La Junta de Castilla y León rebaja a 37.800 hectáreas la superficie afectada por el incendio de Ávila
La Junta de Castilla y de Castilla y León ha rebajado a 37.800 hectáreas la superfice afectada por el incendio de Burgohondo, en Ávila. Según ha explicado la Consejería de Medio Ambiente, la estimación se ha conseguido a través de la las imágenes obtenidas con el satélite SENTINEL de la Unión Europea. El fuego que se declaró en Burgohondo el 22 de julio debido a una máquina de picar piedra que estaba trabajando pese a la prohibición de utilizar maquinaria que podía generar chispas debido al riesgo extremo de incendios. Por estos hechos, la Guardia Civil detuvo al operario y hay otro investigado.
Para saber la extensión exacta, según señalan, deberá calcularse también con la información que arrojen los trabajos de campo una vez se dé por extinguido, una vez se haya dado por controlado el 15 de agosto. En un primer momento, las primeras cifras hablaban de entre cerca de 47.000 a 50.000 hectáreas afectadas. En los peores momentos, el fuego obligó al desalojo de unas 40.000 personas y otras 10.000 fueron confinadas en sus domicilios.
De esas 37.800 hectáreas, según el propio satélite, que es capaz de distinguir las zonas verdes de las quemadas parcial y totalmente, 33.900 hectáreas son de naturaleza forestal, teniendo en cuenta solamente los daños registrados en la provincia abulense.
La información técnica, estructurada según los criterios establecidos por el Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico (MITERD) para sus estadísticas, identifica un número de hectáreas inferior a la valoración indicada en los primeros momentos tras dar por controlado el incendio y cifra en 27.600 hectáreas la superficie arbolada afectada en esta provincia.
Plan de recuperación
En el comunicado, la Consejería apunta que la información facilitada por el Ministerio da una idea aproximada de la situación de la superficie tras el incendio y permite que la Junta trabaje en las acciones que, integradas en el plan de recuperación aprobado por el Consejo de Gobierno del pasado 30 de julio, va a llevar a cabo de forma inmediata para favorecer la regeneración de la zona.
Las actuaciones están dirigidas a la reducción de arrastres y fenómenos erosivos en las laderas fuera de cauces (en ellos la competencia es de la Confederación Hidrográfica del Tajo -CHT-); estabilización de terrenos; recuperación de la funcionalidad de infraestructuras; control de plagas y eliminación de riesgos de accidentes (caída de árboles o piedras).
Para ello, se prevén herramientas concretas como el ‘mulching’ con paja que sirve de amortiguación de los efectos erosivos de las lluvias; la instalación de fajinas y albarradas para evitar la pérdida de suelo; la reparación de pistas, cortafuegos, cerramientos, puntos de agua y señalética; la preparación de semillados, plantaciones de especies autóctonas y otras ayudas a la regeneración natural; o cortas y extracciones de madera quemada, algunas de las cuáles ya se están ejecutando.
1