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¿A los toros por San Isidro? Un plan en decadencia subvencionado por la Comunidad de Madrid

8 de mayo de 2026 22:22 h

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Para la mayoría de nosotras, San Isidro es bailar en Las Vistillas con nuestras amigas. Regalarnos claveles las unas a las otras. Ir a la pradera para celebrar la diversidad de nuestra ciudad y la vida en nuestros espacios públicos, que se visten de chulapa para la ocasión y nada tienen que ver con esa otra cultura de muerte que no nos pertenece.

Mientras, los eventos taurinos vuelven a Madrid por San Isidro. Aunque nunca se fueron. En el lado sombrío de la fiesta, la Plaza de Las Ventas acoge la última voluntad de la barbarie y se convierte, del 9 de mayo al 15 de junio, en el escenario de 21 corridas de toros, tres novilladas y dos eventos de rejoneo. Además, entre el 28 de abril y el 12 de mayo, se celebra la Feria de la Comunidad de Madrid y, antes, la conocida como “preferia”. Subvenciones, academias ideológicas para niños toreros, lobbys y el Centro de Asuntos Taurinos como institucionalización de la crueldad tratan de revivir un negocio decadente en un país donde más del 75% se declara antitaurino.

El pasado 3 de mayo fue publicada en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid (BOCM) una nueva convocatoria de subvenciones a la tauromaquia: la cifra asciende a los 50.000 euros de dinero público. Esta sustituirá a la anterior, vigente desde 2010. Organizaciones taurinas sin ánimo de lucro podrán solicitar hasta 3.000 euros, con un pago por anticipado del 100% y sin necesidad de presentar ningún aval o garantía –así lo promociona la web oficial de la Comunidad–.

El 75% de las ciudadanía española se declara antitaurina. Según un estudio presentado por Sigma Dos para el diario El Mundo en 2025, casi el 70% ya lo era hace un año. La última Encuesta de Hábitos y Prácticas Culturales (EHPC) del Ministerio de Cultura para el periodo 2024-25 confirma que únicamente un 8% de los españoles asistió a algún acto taurino –desde 2002, el dato más alto de asistencia no llega al 10% --. Ya en 2011, se reveló que el 67,7% de los madrileños rechazaba subvencionar con fondos públicos los toros en un estudio llevado a cabo por ADDA.

El Centro de Asuntos Taurinos o la institucionalización de la crueldad en Madrid

El Centro de Asuntos Taurinos de la Comunidad de Madrid, adscrito a la Consejería de Medio Ambiente, Agricultura e Interior, brinda protección a la tauromaquia y a los matadores –los toros se quedan fuera de su espacio de seguridad–. Matador es el que mata. En el diccionario, esta palabra aparece junto a los sinónimos criminal, asesino y homicida. Pero también al lado de “torero” y “diestro”. El toreo es un asesinato con otro nombre. Uno más colorido donde, sin embargo, el rojo de la sangre no cambia. Como tampoco cambian los intentos de la Comunidad por mantener vivo un plan en decadencia. Año tras año, la tauromaquia llama la atención sobre su propia crueldad por San Isidro y menos madrileños se identifican con sus prácticas. 

Tanto el Museo Taurino como la Plaza de Las Ventas y su academia, la Escuela Taurina José Cubero “Yiyo”, son gestionados por el Centro de Asuntos Taurinos; que, de hecho, se ubica en la misma plaza de toros de Madrid. También organizan exposiciones, actividades gratuitas y otras citas para atraer al pueblo hacia el sector con un ocio que disfraza la tortura y que, además, la acerca a niñas y niños menores de edad, un grupo altamente manipulable y sensible a la violencia.

Escuelas taurinas: una academia ideológica para niños menores de edad

El pasado 1 de mayo, la organización taurina Chenel y Oro organizó el 'Día del Niño en Las Ventas', con la colaboración de la Comunidad de Madrid, dirigido a menores de 16 años. Lo anunciaron como una “gincana infantil hasta los 12 años y toreo para el resto”. Esta convocatoria enlaza con la labor de su escuela José Cubero “Yiyo”, donde enseñan a los niños no solo a normalizar la violencia, sino a ejercerla como “un arte” mediante el toreo. ¿Por qué no aprender, en su lugar, a pintar cuadros o a escribir relatos? El caballo de Nietzsche se puso en contacto con la academia taurina para preguntárselo. Tras una primera conversación telefónica, se le hicieron llegar una serie de cuestiones a su responsable de prensa. Todavía estamos esperando la respuesta.

