Libros
Nueva publicación y nuevos retos en el proceso creativo del poeta grancanario José Miguel Junco Ezquerra
Estamos ante el poemario decimotercero del autor, editado por Beatriz Giovanna Ramírez. Editora BGR, 2026. La propia editora comenta en relación con el libro: “La obra de José Miguel Junco Ezquerra nace de una idea sencilla y enorme: que para comprender la vida necesitamos muchas lenguas -la de la ciencia, la de la música y la de la emoción-, porque ninguna por sí sola basta.
Junco escribe desde esa intersección donde lo medible y lo vibrante conviven, donde la exactitud no excluye la emoción. Y es ahí donde el título revela su verdadero alcance: Las cosas cómo son no es una afirmación de objetividad, sino una invitación a mirar con honestidad, con lucidez, con una atención capaz de sostener lo complejo sin simplificarlo.
Este libro nos recuerda que la realidad se compone de fuerzas, ritmos, tensiones y silencios; que comprender exige escuchar y observar al mismo tiempo“.
En Notas de autor, éste señala: “Puedo afirmar que, a lo largo de los dos últimos años, desde la publicación de En el decir de una pupila abierta, que entonces pensaba sería la última, se me ha ido planteando la necesidad de encarar un nuevo desafío, una variante significativa en mi modo de hacer, en mi estilo, en mi, parafraseando a Mark Strand, costumbre de transaccionar con el poema, sabiendo que los recursos que me han servido para uno de ellos, ya no me servirán para otros. Lo que se me ha planteado es asumir un giro en una de las curvas del camino, que no tenía previsto coger, para adentrarme en ella.
Portada de la última hora de José Miguel Junco Ezquerra, ‘Las cosas como son’ (Beatriz Giovanna Ramírez. Editora BGR, 2026).
Los pretextos o preconceptos que sirven de excusa para reiniciar el proceso creativo son otros: la propia poesía, autores y personajes de obras por los que sentimos una especial admiración, la necesidad de unir los dos grandes campos del conocimiento: el científico y el humanístico, una cierta y sutil ironía y, esto es importante, una casi desaparición del yo lírico, junto a un mayor distanciamiento respecto al poema. Este distanciamiento me ha obligado a buscar recursos de aproximación para que mi objetivo final, que sigue siendo con-mover, pueda producirse en alguna medida.
Otros desafíos que he tenido que encarar tienen que ver con el ritmo. Los poemas son concebidos con una mayor longitud (no es algo que dependa de mi capricho o voluntad) lo que, a priori, puede hacer menos apetecible su lectura y el verso, por lo general, roza o se adentra en el versículo. Este hecho me obliga a, por una parte, replantearme el ritmo, dando como resultado una combinación de lo métrico y lo biológico para evitar el riesgo de la falta de una mínima cohesión. Conmover, decía arriba. Ese sigue siendo el objetivo. Conmoverme yo mismo durante el proceso creativo y al hipotético lector en su doble vertiente: emoción y reflexión. Lo que, en todo caso, parece confirmarse es, parafraseando a Borges, que la poesía sucede y se origina en algún punto próximo al autor que siente la necesidad de darle forma a lo que estaba informe. Y lo intenta nuevamente.
Por un momento parece que, por fin, la obsesión y la propia expresión poética se cruzan. Pero es una impresión, seguramente, momentánea y ya no es posible decir cuándo o cómo acabará el ciclo.
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