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El Tenerife se da un atracón de ocasiones y el Eibar gana con la única que tuvo

Los jugadores del Eibar celebran su gol

En cuatro días, dos concesiones con valor de partido. En dos partidos se consume el crédito que lo mantenía entre los seis primeros. Como en Las Palmas el sábado pasado, el fútbol –que no entiende de acumulación de méritos, solo de goles– volvió a pintarle la cara este martes al CD Tenerife, que puso el juego y las oportunidades hasta que los cambios lo desbarataron, en lo que el Eibar no perdonaba con un tiro soberbio de Álvaro Tejero. Un disparo, un gol, tres puntos.

El segundo tropiezo consecutivo confirma que la salida de la vuelta de los derbis marca tendencia, aunque la de los blanquiazules todavía está por ver hasta cuándo y dónde puede herirle. El primer aguijonazo casa poco con la realidad si se toma al completo la cita contra el nuevo líder (provisional) de la Segunda División. Casi media docena de manos de Yoel, un poste que devuelve la pelota al campo, un solo remate entre los palos del Eibar… así contado, cuesta aceptar que el grupo de Ramis saliera noqueado.

Entrando en otros detalles, se hace la luz. El técnico local anunció rotaciones y por ahí no se le cayó el equipo, que, curiosamente, sí caminó por la nada a la vuelta del descanso, cuando con sus medios centro titulares, el Tenerife se espesó hasta acabar con diez e incapaz de nada. Hasta la pausa, el estreno como dúo titular de pivotes de Larrea y Corredera dio dinámica al juego, no tanto por lo que crearon, como porque sostuvo el medio juego y permitió encontrar espacios para las caídas de Mollejo o las llegadas por los flancos de Mellot y Pomares.

Inconstante, a ratos, dominador frente a un Eibar al que sometió a campo abierto y solo vivió cómodo cuando fue capaz de juntarse en veinte metros, el Tenerife del primer acto desmereció nada y a falta de un nueve de área –solo un cabezazo de Mollejo (m.12) que cogió puerta–, anduvo cerca de la letalidad desde lejos, donde la capacidad de Corredera y Shashouapara armarse tiros envenenados es conocida. Tuvo una franca cada uno, como Mollejo –incansable, castigado sin criterio por el árbitro salvo cuando le expulsó merecidamente con el auxilio del VAR–, pero siempre se toparon con un Yoel espléndido que mantuvo a su equipo con aire.

Y anduvo notable el equipo de Ramis cuando aprovechó la precisión de José León –seguro, y al límite, sacándola jugada– cuando puso varios balones de lujo para las subidas de los laterales. O cuando Rubén Díez, en su única acción distintiva, la filtró dentro del área con un globo a Shashoua en una asociación brillante. Con casi medio equipo habitual en el banco, las rotaciones ni pasaron factura ni hicieron echar de menos a nadie.

Las tarjetas a Corredera y Larrea en dos minutos desgraciados, sí que condicionaron después al Tenerife. Ramis decidió quitarlos y la consecuencia –además de protegerse de una expulsión que, terca, terca, terminaría llegando por otro calentón como el de Mellot frente al Amorebieta– fue cambiar de motor de gasolina o combustión diesel.

El Tenerife no volvió a ser nunca el de la primera mitad y solo sobrevivió por la solidez de los zagueros y la incapacidad del Eibar para hacer buena en el área toda la calidad que reúne. Garitano había aprovechado el entretiempo para colocarse con un 3-4-3, retrasando como tercer central a Sergio Álvarez y fijando arriba a Gustavo Blanco, con Stoichkov y Rahmani a los costados. El cambio ahogó los espacios por dentro a los locales –solo la aparición de Elady (m.61) que superó al portero y se encontró con el poste maldito–, y la opción de ensanchar el campo pasó a ser quimérica con Rubén Díez agotado y Shashoua sin la chispa de antes.

Como el sábado en Las Palmas, pudo cerrarse el partido con un empate que habría dolido menos, pero volvió a penalizar al Tenerife una mala rotación, equivocada y a destiempo. En un cambio de orientación de Stoichkov, cayó el balón por la calle del diez a Álvaro Tejero, llegó para encimar, fuera del tiempo de embarque, Rubén Díez –inexplicablemente acabó el partido– y la pegó seca y arriba, imposible, para el salto de Soriano.

El gol acomodó al Eibar y devino inútil el plan previo de Ramis, que reaccionó metiendo a Muñoz por Pomares, un poquito de sustancia solo para la siniestra, y renunciando a meter a Apeh con Mollejo ya expulsado y casi diez minutos de margen. Al cabo, demasiado castigo para uno y un premio excesivo para el otro. Si el fútbol fuera boxeo, ganó a los puntos el Tenerife. A lo otro lo hizo el Eibar, definitivo con la única que acertó.

(0) CD TENERIFE: Soriano; Mellot, Sipcic, José León, Pomares (Álex Muñoz, m.77); Rubén Díez, Pablo Larrea (Aitor Sanz, m.46), Álex Corredera (Míchel Herrero, m.46), Bermejo (Elady, m.58); Mollejo y Shashoua.

(1) SD EIBAR: Yoel; Tejero, Esteban Burgos, Venancio, Toño (Rober, m.46); Sergio Álvarez, Sielva (Javi Muñoz, m.64); José Corpas (Gustavo Blanco, m.46), Edu Expósito, Franchu (Rahmani, m.17), José Corpas; y Stoichkov (Quique, m.80).

GOL: 0-1. Tejero (m.75).

ÁRBITRO: Iosu Galech Apezteguia (Comité navarro). Expulsó a Mollejo (m.86). Amonestó a Álex Corredera (m.33), Larrea (m.35), Mollejo (m.81) y Míchel Herrero (m.90+2) y al visitante Esteban Burgos (m.72).

INCIDENCIAS: Partido de la 11ª jornada de LaLiga SmartBank 21-22, jugado en el Estadio Helidoro Rodríguez López. 9.348 espectadores. Se guardó un minuto de silencio en memoria de Rubén Ojeda, abogado del CD Tenerife.

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