Johann Sebastian Salvatori, barítono con autismo: “El escenario es el lugar donde puedo ser yo”
Hay veces que queremos expresar algo que nos ocurre y no tenemos palabras. No sabemos cómo transmitir nuestras ideas, lo que sentimos, lo que deseamos. El arte, la música, son una vía para ello. Y así, comienza la historia de un joven que hizo de su discapacidad una fortaleza. Porque su nombre ya estaba ampliamente ligado a la música.
Johann Sebastian Salvatori nació en Venezuela hace 30 años. Llegó a España en 2015 y vivió en Ocaña (Toledo) durante un tiempo hasta que se trasladó a Madrid. Actualmente, trabaja como cantante barítono y director coral. También tiene autismo.
Nos cuenta que aprendió a hablar con tres años, ya que antes de eso tenía mutismo selectivo: “Yo sabía hablar, pero no me relacionaba con nadie ni hablaba a nadie”. La música apareció en su vida como una forma para expresarse, donde recuerda que una mujer de su entorno le cantaba nanas y villancicos y fue así como él empezó a hablar. “Una jueza del pueblo donde yo vivía me cantaba esas canciones, yo las aprendía y las cantaba con ella. Me comunicaba a través del canto”.
Johann recuerda que cuando tenía unos tres años fue diagnosticado con un trastorno del desarrollo, hasta que con 11 años recibió un diagnóstico definitivo enmarcado dentro del trastorno del espectro del autismo en nivel 1: “Mi madre es profesora de educación física para personas con discapacidad y ya sabía que yo era distinto”.
Sin embargo, eso no le impidió optar por una carrera musical. En el año 2009 comenzó a estudiar canto en una academia en Venezuela. “Tras varios años ya había tocado techo y lo único que podía hacer era quedarme en la academia y dar conciertos. Pero mi profesor Rocky Discuña le dijo a mi madre que se fuese de Venezuela y que buscase otro camino para mí”, relata.
“En los escenarios es donde puedo ser yo”
Para él la música “nunca fue un hobby”, sino que quería dedicarse a cantar profesionalmente desde muy pequeño: “Lo decidí con seis años. El canto ha sido mi manera de comunicarme, de expresar lo que con palabras no podía. Cuando estudiaba canto, después de tanto tiempo sintiéndome fuera de lugar, sentí que estaba en el lugar que me pertenecía. Por fin era un pez que podía nadar en el mar, por así decirlo”, asegura.
El proceso de aceptar su condición como persona con autismo también fue complicado. “Yo rechazaba todo lo que tuviera que ver con la discapacidad. Pero cantar con coro inclusivo de Venezuela me hizo cambiar la perspectiva. Entendí que no importa ser diferente, hay que hacer lo que te apasione, cueste lo que te cueste, porque es posible que haya otra cosa que se te dé mejor que a los demás”, matiza.
Tener autismo no es una discapacidad, sino un aliado. Si usas la discapacidad a tu favor tienes una capacidad extra
Pase lo que pase, Johann no tiene miedo a salir a los escenarios. “Allí no soy el tímido, soy el que puede expresar absolutamente todo lo que lleva dentro, en el escenario es donde puedo ser yo. Muchas veces por el trastorno del espectro del autismo y por cómo es la sociedad he tenido que tener una máscara, adaptarme”, explica.
En su carrera musical, su madre siempre ha sido un pilar fundamental, ya que cuando “estaba desanimado y pensaba en tirar la toalla” ella le decía “no te rindas, no te des por vencido” y es lo que le ha dado fuerzas para seguir. Para Johann, tener autismo “no es una discapacidad”, sino su “aliado”. Nos cuenta que “si usas la discapacidad a tu favor tienes una capacidad extra” y que eso le ha hecho “ser más profesional, porque ser diferente es normal. Todos lo somos de alguna manera, todos tenemos virtudes, no te enfoques en los defectos”.
