Isidro y Baldo, la única pareja gay de Castilla y León que se acoge a la titularidad compartida en una explotación agraria

Isidro y Baldo con su rebaño de vacas.

César Fernández / Ileón

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Hace algo más de un año que Isidro Lorences y Baldomero López dieron un pequeño paso. Dejaron la hostelería para centrarse en la ganadería: traspasaron un bar en Villablino y se volcaron en una explotación de vacuno de carne en Tejedo del Sil (Palacios del Sil). Sin saberlo, estaban abriendo camino: estos dos jóvenes componen la única titularidad compartida en el campo entre dos personas del mismo sexo registrada a día de hoy en toda Castilla y León.

Natural de Somiedo (Asturias), a Isidro la ganadería le viene de cuna. Creció mientras su familia llevaba una explotación de la raza Asturiana de los Valles. Nacido en Tejedo, a Baldo le pilla más a desmano, aunque ya estaba familiarizado desde pequeño con el ganado ovino y caprino en esta localidad de montaña del Alto Sil, en uno de los puntos más al norte de la comarca del Bierzo. Los dos viven juntos desde hace cuatro años. No están casados, por lo que han configurado la titularidad compartida en la condición de 'análoga relación de afectividad'.

León es la provincia que lidera la estadística de titularidades compartidas en el campo en España. Cerró el pasado 2020 con un total de 108, más de una de cada tres de las 315 de la comunidad y casi una de cada siete de las 750 registradas en el país. Lo más habitual es que una mujer se incorpore a la explotación agrícola de un hombre; residuales son los casos en que sucede a la inversa; y único en Castilla y León es el ejemplo de Isidro y Baldo, que conformaron esta fórmula hace apenas unas semanas para su explotación de vacuno de carne.

La figura de la titularidad compartida nació en el año 2012. Ha ido ganando adeptos con el paso del tiempo debido en buena medida a sus ventajas fiscales y de acceso a ayudas públicas. Se trata de una herramienta muy adecuada en el caso de matrimonios porque supone la participación de ambos cónyuges como cotizantes. No obstante, la norma comprende otras fórmulas de unión que engloba en la categoría de 'análoga relación de afectividad', a la que se han podido acoger Isidro y Baldo.

De la hostelería a la ganadería

Isidro 'heredó' la tradición ganadera familiar en los pastos asturianos. Baldo también fue 'hijo' de su entorno, el de la cuenca minera leonesa, hasta ser durante una década vigilante de seguridad en una explotación de la Minero Siderúrgica de Ponferrada en Laciana. Cuando ya estaba en descomposición el sector emblemático de la zona, ambos montaron una cafetería en Villablino, al tiempo que cuidaban de un pequeño rebaño de diez vacas en Tejedo, donde Baldo también tuvo una casa rural. Cuando dejó de correr el carbón por Laciana también bajaron las ventas en los bares. Y aunque su cafetería "siempre funcionó bastante bien", encontraron un buen traspaso y decidieron centrarse en la ganadería.

"Para mí la ganadería no es sacrificada porque me resulta gratificante", dice Isidro, que heredó la tradición familiar en los pastos asturianos. Baldo también fue 'hijo' de su entorno, el de la cuenca minera leonesa, hasta ser durante una década vigilante de seguridad en una explotación de la MSP en Laciana.

El de Somiedo se ha reencontrado con su hábitat. Y a la pregunta de si es incluso más sacrificada la ganadería que la hostelería, responde sin titubeos: "Para mí la ganadería no es sacrificada porque me resulta gratificante. Al final en la cafetería tenías que aguantar a algunos clientes... Y aquí no". Baldo ha obrado su propia reconversión. "Para él es un poco más extraño que para mí", reconoce Isidro, que ya ha hecho el curso de incorporación al campo, un trámite pendiente para su pareja.

Fue precisamente cuando miraron la manera de acceder a subvenciones que les permitieran afrontar con más garantías su desembarco profesional en el sector ganadero cuando contactaron con el sindicato agrario Asaja (Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores). La utilización de la categoría de 'análoga relación de afectividad' es "bastante habitual" para uniones no formalizadas en papeles, reconoce su técnico Jesús Arias, responsable del área de incorporación al campo. Como quiera que la figura de la titularidad compartida suele servir para que uno de los dos se sume a una explotación ya consolidada, el hecho de que los dos la constituyan al mismo tiempo "también puede suceder, pero no en un porcentaje excesivo". De lo que no había precedentes era de una unión de dos personas del mismo sexo. Fuentes de la Consejería de Agricultura de la Junta de Castilla y León confirman que se trata del único caso en la comunidad.

¿Qué supone para vosotros ser los únicos en formar una titularidad compartida compuesta por personas del mismo sexo en Castilla y León? "Está bien. Podría ser una manera de abrir camino", contesta Isidro con la confianza en que cunda el ejemplo al citar a amigos con rebaños de vacas que todavía no han dado el paso de profesionalizar su explotación ganadera, añade para agradecer el trato de Jesús Arias. Lo ideal sería que su caso dejara pronto de ser excepcional.

El negro del carbón está dejando paso al verde de los pastos en las cuencas mineras del Alto Sil y Laciana. "La incorporación en esa zona está yendo al alza. Se está notando la reconversión", dice el técnico de Asaja Jesús Arias.

La titularidad compartida es un balón de oxígeno a la hora de afrontar la puesta en marcha de una explotación de carácter profesional. Las diez vacas iniciales se han ido multiplicando con el objetivo de llegar hasta las 80 para favorecer el acceso a líneas de subvención que también podrían ayudar a financiar parte de la construcción de una nave o la compra de maquinaria. "La subvención es algo importante para empezar y para progresar", reconoce Isidro.

Y la puesta en marcha de explotaciones ganaderas es una buena noticia para una zona ávida de alternativas económicas como la cuenca minera del Alto Sil y Laciana. "La incorporación en esa zona está yendo al alza. Se está notando la reconversión", dice el técnico de Asaja. El vacuno de carne parece hoy una inversión segura. "Nosotros lo vemos viable", dicen. Isidro Lorences y Baldomero López acaban de dar un pequeño paso que abre camino en el sector agrícola y ganadero. El tiempo dirá si marcará la senda de nuevas incorporaciones.

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