eldiario.es

9

Síguenos:

Boletines

Boletines

Menú

¿Y qué hacemos ahora con el Valle?

35 Comentarios

Siempre me hicieron gracia esas películas que terminan con una larga parrafada en pantalla, un texto donde nos cuentan qué fue de los protagonistas tiempo después de los hechos contados. "Mike y Susan se casaron y tuvieron ocho hijos, hoy tienen una escuela de surf en Hawai…" "El teniente Smith fue apartado del ejército y terminó sus días en un asilo de Dakota…" "Tras años de lucha, un juez federal dio la razón a la comunidad apache y el gobierno descartó para siempre el proyecto de carretera…"

Epílogo, así se llama. Pues venga, voy con el mío. Tras la última escena de mi película (el momento en que los policías van a detenerme en el estudio televisivo), la pantalla va a negro y aparece un texto que diría así:

Meses después de aquellos sucesos, el gobierno exhumó por fin los restos de Francisco Franco del Valle de los Caídos. Tras aprobarlo en el Consejo de Ministras, y ser votado por la mayoría del Congreso, la exhumación se produjo de manera discreta, sin cámaras presentes, aunque se acabaron filtrando algunas fotos. La familia Franco y la fundación de su nombre trataron de impedirlo por todas las vías judiciales, aunque no les quedó otro remedio que hacerse cargo de los restos. Tras hacerse pública la exhumación, un grupo de ultraderechistas se manifestó por las calles de Madrid e intentó llegar hasta la sede del PSOE, pero fueron dispersados sin apenas incidentes. Dos semanas después ya casi nadie hablaba de Franco en los medios o las redes sociales.

Seguir leyendo »

Al Rojo Vivo

“Me llamo Carmela, tengo veinte años, y hasta hace poco yo era de las que creía que Franco era un rey medieval”.

Me repito la frase una y otra vez mientras conduzco hacia San Sebastián de los Reyes, al norte de Madrid. En el asiento del copiloto va mi mochila, más abultada de lo habitual, como si llevase dentro una pelota de rugby. O una cabeza momificada.

Aparco en una calle lateral y busco la puerta trasera donde he quedado con Elvira. Es una compañera de la facultad, está haciendo prácticas en La Sexta. Le he dicho que me gustaría ver cómo se graba un programa de “Al Rojo Vivo”, y ha prometido colarme hoy.

Seguir leyendo »

Ay, Carmela

Me acerco por la otra acera, atenta a los coches aparcados y a la gente que pasea. No veo nada sospechoso, así que cruzo corriendo hasta el portal. Me tiembla la mano al meter la llave en la cerradura.

–Hola, ¿hay alguien en casa? ¿Mamá, papá?

Mi padre me saluda desde la cocina. En los últimos días, desde que perdí el teléfono, he llamado a casa desde teléfonos públicos. Si quieren saber dónde están las últimas cabinas de España, pregúntenme. Llamaba a mis padres para tranquilizarlos. Les contaba que seguía en el Valle de los Caídos trabajando para el periódico. Por eso no se sorprenden demasiado. Mi aspecto cochambroso es compatible con alguien que lleve dos semanas acampada.

Seguir leyendo »

Las cloacas del periodismo

Él me metió en este lío, pues que se coma él solito el marrón.

"Él" es Eduardo, el director de mi periódico, con el que no he vuelto a hablar desde que me dejé la mochila con el teléfono en aquella cafetería, cuando nos citamos con el policía. Fue hace tres días, ¿o hace ya cuatro? Me parecen meses.

Él me hizo ir al Valle de los Caídos y perseguir la primera foto del cadáver. Él insistió en que siguiese adelante hasta conseguir una buena historia. Así que lo justo es que ahora se quede él con este regalito.

Seguir leyendo »

Verdad, justicia y reparación

Imagínate que eres familiar de una víctima del franquismo. Que a tu padre, tu tío, tu abuelo o abuela, lo detuvieron, golpearon, encarcelaron, raparon, violaron, torturaron, asesinaron de un tiro en la cabeza, enterraron en una fosa. Que has tardado setenta u ochenta años en encontrar su cuerpo. Que no lo has encontrado todavía.

