Un ‘antillano’ en mi vida de isleño
En el recuerdo. Al eterno amigo Dave Watts (*)
La entrada a aquel lugar mágico estaba perimetrada por flores cálidas en el frío, vides verdes o marrones, plantas de todo tipo y raza, y por mucha laurisilva y silencio natural.
Al fondo, siempre un árbol, el gran árbol tronco, laurel y sombra: EL ÁRBOL. Y debajo, el acopio de amistad de todos menos uno, ese uno traidor.
Dave ahora está en la zona empinada del camino, y el viejo, el Román padre, en la parte baja o llana. Hay una pelota de rugby que simula un juguete de crío sobre el suelo arenoso y quiere que la amen, lo que significa ponerse a jugar.
Había que verlos: la pelota haraposa, destornillada, haciendo de transmisora de alegrías y aquellos dos desconocidos, o conocidos en aquel mismo momento, construyendo lindezas que animaban el cotarro, la cantina idílica repleta de risas y fiestas. Escena inolvidable, de pura magia, divertida y humana sin edulcorantes.
Querido Dave, que sepas que te recuerdo en todos los lugares en que nos abrazamos, pero sobre todo hoy, en este momento que escribo, me queda esa luz: la pista chinija, el balón destrozado, el juego, la amistad y todo aquel esplendor sonriente que cargabas en esa piel tan negra y bella, en esa gran persona que eres y serás para siempre.
Ahora entro por ese mismo lugar, en mis deseadas escapadas a las medianías altas con amigos puros, veces y veces, pero ya no encuentro el balón de rugby, tampoco estás tú y algo menos ya mi padre. Los amigos, los de verdad, se mantienen con la carga de los años…
Pero, en cambio, sí sueño con que algún día aparecerás por allí para despertarnos, y entonces esa inesperada visita será una escena que se repetirá en bucle hasta el final de los tiempos.
Es verdad que quedó pendiente el concierto, que también algún día llegará, porque tú eres capaz de esa magia.
Te quiero, y claro que te echo de menos: en todos los rincones en que nos vimos.
Dave, ¿a dónde van las palabras que no se quedaron? ¿Y las miradas que un día partieron? ¿A dónde van? En ese lugar, nos vemos.
Ya verás.
*Dave Watts, amigo, músico, diyey y productor, falleció en Tenerife, su lugar de residencia, el 27 de octubre de 2024.
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