Hay artistas que se separan, grupos que se unen y Los Estanques y Anni B Sweet han decidido ser de los segundos, y es que de forma casual la cantante malagueña y la banda cántabra decidieron lanzarse a la aventura de crear un disco del que ya se conoce un tema, 'He bebido tanto que estoy muerto de sed'. Como un cuaderno nuevo y listo para empezar a escribir en él, Anni B Sweet (Málaga, 1987 ) e Íñigo Bregel (Santander, 1991) transmiten su alegría y emoción ante lo que está por venir.
Afincados en Madrid, responden a la llamada de este periódico con perfecta sincronía -esa que también se palpa en su primera canción-y las bromas y el buen rollo se instalan en una conversación en la que explican el secreto de su “simbiosis” porque unir el rock psicodélico de Los Estanques con el indie-folk de Anni sin morir en el intento no parece asunto fácil: “Creo que la mezcla a la gente le va a gustar porque al final hemos sido también muy puros con lo que hacemos cada uno, y aun así también tiene algo nuevo y fresco”.
¿Cuándo y cómo surge esta unión?
Anni B Sweet: Conocía a Los Estanques y su música, me gustaban mucho y un día vi cómo pusieron en su cuenta de Instagram un story con una canción mía, y me hizo tanta ilusión que contacté con ellos. Ahí fue donde acordamos hacer una colaboración, pero cuando la hicimos nos dimos cuenta de que estábamos muy a gusto... Y quisimos hacer un disco entero.
O sea, que igual Anni era fan de Los Estanques antes de que Los Estanques lo fuesen de Anni…
Anni B Sweet (A): Sí, sin el igual. Fue así [ríe].
Íñigo Bregel (I): A ver... Claramente Ana es una de las mejores voces de este país y la experiencia de trabajar con ella ha sido súper fácil y todo un honor para nosotros. Aparte, tampoco hay que olvidar que tiene muy buenas canciones, y aunque su envoltorio no sea con el que más nos identificamos en cuanto a estilo, una buena canción se reconoce a leguas... Ha sido un placer currar con sus ideas.
¿Han compuesto juntos? ¿O cada uno ha hecho unas canciones?
A: Realmente ha sido un poco de las dos cosas porque aunque yo haya traído algunas canciones, Íñigo ha metido sus ideas. Algo que no ha pasado al revés [ríe]. Pero sí que hemos hecho la labor de producción juntos y, en mi caso, lo que ha ido cambiando me ha ido gustando, así que ha sido muy fácil. Creo que los dos hemos encontrado un punto en común muy guay.
I: A pesar de que en un primer vistazo parece que hacemos cosas distintas tenemos una visión muy parecida y eso es porque tenemos el retrovisor puesto hacia los 70. Ese ha sido nuestro gran punto en común. Aparte, por supuesto que los unos hemos influido en los otros y viceversa y es probable que Los Estanques, en cuanto a producción, hayamos llevado los temas a un ámbito más moderno, y eso por supuesto que es influencia de Ana.
A: Al final en las canciones si estamos trabajando juntos, y estamos a gusto, acaban cogiendo el color de ambos.
I: Una simbiosis.
A: [ríe] Eso es: una simbiosis.
¿Se plantean empezar a componer a la par?
I: ¿Eso qué es? ¿Que a la de tres los dos decimos una cosa y si decimos la misma se queda? [ríe]. Tiene que ser un poco extraño porque parece que al final alguien siempre tiene una idea, y después entre los dos se manipula. Creo que eso es lo más cercano a componer de forma conjunta.
A: Mira, justo anoche estuvimos componiendo un poco juntos. Yo tenia una idea de una melodía pero no tenía acordes, e Íñigo los estuvo sacando. Esa creo que es una forma de componer... Aunque la verdad es que yo nunca había compuesto una canción con nadie. Siempre las había hecho sola y después me ayudaban otras personas a vestirla un poco, pero en este caso yo creo que sí que se podría hacer entre los dos, pero siempre con una idea porque el proceso de componer, al menos en un principio, lo veo como algo más solitario.
I: La composición es, si nos ponemos más metafísicos, como algo más puro. Viene a uno en un momento dado fruto de la inspiración. Luego el trabajo es lo que se hace más en conjunción: el currar esa idea, el producirla, arreglarla y llevarla hasta donde la quieres llevar.
