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Sobre este blog

Íñigo Jáuregui Ezquibela es docente de profesión y antropólogo de vocación. El mayor legado que heredó de su padre fue la pasión por las montañas. Una pasión inmune al paso del tiempo y que revive cada vez que las visita o escribe sobre ellas y quienes las frecuentan o habitan.

Memoriales de montaña

Por Íñigo Jáuregui Ezquibela

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Sobre este blog

Íñigo Jáuregui Ezquibela es docente de profesión y antropólogo de vocación. El mayor legado que heredó de su padre fue la pasión por las montañas. Una pasión inmune al paso del tiempo y que revive cada vez que las visita o escribe sobre ellas y quienes las frecuentan o habitan.

Hay muchas maneras de lidiar con la muerte cuando ésta se produce, pero una de las más eficaces y extendidas consiste en homenajear a los fallecidos. La humanidad lo ha estado haciendo durante decenas de miles de años con el fin de aliviar el duelo ocasionado por la pérdida de un ser querido, mantener viva su memoria, mostrar respeto, reforzar los lazos comunitarios o la conexión existente entre vivos y muertos, y neutralizar el sufrimiento en la medida que sea posible.

Las formas de rendir tributo a los muertos a lo largo de la historia han sido muchas y muy diversas. Estas liturgias no solamente reflejaban las creencias religiosas de la comunidad que las practicaba sino también sus valores, cultura material o estructura social. Su evolución ha sido paralela a la de las sociedades que las llevaban a cabo, una evolución determinada por la transformación de los sistemas productivos, por el abandono de la caza-recolección y la adopción de la agricultura y, posteriormente, del modelo industrial.

En la actualidad, las prácticas históricas o las de carácter estrictamente religioso que se realizaban y continúan realizándose han dado paso a alternativas marcadas por su informalidad, aconfesionalidad o ausencia del carácter espiritual que un día poseyeron. Así sucede, al menos, con los memoriales montañeros o de montaña, con las liturgias, ceremonias y monumentos que los montañeros en activo dedican y erigen a los compañeros que han fallecido con las botas puestas, durante el ejercicio de este deporte.