, a ver de qué iba eso que empezaba a hacer furor en internet y qué nuevas sensaciones podría proporcionarme, y me hice mi cuentita y pude comprobar la simplicidad que era. Solamente tres botones: “me gusta”, “compartir” y “comentar”. No había más. Para probar, cogí una canción de Youtube, la copié en el estado y la compartí, luego hice lo mismo con un enlace de cualquier cosa, más tarde una fotografía y después empecé a hacerme asidua de las frases y a hacer quizes descabellados que la página te proponía. Tú te reías de lo lindo y ellos te robaban los datos. Los Nametests de siempre, vamos.

Seguir leyendo »

Pasión por el potajito

La mayoría de las mujeres divorciadas con hijos menores normalmente tenemos un convenio establecido por un juez mediante el cual se dicta una serie de medidas que, con más o menos acierto, reparten los días de vacaciones de los niños con ambos progenitores para que cada uno tenga derecho a disfrutar por igual de la compañía de dichos menores.

Después de pasar el año corriendo a un lado y a otro, entre exámenes, tareas, formación, burocracias y demás faenas que suponen el trabajo docente, cuando llega el verano y me quedo sin mis niñas aprovecho para bajar de peso, cosa que no hago el resto del año, que con el ajetreo no estoy pendiente de lo que engullo. Teniendo todo el tiempo para dedicarme a mí misma, sin que nadie esté poniendo caras largas a cualquier cosa que cocino, las ensaladas, las cantidades minúsculas de alimentos, las verduritas y sobre todo los potajes suelen ser lo más apetecido.

Seguir leyendo »

Vacaciones otra vez

Llegan tiempos de vacaciones, de descansar, de echar la mirada atrás a un año escolar que ha sido largo y lleno de avatares y sensaciones, a veces buenas, la mayoría desagradables, al menos en mi caso, porque muchas veces te llega el desaliento y la desilusión viendo el panorama educativo actual.

Pero llegan por fin las vacaciones para chicos y profes. Según dicen, los profesores tenemos más vacaciones que el resto de los trabajadores, pero también más horas de quebraderos de cabeza. Los estudiantes, los menos, disfrutan de un merecido descanso después de quemarse las pestañas todo el año y rindiendo cuenta de lo que es su único quehacer, estudiar. Otros, la mayoría, tendrán que presentarse a la convocatoria de septiembre para ver si rascan algún aprobadito más. Pero buena parte de esos a septiembre no irán ni se les espera porque les da igual tener una o diez asignaturas suspendidas. No les interesa, no es asunto suyo ni de su familia.

Seguir leyendo »

Un final agridulce

Está bien, por fin. Ayer saltó la noticia a los medios de que el Tribunal Supremo con más error que acierto dictaba sentencia firme contra los miembros de la manada, condenándolos a 15 años por barba por delito continuado de violación, después de que los dos juzgados de Navarra hubieran dictaminado que la pena sería solo de nueve años y de que fueran puestos en libertad provisional hasta que la sentencia fuera firme, para que lucieran palmito y fueran vitoreados en las fiestas allá donde los señores cerdos decidieran ir, porque los comportamientos asquerosos en este país son así, de machirulos que se jalean entre sí por las hazañas cometidas.

Pues bien, luego de poner a parir a esa pobre chica con todo lo que se dijo no solo en las salas judiciales, sino en las redes sociales y en lugares de internet donde el vulgo rastrero de los violadores expresa sus más bajos instintos, como el llamado Forocoches, que no sé por qué tarda tanto la justicia en actuar de oficio contra estos energúmenos y tan solo se conforma con cerrar las cuentas de los usuarios y ya está, y después de salir a manifestarse a las calles millones de personas unidas bajo el lema "Yo sí te creo", por fin se ha llevado a trámite en una entidad superior como es el Tribunal Supremo, que no sé si por miedo a la reacción de las masas o porque es verdad que los jueces estaban convencidos, y se ha cambiado la sentencia incrementando la cantidad de años de prisión y el supuesto penal de ser abuso a violación, que ya es algo, si bien hay un error de partida al considerar en los tribunales navarros que fue un delito continuado y no diez violaciones diferentes, para desgracia nuestra y de la pobre víctima, nadie pareció percatarse de este simple detalle.

