Absuelto el acusado de vaciar una cuenta con 250.000 euros del hombre que le confió el cuidado de sus propiedades

Audiencia provincial de Santa Cruz de Tenerife

Efe

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La Audiencia Provincial tinerfeña ha absuelto a un hombre que trabajaba como encargado de mantenimiento de las propiedades de un ciudadano austriaco en Arona y al que la familia de su jefe le acusaba de haberse quedado con 250.000 euros de la herencia.

El acusado recibió una tarjeta de crédito y la llave de una caja fuerte y le fue encomendado el cuidado de su casa y vehículo cuando su jefe marchó a Viena a finales de 2017 por motivos de salud, donde finalmente moriría en 2020 sin dejarle herencia alguna a su hija, ahora denunciante.

La acusación particular pedía 10 años de cárcel y la devolución del dinero al considerar probado que el acusado sacaba diariamente de la tarjeta el límite de 600 euros y que pagó tratamientos dentales y múltiples viajes para él y sus familiares.

Como prueba apuntó que a lo largo del tiempo en el que habría hecho uso de estos fondos no contó con ningún otro tipo de ingresos.

La Audiencia ha dado la razón a la Fiscalía y la defensa, quienes pedían la absolución al considerar que no ha quedado probado el delito de estafa ni la comisión de un posible engaño o de suplantación de identidad.

Sostienen que el hombre se limitó a cumplir con lo que le mandó el padre de la denunciante y actuó dentro de la confianza que se depositó en él.

Los familiares relataron que en 2015 se hicieron cargos en la cuenta del fallecido por un importe total de 106.750 euros, en 2016 por 49.400 euros y en 2017 por un monto de 50.871,92 euros.

Igualmente, advirtieron que pese a que el 14 de noviembre de 2017, justo cuando tuvo que ser trasladado a Austria como consecuencia del gran deterioro físico y cognitivo que padecía, dichos cargos se siguieron produciendo hasta el mes de junio de 2020 por un importe total de 2.952,29 euros.

Los herederos indicaron que mientras el saldo de la cuenta corriente se iba reduciendo, el acusado, al que acusaban de suplantar la identidad del titular, procedió a la venta de sus valores entre abril de 2015 y junio de 2018 por un importe de 247.680,30 euros que el acusado incorporó a su patrimonio y ahora le reclamaban.

La Audiencia, sin embargo, no considera que en este caso concurran los elementos para sustentar una acusación de estafa, al no detectarse engaño, dolo para obtener ventaja patrimonial o lucro injusto.

La exesposa y madre de la denunciante calificó al fallecido como alguien “absoluta e incomprensiblemente tacaño”, que padecía alcoholismo, no se fiaba de nadie, no tenía amigos y relató que la hija no pudo tener contacto con él ni siquiera por teléfono porque cuando vivieron juntos “le hizo la vida imposible”.

El procesado declaró que era el encargado del mantenimiento de la vivienda y que ambos eran amigos desde hacía dos décadas, confiaba plenamente en él y que cuando marchó a Austria le dejó a cargo de la casa, coche, caja fuerte y tarjeta.

En 2016, tras sufrir un ictus, decidieron enviarlo a Viena porque el Servicio Canario de Salud (SCS) no quería hacerse cargo de él al ser extranjero.

Nunca conoció a la hija, ahora denunciante, pero que rechazó declarar en el juicio, de quien sólo sabía que su padre llevaba 30 años sin tener contacto con ella

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