La Cambra de Comerç advierte que la crisis de la vivienda perjudica también a las empresas a la hora de captar talento
La economía catalana mejora en productividad y en empleo, un combo hasta ahora poco habitual, pero tiene un importante limitación: la crisis de la vivienda. Los precios y las dificultades para acceder a un piso en Catalunya no solo lastran el bienestar de las familias, sino que perjudican también a las empresas a la hora de retener a sus trabajadores.
Estas son algunas de las conclusiones de la 61ª edición de la Memoria Económica de Catalunya 2025, que elaboran las cámaras de comercio catalanas. Carme Poveda, directora del informe, ha afirmado que el balance es “positivo”, aunque ha matizado que existen “límites” en el bienestar de la población. En este sentido, ha señalado la problemática del acceso a la vivienda por sus repercusiones en la actividad económica. Ha concretado que entre 2021 y 2025 se han creado más de 200.000 hogares y se han construido 61.000 viviendas, lo que ha generado un déficit de más de 140.000 viviendas.
La directora del estudio anual de las cámaras de comercio ha señalado que, pese a los “máximos históricos” de población y número de personas ocupadas, existen “dos paradojas”. Por un lado, a las empresas les “cuesta encontrar personal”, en un contexto de crecimiento demográfico (440.000 personas más en los últimos cuatro años) y, por otro, hay familias con “dificultades económicas”.
Respecto a esta última cuestión, Poveda ha señalado cuatro motivos: la congelación de los salarios reales; el incremento de los precios de los alimentos; el aumento de hogares con hijos, especialmente monoparentales; y el coste de la vivienda.
En cuanto a los salarios, Poveda ha precisado que un 25% de las personas cobra menos de 19.000 euros anuales y que esto, sumado al aumento del coste de la vida y de la vivienda, afecta a las familias.
Poveda ha explicado que en esta edición de la memoria se ha incluido un monográfico sobre la vivienda con nueve artículos de expertos, y que existe un “amplio consenso” en que el problema radica en la falta de oferta. La directora del estudio ha afirmado que existen “cuellos de botella relacionados con distintos factores”, como, por ejemplo, la falta de mano de obra cualificada, “la lentitud urbanística” en la concesión de licencias, el aumento de los costes de construcción y, más recientemente, la “limitada capacidad de conexión a la red eléctrica en determinadas áreas”. A todo ello hay que añadir, ha apostillado, “la falta de suelo disponible”.
El presidente de la Cambra de Comerç de Barcelona, Josep Santacreu, ha puesto el acento en que la “falta de vivienda digna y asequible” no solo afecta al desarrollo de la sociedad, sino también a las empresas. En su opinión, se trata de “un factor de competitividad”, porque incide en la “captación y retención del talento”.
Santacreu ha afirmado que el mensaje es “optimista”, porque la economía catalana “avanza a buen ritmo”. No obstante, ha matizado que ello “no debe hacer perder de vista los retos” existentes, como la productividad, que “todavía tiene un amplio recorrido de mejora”; la formación; la industria; el conocimiento y la investigación, entre otros.
Acceso a la vivienda y ampliación del aeropuerto
El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, que ha clausurado el acto, ha asegurado que “garantizar el acceso a la vivienda y la ampliación del aeropuerto son dos caras de una misma ambición: una Catalunya próspera para todos”. Illa ha defendido que el territorio catalán “vuelve a ejercer el liderazgo sin complejos y sin pedir permiso a nadie”.
Illa ha indicado que las cifras presentadas “no han caído del cielo”, sino que responden, entre otras razones, a “la recuperación de la confianza tras unos años de desconfianza” y a “la estabilidad institucional”. Asimismo, también ha destacado “la colaboración” entre administraciones.
El presidente del Ejecutivo catalán considera que Cataluña va “por el buen camino” y que es “el momento de acelerar y activar todas las capacidades”. Illa ha resaltado que ha llegado la hora “de no ser tímidos” y de ser “audaces”. “Mostrarse al mundo y ofrecerse”, ha concluido, para que Cataluña sea un “actor principal” en un momento de “redefinición geopolítica, tecnológica, medioambiental y social”.
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