¿Cómo lo está acogiendo el público? ¿Qué están percibiendo desde un lado y otro?
A: Pues la gente está encantada con lo nuevo. El otro día me dijo una chica que llevaba escuchándome muchos años y que le encantaba porque le sonaba a Anni pero evolucionada y eso me gustó un montón… Creo que la mezcla a la gente le va a gustar porque al final hemos sido también muy puros con lo que hacemos cada uno, y aun así también tiene algo nuevo y fresco.
I: Bueno, sí. Pero también hubo uno que te dijo que los estanques eran para los peces....
A: [ríe] Es buenísimo, es que aunque no lo piense yo también lo habría dicho pero en realidad a esa persona le encanta la unión.
Nosotros no buscamos ser diferentes y ni siquiera nos lo creemos. Hacemos esta movida porque es la que nos sale, y tampoco estamos inventando nada
‘He bebido tanto que estoy muerto de sed’ es una canción con sorpresa porque empieza lento y de repente explota. ¿Qué nos espera en el disco?
I: En el disco hemos tratado de hacer en todo momento lo que nos iba pidiendo el cuerpo y al final ha quedado una cosa bastante ecléctica en la que hay de todo: temas más poperos, más inmediatos, con una visión más antigua, más modernos, rápidos, más lentos. Estamos muy contentos con el resultado.
A: Yo sí veo que sea bastante movidito el disco, aunque también tenga sus momentos de calma. Digamos que tiene un montón de caña pero una caña muy buena, muy orgánica. No ha sido algo hecho a posta pero ha nacido de esa manera.
Respecto a las letras, ¿el amor será la piedra angular?
A: A ver, yo siempre he usado el amor como metáfora y no siempre han tenido que hablar de amor las letras de forma explícita. Cuando parece que hablan de amor pueden estar hablando de un bizcocho, aunque no es el caso [ríe]. Sin embargo, sí que puede que el amor sea el motor de lo que uno escribe. Empezar por ahí aunque se hable de otras mil millones de cosas... Y en el álbum ocurre eso, que se habla de un montón de cosas.
I: Habla de los principales problemas que tenemos todos como el existencialismo, pero teniendo por medio el amor o el miedo a la muerte. Somos humanos y no podemos escapar de esos pensamientos. A nosotros también nos pasa como a Ana, y utilizamos las metáforas, así que creo que todos nos podemos sentir identificados porque no se habla directamente. Esa es la forma de que quede un poco más abierto para que cada uno dependiendo de su estado de ánimo pueda encajar las canciones de forma distinta. Así, en cada momento de la vida puedes conectar un poco más con una canción sin necesidad de que hable explícitamente de lo que te está pasando.
A: Lo bonito al final es lo de siempre: que cada uno pueda hacerlo suyo.
¿Se atreverían a hacer una incursión en temas políticos?
I: Lo importante es que seamos honestos con nosotros mismos y hablar en cada momento de lo que nos preocupa y de lo que nos sale. Esa es la forma de que se perciba en tu música y en tus letras... Así que, en la medida de lo posible, si algún día nos preocupa la política de alguna manera no diríamos que no, pero tampoco nos lo planteamos como: ¡Venga, vamos a hacer un tema de tinte político!
A: Además, tampoco metes siempre cualquier preocupación en un tema... A mí me mueve otro tipo de inspiración y la política de momento no me ha inspirado como para escribir una canción. De hecho, me ha inspirado para estar enfadadísima, para tener muchísima agresividad y para sentir otro tipo de sensaciones, no para sentarme y coger la guitarra… Pero quién sabe en un futuro. Estaría también bien, ¿por qué no?
Pero no es miedo a expresarse, ¿no?
I: No, no. Para nada. No queremos ser de los que no se meten en política, pero tampoco queremos ser los oportunistas que saben de qué hablar en cada momento.
¿Creen que en la música hacen falta cosas diferentes?