Y ahora imagina que llega alguien y te dice que tiene el cadáver de Franco en el maletero del coche. Y que te lo da, sin que nadie se entere. Para que hagas con él lo que quieras. Lo que quieras, sin que te pase nada. Tirarlo a la basura, quemarlo, echarlo a los perros, al mar o a una fosa anónima como la de tu abuelo. Lo que quieras. Usarlo de saco de boxeo, de diana para hacer puntería. Golpearlo, pisotearlo, escupirlo, mearlo. Lo que quieras. Dime, ¿qué harías con él?

Eso iba yo pensando hace un rato, cuando conducía hacia este pueblo. ¿Qué haría yo si fuese uno de esos familiares? ¿Qué haría si tuviese delante al principal responsable de su sufrimiento? O lo que queda de él, más bien.

Seguir leyendo »

Un cadáver en el maletero

Es de noche, conduzco hacia el norte, me persiguen y llevo a Franco en el maletero. Sí, Franco. Francisco Franco Bahamonde. Dictador español, 1892-1975. Su cuerpo embalsamado. O lo que queda de él.

Cuando tomo una curva o freno bruscamente, lo oigo golpear contra el asiento trasero, como si se revolviese o…

Vale, esto ya lo habéis leído. En el primer capítulo. Así comenzó mi relato, y aquí estoy por fin: huyendo hacia el norte, en un coche, conduciendo sola y con la momia en el maletero. Muerta de sueño. Me he mantenido despierta las últimas horas contando cómo he llegado hasta aquí.

Seguir leyendo »

Rumba la rumba la rumba la

–¡Quietos los dos! Soltad eso y poned las manos donde pueda verlas.

Más que una orden, pareció un hechizo: José Antonio y yo nos quedamos quietos, sí. Paralizados. Tan tiesos como el cadáver del maletero.

En la oscuridad apenas distinguíamos una sombra que se acercaba desde la zona sin iluminación del aparcamiento. Levantamos las manos lentamente, que es lo que todos hemos aprendido del cine.

Seguir leyendo »

Franquismo made in China

 –Es nuestra última oportunidad. Si aquí no lo quieren, no hay nada que hacer.

José Antonio sonaba cansado. Llevábamos días dando tumbos con un cadáver en el maletero. Decapitado, además. Días durmiendo poco, de un lado a otro en el coche. Y ahora además nos perseguían. O eso creíamos.

Detuvo el coche en una zona de servicios de la autovía de Andalucía, justo antes de entrar en Despeñaperros. Había muchos coches aparcados en lo que parecía un bar de carretera, una antigua venta: “Casa Pepe”, decía un gran luminoso en el tejado.

Seguir leyendo »

Los españoles primero

–“Cuando todo parezca ir en tu contra, recuerda que el avión despega con el viento en contra, no a favor”.

Ni me molesté en preguntar o buscar en Google de quién era la frasecita motivadora. Estaba desanimada, cansada y asustada. Y tampoco José Antonio parecía muy animado.

Mientras nos alejábamos de Madrid por la autovía de Andalucía, dirección sur, hice repaso mental de todo lo sucedido en los últimos días: la acampada en el Valle, la noche que abrimos la tumba, la huida, las visitas a la fundación Franco, Zarzuela, PP y Ciudadanos, la aparición de Billy el Niño, el intento con el policía. Y lo del metro, la traca final. Me giré y miré al asiento trasero, vacío. En seguida recordé que habíamos metido la cabeza en el maletero, con el resto del cuerpo.

Seguir leyendo »

Cita en la cloaca

–Taxistas en huelga, dónde se ha visto. Esto con Franco no pasaba. Los taxistas estaban en el sindicato vertical, y ahí resolvían sus asuntos.

José Antonio miraba nervioso el reloj, a veinte minutos de la cita.

–Teníamos que haber empezado por ahí, Carmencita. Llevamos días errando el tiro, buscando a las personas equivocadas. Unos mindundis todos.

Seguir leyendo »