El Gobierno de Aragón rebaja la ampliación de Cerler por Castanesa y sustituye el telecabina por una carretera
Sustituir el telecabina por una carretera de montaña y reducir el número de edificios e instalaciones. Estos son algunos de los cambios que recoge la nueva versión del proyecto de ampliación de la estación de esquí de Cerler por Castanesa respecto a los planes anteriores. La modificación del Proyecto de Interés General de Aragón (PIGA), publicada en el BOA, redimensiona las infraestructuras previstas por la “menor afluencia de visitantes” esperada tras quedar suspendidos los otros cuatro dominios esquiables contemplados en el proyecto original.
La modificación responde, según el documento, a la suspensión de los dominios de Aneto, Ardonés, Isábena y Urmella. Esta circunstancia supone una previsión de usuarios “significativamente inferior” a la que se manejaba en las previsiones. El proyecto aprobado en 2012 contemplaba un telecabina 3S con capacidad para transportar hasta 4.000 personas por hora. La nueva propuesta lo suprime al considerar que está “sobredimensionado” para las necesidades del dominio de Castanesa. En su lugar, se habilitará una carretera de montaña entre Fonchanina y el futuro frente de nieve, adaptando la vía existente.
Esta carretera se tramitará fuera del ámbito del PIGA modificado, en el marco del convenio de colaboración publicado en enero de 2026 entre el Gobierno de Aragón, la Diputación Provincial de Huesca, el Ayuntamiento de Montanuy y la sociedad Fomento y Desarrollo del Valle de Benasque, vinculada a Aramón. El acuerdo establece la colaboración entre las administraciones y la empresa para impulsar la conexión por carretera con el frente de nieve.
En cuanto a los aparcamientos, se descartan las ubicaciones previstas inicialmente en Benifons y Fonchanina y se concentra el estacionamiento en el frente de nieve de Castanesa, donde se proyectan dos plataformas de unos 10.250 y 9.600 metros cuadrados. También se redimensionan a la baja los edificios y otras instalaciones de servicios.
El documento introduce modificaciones técnicas en las plataformas, los remontes, el sistema de innivación, el abastecimiento de agua y el suministro eléctrico. Entre otros cambios, se reduce la potencia prevista para los transformadores del frente de nieve, que pasa de 4.500 a 2.850 kVA. Se mantiene la telecabina que conectará el frente de nieve con Tous, aunque con cambios en su ubicación y trazado.
La resolución sostiene que la modificación supone una “reducción significativa” de los impactos ambientales respecto al proyecto anterior, según la documentación aportada por la promotora. La actuación mantiene, sin embargo, los objetivos de “desarrollar el dominio esquiable de Castanesa” y “habilitar un segundo acceso a Cerler desde el valle del Baliera”. La orden señala que esta conexión permitirá reducir la dependencia del congosto de Ventamillo y acercar la estación a visitantes de Cataluña, Levante y Francia.
Dos meses de información pública tras años de polémica
El Gobierno de Aragón ha declarado sustancial la modificación del PIGA y le ha dado aprobación inicial. Esto significa que el proyecto todavía debe superar nuevos trámites antes de recibir la aprobación definitiva. La documentación y el estudio de impacto ambiental se someterán a información y participación pública durante dos meses, además de abrirse un periodo de audiencia a los ayuntamientos afectados.
La ampliación de Cerler por Castanesa arrastra un largo recorrido administrativo y un conflicto vecinal y ecologista por la transformación del territorio, las expropiaciones y la ocupación de terrenos. El proyecto de interés general fue aprobado inicialmente en 2010 y la separata correspondiente al dominio de Castanesa recibió la aprobación en 2012. Las actuaciones comenzaron en 2019 con la apertura de algunos caminos y la ejecución de distintas infraestructuras.
El proyecto original, planteado en cinco sectores, llegó a contemplar una gran operación urbanística vinculada al desarrollo de la estación, con miles de viviendas, hoteles y otras instalaciones. El estallido de la burbuja inmobiliaria y las dificultades económicas de Aramón frenaron aquella propuesta, que se retomó años después con un diseño reducido y una inversión prevista de 40 millones de euros.
La oposición ha llegado tanto desde las organizaciones ecologistas como desde parte de los vecinos del valle. En 2021, más de una treintena de propietarios de terrenos de Castanesa recurrieron ante el Tribunal Superior de Justicia de Aragón (TSJA) el procedimiento de expropiación de sus fincas, al que también presentaron recursos las asociaciones Naturaleza Rural y Ecologistas en Acción. Los propietarios cuestionaban las valoraciones de los terrenos y la forma en que se estaba desarrollando el proceso.
Las críticas ecologistas también han cuestionado el impacto de las obras sobre un entorno de alta montaña y la viabilidad de ampliar las pistas en un contexto de cambio climático. El conflicto llegó incluso al Senado en diciembre de 2020, cuando un senador preguntó al Gobierno central si tenía previsto intervenir para frenar las obras y reclamar una nueva evaluación ambiental que tuviera en cuenta el agravamiento del cambio climático. Amigos de la Tierra, Ecologistas en Acción, Greenpeace, SEO/BirdLife y WWF se encontraban entre las organizaciones que habían expresado su rechazo.
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