Seguir leyendo »

Yo soy de un pueblo...

Yo soy de un pueblo donde un alcalde considera tras las elecciones que los datos que se obtienen de ellas son incomprensibles. Un pueblo donde para venir a ocupar el sillón de la alcaldía ha tenido que hacer una larga peregrinación: primero de concejal del Partido Socialista, durante años olvidado secretario general de dicho partido, luego, quedando descabalgado de ese cargo, se crea un partido nuevo por desavenencias personales con miembros de su mismo partido y arrastra consigo a unos pocos idealistas que creen en él y saca un concejal en las elecciones de 2011.

A mí cuando lo escuché en la toma de posesión me pareció muy digno, pero luego me di cuenta de que había sido golpeado duramente por la amnesia y no recordaba nada de su pasado. En una palabra: era un hombre nuevo, ingenuo. También eso le pareció a la gente porque a las siguientes elecciones se asoció a un partido de clara ideología independentista, Nueva Canarias.

Seguir leyendo »

Asustaviejas

Llegaron las elecciones locales y con ellas el tiempo de los asustaviejas. Ustedes dirán que vaya palabrita tan ofensiva me gasto. Pues sepan que el término, si bien no lo registra la Real Academia en su diccionario, viene siendo habitual desde hace muchos años en el argot del mercado inmobiliario de algunas zonas de Andalucía como Cádiz para denominar a personas cuya función es perseguir y acosar a inquilinos que viven en inmuebles pagando una renta baja, con la intención de que abandonen dichos inmuebles y así poder sacar un mayor beneficio alquilándolo nuevamente a otros por un precio más alto.

Me imagino que en nuestras islas, con todo lo que ha crecido el mercado inmobiliario, favorecido por el crecimiento del fenómeno del alquiler vacacional, con toda seguridad existirá actualmente un gran número de asustaviejas en este sector, pero no puedo aseverarlo pues únicamente me muevo como cliente y desconozco las mañas que se darán algunos propietarios que necesitan desalojar a sus inquilinos para sacarle mayor partido a sus viviendas.

Seguir leyendo »

Tiempos de difamación

¡Lo gratis que sale decir las cosas sin saber y decirlas al que no conoce o no entiende con intención de convencer de alguna falacia! Estaba yo hace unos días en una conversación con varias personas que recientemente me presentaron y no me conocían de nada (ni yo tampoco a ellos). Decía uno, trabajador de la administración pública, muy ofuscado, que Coalición Canaria tenía que dejar de gobernar en nuestras islas porque había arruinado la sanidad, pues todo se lo había dado a gestionar a empresas privadas de Fulanito y de Menganito y de los amiguitos de ellos.

Yo, como no sabía de ese tejemaneje, lo dejé seguir hablando mientras pensaba en alguna contrarrespuesta sencilla pero contundente. Y él siguió azotando, ni bien sé si era o no verdad lo que decía, pero lanzaba por aquella boca afirmaciones que me parecieron de suma gravedad, de esas por las que muchos políticos se relamerían y lo retarían sin demoras a denunciar en un juzgado para luego darle su merecido con el apartado de injurias y calumnias.

Seguir leyendo »

Por fuera de la burbuja

A veces, muchas veces, en medio de una explicación de mi clase de Lengua y Literatura me interrumpen los pequeños grupúsculos de alumnos de esos que tenemos en el sistema educativo calentando sillas hasta por lo menos los dieciséis años. Y como me tienen del tingo al tango haciendo sustituciones cortas, no me da tiempo ni de aprenderme los nombres de los niños. Luego por curiosidad miro sus expedientes y veo que efectivamente con tales notas jamás podrán llegar a hacer la diferencia en nada que no sea incordiar, perder el tiempo y lo más triste de todo, hacérselo perder a los demás. Y entonces suelo parar mi explicación, pues, a decir verdad, el saber que Rubén Darío escribió Prosas profanas o que los participios irregulares de los verbos en español acaban en “to”, “so” y “cho” no es realmente importante, pero el respeto al tiempo de los demás, el saber estar y la empatía, sí. Y sobre todo el hecho de sacar el mayor partido posible del tiempo que estamos en la escuela para agenciarnos un futuro más o menos cómodo...

