De reinventarse gracias al deporte a ser campeona de Europa de tiro con arco paralímpico
El poeta romano Juvenal ha pasado a la historia por una frase muy reconocida: “Mens sana in corpore sano”, o sea, mente sana en un cuerpo sano. El deporte tiene un componente muy importante -también ligado a esta frase-, porque a veces no solo nos hace sentirnos activos, sino que igualmente puede 'darnos la vida' en cierto sentido.
Y así le ocurre a Isabel Fernández, toledana que a lo largo de más de treinta años ha cosechado multitud de éxitos en las disciplinas deportivas que ha practicado. Su último hito ha sido convertirse en campeona de Europa en tiro con arco paralímpico.
El deporte siempre ha formado parte de su existencia. Desde que era pequeña, Isabel recuerda que “no paraba” y que tanto en el colegio como durante el recreo siempre le gustaba estar moviéndose.
Descubrió el kárate gracias a sus vecinas, Marga y Jessi: “Les dije a mis padres que quería hacer ese deporte igual que ellas. La verdad es que me lo pasaba pipa”, señala.
Aunque Isabel Fernández nació en Medina del Campo (Valladolid) tuvo que mudarse a Toledo cuando a su padre, militar de profesión, le destinaron a la capital de Castilla-La Mancha.
Nos cuenta que una de las primeras cosas que hicieron al llegar fue buscar un sitio donde ella pudiese seguir entrenando. “No quería abandonar ese deporte, así que buscamos un sitio en el que pudiese seguir entrenando. Después empecé a competir, sobre los 11 o 12 años de edad”.
Mi mundo se vino abajo, cuando los dos pilares más importantes de mi vida como era mi trabajo y mi pasión no podía seguir haciéndolos. Es lo que pensé en ese momento, pero luego quedó claro que no
Conforme fue creciendo, Isabel tenía claro que ella quería trabajar en un sitio en el que “estuviese físicamente activa”, de tal manera que comenzó a opositar a diferentes carreras profesionales como bombero. Tampoco descartó ser parte de la Policía Nacional. “También salieron plazas en el Ejército. Mi padre me sugirió que me presentase, porque tras congelarse las oposiciones durante dos años, justo habían vuelto a abrirlas”, explica. Siguiendo el ejemplo de su progenitor, consiguió acceder: “Yo había crecido en una casa-cuartel en Medina del Campo, pero no me imaginaba que me iba a gustar tanto. Siempre digo que los cuatro meses de instrucción fueron los más divertidos de toda mi vida. Me lo pasé en grande allí”.
Fernández nos cuenta convencida que la disciplina adquirida en el kárate también le fue útil en el Ejército. “Me lo dijo mi sargento primero, que los karatekas vienen con la disciplina de casa y eso se nota mucho”.
Una enfermedad degenerativa la hizo reinventarse, pero no rendirse
Sin embargo, Isabel notó durante la instrucción que algo no iba bien. Con poco más de treinta años sufría un enorme dolor en las rodillas y debía recibir “inyecciones de corticoides para bajar la inflamación y poder pasar el periodo de instrucción”.
Ella creía que se debía a una lesión debido a los síntomas que padecía, pero recalca que “fue bastante complicado” cuando recibió el diagnóstico: tenía una enfermedad degenerativa -artrosis- que comenzó en sus rodillas, impidiéndole caminar y teniendo que valerse de una silla de ruedas para desplazarse.
Tras una operación, los médicos le dijeron que su carrera pendía de un hilo. Y así, parecía que su puerta hacia el deporte y el Ejército estaba cerrada: “Mi mundo se vino abajo cuando los dos pilares más importantes de mi vida, como era mi trabajo y mi pasión, no podía seguir haciéndolos. Es lo que pensé en ese momento, pero luego quedó claro que no”, expresa.
En cuanto a su trabajo, le adaptaron el puesto para poder seguir en el Ejército en un puesto de oficina, donde estuvo hasta 2024. Por otro lado, comenzó a probar deportes adaptados como baloncesto, ciclismo o piragüismo, pero también regresó al kárate. En este último cosechó varios éxitos, al proclamarse tres veces campeona mundial en la modalidad de kárate en silla de ruedas y otros cuatro títulos como campeona de Europa. A pesar de ello, tuvo que dejarlo finalmente porque sentía mucho dolor: “Lo pasaba mal, cuando entrenaba, la noche después del entrenamiento no podía dormir”.
No obstante, a raíz del empeoramiento de su patología tuvo que dejar de competir en kárate. “En una visita a mi médico nos planteamos qué deportes podría practicar, porque yo necesito seguir haciéndolo. Probé la natación y no podía. Mi médico me dijo que estaban promocionando el tiro con arco y en cuanto lo probé me sentí muy cómoda. No me dolía como en kárate”. Tras dos meses practicando decidió que el tiro con arco iba a ser su nuevo deporte y comenzó a buscar un club en Toledo. Encontró refugio en el Club Águila Imperial.
La toledana considera que el tiro con arco es un deporte “muy técnico y muy difícil, pero solo desde la ignorancia del primer momento. Coges el arco, abres y tiras, sencillo, pero después he ido aprendiendo técnica y a día de hoy sigo mejorando”.
Su próximo objetivo: competir en los Juegos Olímpicos
Isabel destaca que con su empeño ha tenido “una progresión bastante rápida” en los deportes que ha practicado. “En tiro con arco no llevaba ni un año haciéndolo y pude clasificarme a nivel regional. Meses después también a nivel nacional y europeo. Mi entrenador me dice que a la hora de aprender patrones motores y gestos de técnica tengo mucha capacidad. Considero que es algo innato, pero la disciplina, la constancia y el sacrificio también tienen que ver”, expresa.
Y todo ello tiene razón de ser. Isabel entrena de lunes a sábado, parte técnica y parte física: “La parte de musculación es muy importante para mí, alternamos gimnasio con tiro con arco, cada uno un día. Mi cuerpo me permite entrenar máximo dos horas o dos horas y media por día, aunque llevo una semana de reposo absoluto y este fin de semana no he podido competir. Pero lo vamos adaptando”.
Con este tesón y constancia, Isabel Fernández se convirtió el pasado mes de mayo en campeona de Europa en tiro con arco paralímpico.
Le preguntamos si cree que puede ser un referente en este deporte o también un reflejo para que otras personas en su situación, con un gran amor por el deporte, pero que tengan ciertas dificultades para practicarlo, se animen. Isabel se ríe y señala que ella solo hace lo que le gusta: “Me lo han dicho a veces y es muy gratificante, pero yo solo hago lo que me gusta. Hay gente que me contacta por redes sociales para decirme que gracias a mí se han animado a volver a practicar ese deporte que tenían en mente o que van a probar uno nuevo y es muy bonito escucharlo y leerlo”, concluye.
En la actualidad, Isabel Fernández se está preparando en esta modalidad para participar en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.
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