Sobre este blog

Espacio de divulgación científica y tecnológica patrocinado por la Universidad de Alcalá (UAH), con el objetivo de acercar el conocimiento y la investigación a la ciudadanía y generar cultura de ciencia

El libro que cuenta cómo el ser humano ha acudido a la naturaleza para buscar medicina, pero también drogas y venenos

Producción de opio en Afganistán

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Morfina y heroína son dos caras del uso que la humanidad ha dado al opio. Como analgésico, calmante del dolor, pero también como droga. De hecho, uno de los narcóticos ilegales más utilizados. Detrás de todos estos usos hay mucha historia, una que el profesor David Sucunza del departamento de Química Orgánica y Química Inorgánica de la Universidad de Alcalá ha recorrido en su libro 'Drogas, fármacos y venenos' para analizar desde un punto de vista multidisciplinar cómo la humanidad se ha relacionado con las distintas sustancias que ha podido obtener de forma natural. “Podemos hablar de opio, morfina y heroína. Tenemos los dos usos”, señala el docente.

“El impacto que ha tenido en la historia la utilización de compuestos químicos segregados por series vivos es un campo muy amplio: el de los productos naturales. Desde que estudié química, me parece muy interesante ver los puntos de vista muy diversos”, explica el docente. Puntos de vista que pueden venir de la química, sus estructuras y propiedades, pero también desde la biología, estudiando los seres vivos que segregan los compuestos. “Han tenido una significación muy importante”, recalca el docente.

El uso y estudio de estos componentes también se puede estudiar desde el punto de vista de la antropología, como ocurre cuando se utilizan de forma medicinal. “Son muy variadas las perspectivas que afectan a estos compuestos y que tienen historias muy interesantes”. Es esto lo que ha querido reflejar a través de los 25 ejemplos que estudia en su libro.

El caso del opio

El opio es, probablemente, una de las sustancias más conocidas tanto en sus usos como droga o medicinales. “Se le atribuye a China su uso, pero la realidad es que fue una sustancia introducida en el siglo XVIII en las zonas que hoy conocemos como Turquía o Irán”, explica Sucunza. Lo que sí ocurrió en China fue que hubo dos guerras del opio y por eso se asocia con el país. “Era vendido desde la India por los británicos, uno de los principales vendedores de opio del mundo. Hubo un gran problema de adicción entre la población china y terminó declarándose como ilegal”, explica el profesor.

Fue por eso que se produjo la primera guerra del opio, porque Gran Bretaña se “negó a aceptar” esta ilegalización y decidió esgrimir su derecho de vender el opio “donde les diera la gana”. La segunda guerra se produjo con la intención de que China abriese sus fronteras para poder seguir vendiendo opio. “Esto lleva al país a una situación desastrosa económicamente y que lleva a la gran emigración que se produce en la segunda mitad del siglo XIX”, relata Sucunza. “Tras colapsar la economía china a raíz de la guerra del opio, la población china llega justo cuando la esclavitud se había abolido en América y llegan para tomar su lugar en una situación muy parecida”.

Pero, ¿qué es el opio realmente? “Es un látex que segrega el fruto de la flora dormidera, un calmante que se descubre por prueba y error. Fue recién en el siglo XIX cuando se aísla su principio activo, la morfina”, explica Sucunza. El uso del opio y de tantos compuestos químicos ha sido “fundamental” en muchos procesos para el ser humano. “Hasta la llegada de la medicina moderna, que podemos establecerla a finales del siglo XIX, la gente buscaba remedios en fuentes naturales. Hoy en día, el 80% de la población mundial utiliza plantas medicinales como principal remedio para la salud”, reflexiona el docente.

Eso sí, este uso tan generalizado de estas sustancias no quiere decir que “sean mejores”. “No lo son. La medicina moderna es superior, porque suma los conocimientos tradicionales a todos los fármacos que se han podido ir desarrollando. Sin embargo, gran porcentaje de la población no tiene todavía acceso a ellos, porque la medicina moderna está prácticamente restringida a los países ricos o de gente con más dinero de los países más pobres”, reflexiona el profesor de la UAH. “Lo que podemos encontrar en la naturaleza no sólo se usa en nuestra salud, sino también en drogas, o venenos: cocaína, sustancias alucinógenas, tabaco o el alcohol”, explica.

Los estimulantes

Algo tan cotidiano como el café, el té y el chocolate no existían en Europa hasta finales del siglo XVI. “Es curioso como en el siglo XVII llega a haber incluso ilegalizaciones o prohibiciones en el uso del café, y existen varios países en los que durante décadas se prohíbe su consumo al verse como algo perjudicial”, relata. Sin embargo, esto tiene más que ver con la “suspicacia” que provoca su consumo, al ser un hábito nuevo. “Las ilegalizaciones van pasando y desde hace mucho que nadie asocia el café o el té con algo pernicioso”.

“He escrito un libro sobre compuestos de origen natural, pero no quiero que parezca que defiendo el uso de plantas medicinales. Creo que la medicina moderna tiene muchísimas ventajas sobre el uso de plantas medicinales, un uso que no está reñido con ellas”, explica el profesor. De hecho, apunta a que actualmente uno de cuatro fármacos que salen al mercado son productos naturales o derivados de ellos. “La medicina moderna sigue investigando en ellos y en usar sus principios activos aislados, porque permite ver la dosis precisa del paciente, algo que no se puede saber si tomamos la planta medicinal y no conocemos su principio activo; tampoco sabemos cómo afecta a nuestra complexión”, recalca.

Su libro 'Drogas, fármacos y venenos' está escrito con interés divulgativo, no como herramienta docente. “Algunas historias que narro en el libro sí que las he utilizado en clase, porque permiten contextualizar la química con sus usos históricos hace que el alumnado pueda interesarse por la materia y darse cuenta de la importancia, más allá de los puros datos químicos”, concluye.

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