PERFIL
Osorio, 'el de Costas': el funcionario 'sin rostro' al que investiga la jueza del accidente de la pasarela de El Bocal
Osorio, 'el de Costas'. El apellido es muy conocido en Cantabria. No así su rostro. Apenas hay fotografías públicas de este alto funcionario del Estado, casi invisible, que dirige desde hace tres décadas la Demarcación de Costas, un organismo que genera una cierta antipatía que se ha hecho extrapolable para algunos colectivos a su propio responsable. En Cantabria siempre hay problemas que resolver en el litoral y la solución suele estar en manos de la “todopoderosa” Costas, cuya gestión arrastra un visible desencanto no solo entre asociaciones conservacionistas y ecologistas, sino entre las propias instituciones autonómicas y municipales con las que ha sostenido desencuentros y polémicas aunque hayan permanecido en un ámbito más interno.
José Antonio Osorio Manso es una de las personas que está señalada ahora por la investigación judicial del mortal accidente de la pasarela de El Bocal en la senda costera de Santander, que se hundió bajó los pies de siete jóvenes y los arrojó al precipicio de una grieta sobre un acantilado del mar Cantábrico. Murieron seis jóvenes y una séptima víctima continúa recuperándose de las heridas. La jueza instructora lo investiga como director de Obras del controvertido proyecto del año 2014 ejecutado a medias en el litoral norte de la capital cántabra, entre el faro de Cabo Mayor y la playa de la Virgen del Mar, junto a Enrique Rodríguez Sánchez, actual jefe de Servicio de Proyectos y Obras de la Demarcación de Costas.
Osorio, hermético y discreto, ha guardado silencio y ha esquivado a los medios de comunicación mientras todas las miradas y los micrófonos se han concentrado en la alcaldesa de Santander, Gema Igual (PP), que le ha acusado de modificar la infraestructura original del puente y de no llevar a cabo el mantenimiento necesario en la estructura de madera que se vino abajo causando la muerte a seis personas. Él ha rehuído el debate público y nunca ha querido hacer ninguna aclaración. A las pocas horas de conocerse el auto de la jueza mantiene esa discreción y, a preguntas de elDiario.es, rechaza cara a cara y de forma amable hacer ningún comentario al respecto. “Es una persona muy reservada”, confirma un político que conoce de cerca su gestión en Demarcación de Costas.
A diferencia de la alcaldesa, el alto funcionario al que señala la jueza en su auto como presunto responsable del mantenimiento de la pasarela sigue siendo un personaje anónimo en la ciudad. Cada mañana llega con paso firme y rápido y un periódico en la mano a su despacho en la oficina de la Demarcación de Costas en el centro de Santander, a pocos metros del Ayuntamiento.
Durante estos días en los que su gestión se ha visto sometida a un escrutinio público muy intenso ha mantenido su misma rutina. En estas décadas ha sobrevivido al frente de Costas con ejecutivos del Partido Popular y del PSOE, en un puesto de libre designación para funcionarios de alto nivel desde el que ha visto desfilar a presidentes como José María Aznar, José Luis Rodríguez Zapatero, Mariano Rajoy y Pedro Sánchez, con sus respectivos ministros y ministras.
“No es un político, es un funcionario, un técnico que se comunica exclusivamente en lenguaje burocratico y administrativo”, señalan otras fuentes. “A Osorio hay que traducirle”, apostilla un asesor ya en segunda línea política. Algunas personas que han desempeñado cargos en la Delegación del Gobierno en Cantabria confirman que, en el pasado, ha habido intentos de relevarlo de su puesto, pero que no se consiguió. “Está muy anclado en Madrid”, sospechan, desde que asumió el cargo en los años 90.
“No se involucra nunca en nada”, dice el exalcalde de un municipio costero, siempre desde un segundo plano. No destaca en las reuniones donde siempre juega un papel discreto y reservado. Desde los colectivos ecologistas consideran que Costas es un organismo “absolutamente opaco” con el que han mantenido muchas controversias a lo largo del tiempo, un colectivo de técnicos a los que achacan “escasa preocupación por el medio ambiente”.
Otra de las heridas de las que le han hecho responsable a lo largo de este tiempo son las escolleras inconclusas de la playa de La Magdalena, que generaron también una fuerte polémica en Santander y que provocaron la constitución de una plataforma para defender los arenales, como ocurrió con las obras de la senda costera del litoral norte, paralizadas en periodo electoral por las quejas vecinales y de triste actualidad por el accidente mortal en El Bocal que las han traído de nuevo a la actualidad más de una década después. Desde varios frentes, a Osorio le achacan “falta de sensibilidad” con la ecología y lo describen como un “desafortunado aficionado al hormigón”.
La huella de Costas en Cantabria: muchos frente abiertos
Desde todas las instituciones y asociaciones consultadas por elDiario.es lamentan el “atasco” de Costas en asuntos como la depuradora de Vuelta Ostrera en Suances, con sentencia de demolición y prácticamente agotada ya su vida útil, sin que todavía se conozca dónde se va a ubicar la nueva. También el subfluvial de Santoña para frenar los vertidos en el río Asón a la altura de Limpias, que ni siquiera se ha licitado, o los edificios abandonados y en estado de ruina en las playas de Santander como el Rema o La Horadada, precintada hace unos días por el Ayuntamiento.
La playa Langre lleva seis años sin escaleras de acceso, después de que se las llevase un temporal, y estos días se ha precintado la entrada a otros arenales en Costa Quebrada como Somocuevas y La Arnía. También recientemente se ha denunciado la “pasividad” de Costas en Oyambre, un parque natural que, según los ecologistas, presenta un “notable deterioro” y donde se ha llegado a instalar una escalera privada que une el arenal con una urbanización.
Todo pasa por Costas y todo en Costas pasa por Osorio, a quien achacan “dejadez” y “falta de agilidad” a la hora de cuidar el litoral. Incluso hay una cueva de arte rupestre en una playa de Cantabria que sigue abierta, a la espera de que la Demarcación se decida a protegerla.
Osorio, el hombre sin rostro ni biografía vital ni profesional a la vista, inescrutable y reservado, del que no ha trascendido ni siquiera en qué universidad estudió ingeniería de Caminos y cuyo rastro se pierde en cuanto alguien intenta profundizar en su trayectoria. Todas las fuentes consultadas, más de una docena de altos cargos políticos y funcionarios de alto nivel con los que ha coincido en algún momento concreto, piden no ser citadas y reconocen que no pueden hacer más que un bosquejo.
El trágico accidente de El Bocal y la jueza que lo investiga le colocan ahora en un escaparate en el que siempre ha evitado exponerse. Pasar desapercibido será más complicado a medida que avance la instrucción judicial. Por lo pronto, a las pocas horas de conocerse el auto que hace responsable del mantenimiento de la pasarela siniestrada a la Demarcación de Costas de Cantabria y lo señala como jefe de obra, Osorio permanecía en su despacho, frente al ordenador. Nada en él traducía la más mínima alteración: “No voy a decir nada, ya sabéis como soy”, explicó con educación y una leve sonrisa a este periódico.