Reflexiones de Romeo, una mascota en confinamiento
“Mis humanos llevan unas semanas algo raros, antes no paraban por aquí y ahora los tengo todo día en casa.
Cuando salimos a pasear están deseando volver a casa y no me dejan acercarme a saludar a ningún amigo. Las calles están vacías y llevan nuevos complementos en la cara y manos.
Los veo esforzarse por sonreír y llenar de planes maravillosos los días entre cuatro paredes.
A veces puedo oler su tristeza mientras miran el televisor, pero cada día los escucho aplaudir bien fuerte, oigo las risas de los vecinos que juegan en los patios y percibo como se emocionan a través de una pantalla con los que antes tenían muy cerca.
Y no se por qué, me da en la trufa de mi nariz, que algo les está cambiando, que cuando todo vuelva a la normalidad quizá sean un poco más como nosotros y sus reencuentros sean como la primera vez, sin importar si acaban de verse, se muestren agradecidos, disfruten de la naturaleza y vivan al máximo cada día.
Fdo: ROMEO, un perro en confinamiento“