I: Mira, ligándotelo con la pregunta anterior, considero que lo importante no es ser diferente sino ser honesto porque si eres honesto en tu vida y en tu arte al final puedes ser igual que todos, que te vas a acabar diferenciando de los demás solo por tener ese rasgo. Nosotros no buscamos ser diferentes y ni siquiera nos lo creemos. Hacemos esta movida porque es la que nos sale, y tampoco estamos inventando nada... Hemos mamado de cosas hechas y de cosas que se están haciendo. ¡Aquí ya está todo inventado! [ríe] Solo buscamos nuestro camino para expresarnos. Eso es lo que hacemos.
A: En la música puede haber unos valores, y esos valores para cada uno serán distintos. En Los Estanques he visto que sus valores son lo que esta diciendo Íñigo: son ellos mismos y les da igual a qué nivel puedan tener una canción que sea escuchable o no. No tienen ningún problema con eso y me parece la máxima pureza que se puede tener a la hora de hacer una canción. Yo, sin embargo, he podido tener momentos en los que he hecho un tema y he pensado: ¿y si quito esta parte de aquí para que la gente lo pueda escuchar mejor? He tenido ese tipo de pensamientos, lo reconozco. Pero lo cierto es que al final gana la sensación que tú tengas y te arriesgas a ello y ya está porque eso es más importante que pensar en todo lo demás.
Estarán el 6 de agosto en el Festival Santander Music... ¿Son más de festivales y grandes conciertos o de salas pequeñitas?
A: Yo soy de un buen público y un buen equipo. Me da igual estar en una sala pequeña o en un festival si no estoy a gusto con el equipo o con cómo estamos sonando... Y con el público lo mismo. Si hay un buen público y todo está bien la gente también tiene una energía guay y nos lo pasamos increíble. Todo va de la mano.
I: Hay veces que tocas más a gusto para 50 personas que en festivales en los que igual tienes a mucha gente delante pero nadie te está haciendo caso porque está más pendiente del calimocho... Pero también hay festivales en los que la gente está encima, tienes un buen equipo de sonido y es muy guay. Se basa en que el show se pueda llevar en unas condiciones agradables para el público y para el músico.
Qué trabajo más bonito tienen...
A: Sí, cuando se dan las condiciones buenas sí porque también hay momentos muy muy malos. Pero es muy bonito el curro cuando la cosa sale bien.
I: La verdad es que llevamos mucho tiempo currando para que se pueda ver un poco lo que hacemos... Estamos agradecidos por ello, y antes que estar en una oficina metidos preferimos esto con todo el estrés que conlleva.
A: También está la parte del misterio porque es un trabajo en el que nunca sabes cómo hacerlo para que te vaya bien. Tú puedes hacer lo tuyo todo ilusionado y te puede ir fatal...
I: Sí, y además el mundo de la industria musical es un mundo de carroñeros, y hay que tener cuidado también.
Imagino que la pandemia les haya afectado a nivel laboral. ¿Cómo la han llevado y qué esperan de ahora en adelante?
A: Intento sacar lo positivo de la pandemia y lo cierto es que si no llega a haber este parón yo creo que no hubiese hecho un disco con Los Estanques porque no hubiese tenido lugar ni tiempo. Y creo que a ellos les hubiese pasado un poco lo mismo... Esto ha hecho que nos podamos ver, que echásemos ratos juntos, y eso es lo que nos ha unido.
I: Nosotros hemos aprovechado para currar, estudiar, escuchar música... Elegimos ponernos a hacer cosas para que terminase todo rápido antes que quedarnos pensando en cuándo se terminaría.
A: Y ahora teniendo justamente ahora el disco y pudiendo trabajar en él y tocar en directo, pues queremos volver a pillar el ritmo, que la cosa vaya guay y se pueda tocar y disfrutar como antes… Bueno, o como antes o de otra manera, pero que se pueda.
¿Esta unión de Los Estanques y Anni B Sweet será para siempre?
A: Para siempre va a quedar el disco…
I: Para siempre no somos nadie [ríe]. Pero la respuesta es sí. Además ya estamos preparando el segundo disco… Tenemos dos temas.
A: La verdad es que estoy flipando con eso, pero es que estamos tan a gusto, lo pasamos tan bien escribiendo y haciendo canciones... Que ojalá siga siendo así porque mientras siga siendo así, va a seguir siendo para siempre.