Il Divo, Andrea Bocelli o Céline Dion entre sus referentes
A lo largo de su carrera artística ha interpretado multitud de géneros, mostrando siempre un interés desde muy pequeño hacia la música romántica como las baladas, los boleros o los tangos. “Siempre me ha gustado mucho Luis Miguel”, añade. Ha cantado junto a cantantes como David Bustamante, una experiencia que define como “estupenda”.
No obstante, conocer la ópera de cerca hizo que se enamorase “complemente de ella”, aunque sigue cantando canciones “crossover, que es una mezcla entre la canción melódica y la lírica”.
Uno de sus objetivos es en un futuro poder interpretar al personaje secundario Verdier de la zarzuela 'La Tabernera del Puerto', “pero seguir avanzando y mejorando la técnica para interpretar al pirata Juan de Eguía”, que es el protagonista.
Si le preguntásemos por sus gustos musicales, están ampliamente ligados a la música lírica. Grupos como Il Divo, Il Volo, o cantantes como Andrea Bocelli o David Bisbal son sus preferidos. Sin embargo, también lo es Céline Dion, a quien considera “una cantante olímpica” tras superar sus problemas de salud y conseguir volver a los escenarios. “Es un gran ejemplo de superación y de feminismo, tiene una muy buena voz y es de las mejores cantantes vivas que existe”, añade.
Festival SuperArte en Toledo
El próximo 20 de octubre, Johann Sebastian actuará en el Palacio de Congresos El Greco de Toledo en la gala SuperArte, un encuentro con más de 50 músicos y bailarines -con y sin discapacidad- de la que no quiere adelantarnos nada “para que sea sorpresa”. Se trata de un espectáculo que ya ha girado por siete ciudades españolas y que han visto más de 20.000 personas.
Desde la Fundación SIFU, impulsora del programa SuperArte, cumple este año su 20 aniversario, apoyando a personas con discapacidad a desarrollar sus carreras artísticas.
El presidente de la fundación, Cristian Rovira apunta que los asistentes van a encontrar “un espectáculo artístico de primer nivel, el espectáculo inclusivo más importante que se hace en Europa en estos momentos”, donde descubriremos historias de superación que pueden servir de ejemplo. Asegura que sobre el escenario se encontrarán “artistas con unas capacidades muy superiores a las nuestras, capaces de tocar instrumentos que nosotros no sabemos, donde pese a su discapacidad, en el escenario demuestran que son excelentes profesionales y es una lección para todos”.
Roviera expresa que han visto a personas “con unas discapacidades muy elevadas, pero que tienen oído musical perfecto, siendo capaces de tocar hasta seis instriumentos. Vemos en los niños y niñas que pueden tener una progresión, pero que tienen que ser ayudados para ello”.
Asegura que hasta hace solo cinco años “el 30% de las personas con discapacidad no podía tocar un instrumento musical, pero gracias a SIFU cualquier persona, tenga la discapacidad que tenga es capaz de aprender”. Un ejemplo de ello, que podrá verse en la actuación de Toledo, es el Eye Harp, un dispositivo que permite tocar un instrumento a través de la mirada. “Lo que tratamos de hacer es que las nuevas tecnologías sirvan para ayudar a estas personas. Hay instrumentos que también se tocan con los pies, para personas con una capacidad pulmonar baja...”, añade.
Otro de los objetivos de este tipo de actuaciones es que los asistentes dejen de ver la capacidad “con una mirada limitante, porque son capaces de apreciar lo que las personas con discapacidad pueden hacer”.
Por ello, desde Fundación SIFU, conceden diferentes becas de formación para acompañar a las personas con discapacidad para que desarrollen su talento y que a veces “son una oportunidad para poder tocar en los principales escenarios de España”, o también en Londres o en Bélgica. “Nuestro reto es que la música también forme parte del día a día de las personas con discapacidad y no existan barretas en este sentido”, concluye.
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