Siento que es mi responsabilidad, aunque no me contraten para ello. Y en ese momento dejo de hablar del Modernismo y del sistema verbal y, no sé por qué arte de birlibirloque, de pronto me vuelvo una oradora brillante. Yo, con lo tímida e insegura que soy, y las palabras brotan de mi boca improvisadamente y en un tono cada vez más susurrante y más sincero. Como suelo decirles, “desde el cariño, como si fueran mis hijos”. Los niños, que antes estaban sonrientes contándose sus chismes, van progresivamente tornándose serios, sentándose correctamente en sus sillas y abriendo los ojos, como si de repente una mala bruja les hubiera pinchado la burbuja de comodidad que los envuelve y los hiciera sentir responsables de su futuro. Pienso que cualquier día me va a venir una horda de padres enfurecidos a ver por qué me he atrevido a sacar a sus retoños de la feliz y aletargada inopia en que nuestra sociedad los ha colocado. Es como contarles antes de tiempo lo de que los reyes son los padres, para que me entiendan.

Seguir leyendo »

Al alcance de un clic

Estamos en la era de la comunicación y da la impresión de que cada día nos comunicamos menos. Y lo que más pena me produce es que esta incomunicación es mayor a edades cada vez más tempranas. Cuando yo era pequeña obviamente no había teléfonos móviles. Ni siquiera había luz eléctrica en casa y, por lo tanto, tampoco televisión. Apenas teníamos una radio de pilas donde escuchábamos a aquellos locutores de tan excelente verbo y que transmitían tanto.

Más tarde, cuando entramos en la era de la tecnología, nuestro contacto interesado con la televisión se basaba en las dos o tres horitas diarias de la programación infantil, en un único canal y en blanco y negro. Y era tan sana, tan educativa... La televisión de entonces cuidaba de los niños, de que no viésemos ningún contenido inadecuado. ¿Se acuerdan de los dos rombos? Yo a veces los odiaba pero me sentía segura después de todo. Podíamos debatir luego en la calle sobre aquella serie que ni yo ni ninguno de mis amiguitos se perdía e incluso recrear sus personajes como si nosotros fuéramos los actores. Me encantaba la expresión "yo era...": "Yo era Mike y me iba al salón montado en mi caballo". Eso era suficiente para que los demás compañeritos del callejón no tuvieran duda del aspecto que tenía el tal Mike, o sea, un hombre apuesto con un gran bigote, de largas patillas negras, con sombrero de vaquero y botas con espuelas sobre un hermoso corcel blanco.

Seguir leyendo »

Erik, el silencio

"Tanto luchar para llegar a esto", o algo así fue lo que me dijo Jaime en la despedida frente al cuerpo presente de nuestro amigo Erik Cichosz en aquel patio del crematorio de Santa Lastenia. Erik fue un hombre rebelde, luchador, artista, intelectual, aventurero, un enigma para los que lo conocimos, muy consciente de las limitaciones de sus últimos años contra los que luchaba haciendo de cada día una nueva batalla ganada. Y él lo sabía y se sentía triunfante.

Total, allí estaba ayer. Su cuerpo, ya sin vida. Le pedí a Carlos que me contara sus últimas horas, cómo había acabado en este punto aquel hombre vivaracho que conocí, aferrando la vida con sus dedos retorcidos por la artrosis, pero, sin embargo, esperando a la muerte con la serenidad de quien sabe a ciencia cierta que ella está esperando silenciosa muy cerquita, a la vuelta de la esquina nada menos. ¡Cuántas desgarradoras peleas contra la calva esa!, ¿no, amigo? En cada pulso que le echabas, con tu aparente debilidad, te proclamabas vencedor una y otra vez y te reías en su cara.

Seguir leyendo »