Los cántabros cada vez van menos al cine y al teatro y más a conciertos en directo
El cine y los espectáculos de artes escénicas registran en Cantabria un descenso de espectadores, mientras continúan al alza los conciertos en directo, que crecen en oferta, asistentes y recaudación, según el 'Anuario SGAE 2026'.
Este informe, que ofrece un análisis de los principales indicadores del comportamiento del sector cultural, los hábitos de consumo en 2025 y su evolución respecto a los años previos, se ha presentado este jueves en Madrid.
El estudio revela que, en relación al año anterior, sigue la tendencia positiva en lo que se refiere a música popular en vivo.
Enfrentando las cifras de 2025 con las de un año antes, se observan incrementos que rondan el 19,3 por ciento en el número de conciertos (1.081 frente a los 906 del año anterior, de los que casi el 85 fueron de música pop) y también en asistentes.
Aún más subió la recaudación de este tipo de eventos, un 21%, hasta los 3 millones, si bien Cantabria sigue siendo la penúltima comunidad autónoma con menor volumen en este aspecto.
Durante 2025, del total español, en Cantabria se concentran el 0,8% de los conciertos de música popular, 1,4% de los asistentes y el 0,9% de la recaudación. En asistencia y recaudación solo quedarían por debajo los porcentajes de Ceuta y Melilla y La Rioja.
En dirección contraria va el cine, con un descenso de espectadores del 5,7% en un año, hasta los 813.627 en 2025 (el 1,2% del total nacional), que son más de 49.000 menos que los que había un año antes.
También la recaudación del cine cayó, en este caso un 2,68%, hasta los 5,1 millones, casi 141.000 euros más que un año antes, y solo supera a la de Ceuta y Melilla y a la de La Rioja.
En 2025, el gasto medio por habitante en cine en Cantabria se situó en los 8,6 euros (a nivel nacional fue de 9,4), y la frecuencia en acudir se sitúa en el grupo de 1-1,4 veces.
Por su parte, las artes escénicas registraron en 2025 caídas del 1,7% en oferta de espectáculos y en asistencia y del 1,5% en recaudación respecto a 2025.
Datos nacionales
A nivel nacional, el estudio de la SGAE muestra que la asistencia a las salas de cine descendió en 2025 a mínimos históricos desde la pandemia, con 67 millones de espectadores -un 35% menos que en 2019- mientras que la música popular en directo continúa su crecimiento y prácticamente duplica sus ingresos respecto a 2019, con casi 37 millones de asistentes y unos ingresos que superan los 800 millones de euros.
Entre sus conclusiones, destaca la evolución desigual de las distintas disciplinas, con el auge de la música en vivo y grabada frente al retroceso de las salas de cine y del consumo tradicional de radio y televisión.
En el ámbito cinematográfico, la asistencia ha descendido un 8,1 por ciento respecto a 2024, mientras que la recaudación (465 millones de euros) ha retrocedido un 4,7 por ciento, pese a las 3,36 millones de sesiones programadas en 2025. De este modo, el sector registra el peor dato, excluyendo los años marcados por el COVID, desde que se registran cifras.
“El crecimiento se vio truncado por la pandemia porque estábamos registrando un periodo de consolidación, pequeño pero estable. Sin embargo, la bajada coincide con el auge de las plataformas y el cambio en los modos de consumo”, ha afirmado el director general de la Fundación SGAE, Rubén Gutiérrez del Castillo.
Sin embargo, Gutiérrez confía en que la tendencia cambie el próximo año con películas como 'La Bola Negra' o 'Torrente, presidente'. “Se están haciendo las cosas bien”, ha asegurado.
El promedio de asistencia al cine anual por habitante en territorio español en 2025 vuelve a caer hasta el 1,37 por ciento (13 décimas menos que en 2024), y Madrid continúa siendo la comunidad autónoma con mejores resultados (1,98), siguiéndola a continuación País Vasco (1,48) e Islas Baleares y Cataluña (ambas 1,47).
Durante 2025, el precio medio de la entrada en España ha alcanzado los 6,88 euros (un 3,7% más que el año previo). Pese a este incremento, el gasto medio anual por habitante se ha situado en los 9,39 euros (56 céntimos menos que en 2024), aunque en Madrid se llega hasta los 15,15 euros de media, en Cataluña, a 10,84 euros, y en País Vasco, a 10,19 euros.
En términos generales, el sector cultural representa alrededor del 2,4% del PIB español, según los datos expuestos por Gutiérrez del Castillo. El responsable ha situado a España en una posición intermedia en el contexto europeo en ámbitos como las artes escénicas y la música. “La cultura es uno de los sectores más productivos de España”, ha subrayado.
Frente a la involución del cine, la música popular continúa consolidándose como uno de los motores de la actividad cultural al recuperar valores anteriores a la crisis sanitaria y casi duplicar los ingresos por ventas de entradas de este último año.
Durante 2025 se celebraron un 7,3 por ciento más de conciertos que en 2024. Frente a la oferta de 2019, se aprecia una subida del 42 por ciento, a los que acudieron un 8,1 por ciento más de personas que las registradas un año antes y un 29,5 por ciento más que en 2019.
En cuanto a la recaudación, la cifra de 2025 sobrepasó en un 9,1 por ciento la del año anterior y en un 81,7 por ciento la de 2019. Si se incluyen los datos de los macrofestivales, la recaudación casi se duplica respecto al año antes de la Covid-19, con un ingreso que roza 801,4 millones de euros.
En cuanto al mercado de la música grabada en España continúa la tendencia creciente en 2025. Según los datos de Promusicae, las ventas totales ascendieron a 608 millones de euros, un 19,7 por ciento más que el año anterior y más del doble que en 2019. Esta cifra es el resultado del total de ventas físicas y digitales (descargas, productos para móviles y el consumo en streaming).
Las artes escénicas mantienen la senda de recuperación, aunque siguen sin alcanzar los niveles de asistencia y recaudación anteriores a la pandemia. El sector suma 11,2 millones de espectadores, un 20 por ciento menos que en 2019.
Rubén Gutiérrez ha recordado que las dificultades del sector no se limitan a los efectos de la crisis sanitaria, sino que también están relacionadas con el impacto de la crisis económica de 2008, que redujo los presupuestos disponibles, provocó el cierre de espacios culturales y afectó a numerosas compañías.
En su opinión, la recuperación de las artes escénicas se ha visto condicionada por su dependencia de la financiación pública y por las consecuencias que tuvo la crisis económica sobre las administraciones y los equipamientos culturales. Aunque la tendencia dejó de empeorar a partir de 2013, ha señalado que algunos espacios cerrados durante aquellos años nunca volvieron a abrir.
Por su parte, el consumo de televisión y radio convencionales continúa retrocediendo y vuelve a registrar mínimos históricos, en paralelo al crecimiento de las plataformas audiovisuales y los nuevos formatos digitales, con 162 y 89 minutos por persona, respectivamente.
En televisión, la expansión de los servicios de vídeo bajo demanda refleja un cambio estructural en la relación del público con los contenidos. Las suscripciones a plataformas como Netflix, Amazon Prime Video y HBO Max evidencian la consolidación de este modelo, que convive con el descenso del consumo televisivo tradicional.
La radio convencional también mantiene una evolución descendente, con niveles de escucha cerca de un 20 por ciento inferiores a los de hace 15 años. Al mismo tiempo, los pódcast se han incorporado a los hábitos de consumo de una parte creciente de la población.
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