eldiario.es

9

Síguenos:

Boletines

Boletines

Freylan Mena Torres

He trabajado por 15 años en el laboratorio de ecotoxicología del Instituto Regional de Estudios en Sustancias Tóxicas (IRET) de la Universidad Nacional (UNA), en Costa Rica. En investigación, me he enfocado en estudios de biomarcadores sobre todo en organismos acuáticos, aplicando técnicas moleculares, bioquímicas, fisiológicas y de comportamiento. Soy biólogo, graduado en la UNA, con maestría en microbiología en la Universidad de Costa Rica (UCR) y actualmente haciendo doctorado en ciencias en la UCR; y actualmente trabajo en el Instituto de Ciencias Marinas de Andalucía (ICMAN/CSIC)

  • Reacciones a sus artículos en eldiario.es: 0

Escenarios más complejos y realistas para la ecotoxicología en paisajes agrícolas

La agricultura de gran escala actual está basada en el uso de grandes cantidades de agroquímicos. La liberación de estas sustancias al ambiente genera problemas que ya nos son familiares, como los desbalances ecológicos debidos a la entrada de nutrientes a los ecosistemas; o lo que probablemente sea más alarmante para la población: la presencia de moléculas plaguicidas, con alta toxicidad, en el ambiente. Diciplinas como la química ambiental y la ecotoxicología han permitido aumentar el conocimiento sobre este problema y han contribuido para el establecimiento de regulaciones y mejoras en las prácticas agrícolas tendientes a disminuir el riesgo que estas sustancias representan.

El campo de la ecotoxicología se enfoca principalmente en evaluar los efectos que las sustancias liberadas por actividades humanas causan en los ecosistemas. Por eso, los plaguicidas de uso agrícola son uno de los grupos de contaminantes de mayor interés en este campo. Importantes avances se han conseguido en tema de regulación de estas sustancias con base en información ecotoxicológica, sobre todo en Europa. Sin embargo, la misma comunidad científica discute con frecuencia sobre la necesidad de basar las regulaciones en información de mayor relevancia ecológica, pasando de modelos simples en que se estima concentraciones que matan o afectan crónicamente a organismos, a niveles que puedan causar respuestas individuales como cambios a nivel fisiológico o de comportamiento y que pueden representar efectos serios para los ecosistemas.

Seguir leyendo »