Quien sí tiene algo que decir al respecto es el Comité de Derechos del Niño de la ONU, que en su informe 2026 sobre España ha reiterado su preocupación “por que los niños sigan presenciando la violencia y muerte de los participantes durante las fiestas taurinas”. Su recomendación es establecer una edad mínima de 18 años, tal y como sucede con drogas como el tabaco y el alcohol. Además, el Comité de la Organización de Naciones Unidas insta a informar de los efectos que tiene en los niños la violencia de las corridas de toros. Un dato para reflexionar: solo en 2024, la Fundación Franz Weber registró más de 400 eventos taurinos con acceso infantil. 

Cuando el Ministerio de Cultura dejó de financiar el Premio Nacional de Tauromaquia

Aunque el sentir mayoritario de la población de España, un país democrático (recordémoslo, por si acaso), hace ya tiempo que va en otra dirección, marcar la equis cultural en la declaración de la renta no solo implica apoyar al cine o a la música. Hasta 2024, el Premio Nacional de Tauromaquia era financiado directamente por el Ministerio de Cultura. En 2026 se sigue concediendo, con una dotación de 30.000 euros.

¿De dónde sale este presupuesto ahora? Por un lado, de la Fundación Toro de Lidia (FTL), su principal impulsora, que actúa como un lobby bajo la configuración de ONG. Por otro, el Senado de España, sede del galardón y su mayor sostén institucional. Además, diez comunidades autónomas lo apoyan: Madrid, Andalucía, Aragón, Cantabria, Castilla y León, Castilla la Mancha, Extremadura, Murcia, Valencia y la Ciudad Autónoma de Melilla. Ayuntamientos y otras entidades municipales, junto a asociaciones taurinas locales, le prestan respaldo económico y moral.

¿Quién está detrás de la Fundación Toro de Lidia?

En 2024, la Fundación Toro de Lidia fue condecorada con la Medalla de Madrid durante las fiestas de San Isidro. Al año siguiente, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid anuló un convenio de 1,4 millones de euros entre la Comunidad de Madrid y la FTL por no haber pasado por ningún tipo de concurso público para obtener esta subvención millonaria. 

Según reza la web de la fundación, se trata de “una entidad sin ánimo de lucro destinada a la promoción y la defensa jurídica de todas las tauromaquias en España”. Su presidente, Victorino Martín García, es ganadero y extorero. Al frente de la vicepresidencia se encuentra Fernando Gomá Lanzón, fundador de la Fundación Hay Derecho, que trabaja por “la regeneración institucional” y “la defensa del Estado” –entre sus acciones actuales, destaca una recogida de firmas para que los servicios de ADIF, Renfe, ISDEFE, Correos, AENA o SEPI pasen a manos de “una dirección profesional basada en el mérito y la capacidad”–. 

FTL cuenta con hasta diez vocales vinculados al mundo taurino. Entre ellos hay una única mujer, Mar Gutiérrez, una incorporación reciente que representa a su vez a la Asociación Nacional de Organizadores de Espectáculos Taurinos (ANOET). Bajo el lema “Hazte amigo”, solicitan donaciones con el fin de “mantener viva una tradición única” o “respaldar las acciones de defensa y promoción que la tauromaquia necesita”. Tienen un convenio con la Fundación ONCE. Algunos gobiernos autonómicos y locales del PP y VOX contribuyen a financiar sus actividades.

El caballo de Nietzsche ha contactado telefónicamente con la Fundación Toro de Lidia con el objeto de entrevistarles para este artículo. Después de haberles enviado nuestras preguntas, no hemos obtenido respuesta.

La ILP antitaurina fallida a pesar de contar con el apoyo del pueblo

En febrero de 2025, se presentó en el Congreso de los Diputados una Iniciativa Legislativa Popular (ILP), apoyada con 715.606 firmas de la ciudadanía –un 42% más de lo exigido–, que pedía derogar la ley que considera a la tauromaquia patrimonio cultural. No era la primera ni, a juzgar por el sentir popular, será la última. Bajo el lema 'No es mi cultura', personas de toda España se unieron en una conciencia colectiva para abolir la protección legal de la violencia ejercida hacia los animales en la arena. El 7 de octubre se votó en el Congreso, con el apoyo de Sumar y Podemos, el rechazo del PP y VOX, y la abstención del PSOE. La propuesta no salió adelante.

Su propósito era acabar con la ley 18/2013. Antes de su puesta en vigor, las competencias en materia de cultura y espectáculos recaían en las comunidades autónomas. Gracias a ello, Cataluña pudo eliminar las corridas en 2010 y Baleares prohibió la muerte de los toros en las plazas en 2018. Al prevalecer dicha ley sobre las determinaciones autonómicas, su naturaleza centralista anuló estos y otros avances para los derechos de los animales. En el caso de Madrid, las instituciones se sientan juntas en el palco para contemplar el espectáculo de su San Isidro. Pero, ¿hasta cuándo?