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CATALUNYA

La reforma laboral abre la veda de la represión contra delegados sindicales

 Los despidos de miembros de comités de empresa empiezan a entrar en los ERE

Las elecciones sindicales implican en algunos casos despidos preventivos de candidato

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Delegats de CCOO reparteixen fulls volants a la porta de l'escorxador de Padesa a Amposta

Delegados sindicales reparten panfletos contra el despido de representantes sindicales en Padesa

Un nuevo tipo de problema afecta al mundo laboral: la represión sindical. Ser representante de los trabajadores es, en algunas empresas, un peligro para el mantenimiento del puesto de trabajo. En la proliferación de Expedientes de Regulación de Empleo (ERE) se cuelan nombres de responsables sindicales aunque la ley considera que, por su labor de defensa del resto del colectivo, deberían ser los últimos en sufrir las consecuencias que originan el expediente.



Hasta que llegó la crisis con toda su crudeza era difícil encontrar casos de despidos de delegados sindicales. La misma concepción legal hace que si una empresa quiere echar un representante de los trabajadores no lo explicite directamente y procure aplicar otros mecanismos, uno de los cuales es el despido por hacer un mal uso de las horas destinadas a tareas sindicales. Hace un tiempo demostrar esto era un encargo que recibían muchos detectives, junto con el de conseguir pruebas de infidelidades conyugales.


Elecciones sindicales

Pero, de un tiempo a esta parte las denuncias de las organizaciones sindicales sobre represión a sus delegados son frecuentes. Sólo algunas muestras: El centro médico Teknon, del grupo Quirón, de Barcelona, comunicó 23 despidos. De ellos, algunas personas se presentaban a las elecciones sindicales, tres por CCOO, tres de UGT. Pero fue CGT quien se llevó el golpe más fuerte, porque la lista de posibles despidos incluía 13 personas que formaban parte de su candidatura. Los sindicatos han pedido a la autoridad laboral que intervenga para evitar lo que consideran intromisión discriminatoria en el proceso electoral.


Sogeti es una empresa del grupo Cap Gemini que se dedica a las nuevas tecnologías, el pasado septiembre comunicó cuatro despidos, de estos tres discutibles desde el punto de vista de los derechos fundamentales, según los representantes sindicales. Uno de estos despidos afectaba a una delegada sindical, pero además, en el mismo grupo había una mujer embarazada de baja por riesgos sanitario, y finalmente otra mujer con jornada reducida para que se hacía cargo de un menor. En esta ocasión la empresa adujo que los puestos de trabajo se amortizaban y negó ninguna intención represiva, según CCOO.



El parque temático Port Aventura tuvo que readmitir en julio pasado un delegado sindical, representante del sindicato de actores del centro de recreo para considerar la autoridad judicial el despido nulo por vulneración de los derechos sindicales, según comunicó la asociación de actores y directores profesionales de Catalunya de espectáculos públicos (Aadpc-Pepa).



La convocatoria de elecciones sindicales parece ser un momento de especial peligrosidad para los delegados sindicales o simplemente afiliados que se quieren presentar. Este podría ser el caso de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Vivienda Social de Catalunya (FAVIBC) es una entidad creada en 1989 siendo su antecedente la Coordinadora de Barrios de la Obra Sindical del Hogar, según su propia definición, y afirma representar 140 entidades en Catalunya. Este organismo hace 20 años que funciona y ha saltado a la palestra por despedir a los trabajadores que habían anunciado que se presentaban a las elecciones sindicales por CGT. Esto afecta a 10 personas de las cuales cinco eran fijas con más de diez años de antigüedad. La decisión de la empresa, que el sindicato tacha de cercana a CiU, y creada para contrarrestar las entidades más izquierdistas de vecinos, FAVB y Confav, está en trámite judicial por vulneración del derecho fundamental de libre sindicación, recogido en la Ley Orgánica de Libertad sindical.



Panrico, la empresa que sufrió la huelga más larga de la democracia en Catalunya también tuvo un episodio que se podría tildar de represión sindical, cuando en un momento de la negociación, ante un posible acuerdo se denunció que la contrapartida que exigía la empresa era echar todos los miembros del comité, lo que al hacerse pública se desmintió.



Hace muy poco se conoció también el caso de Padesa, en Amposta, donde la empresa ha despedido la presidenta del comité y un delegado. CCOO entiende que se trata de una maniobra para que no se puedan presentar a las elecciones sindicales.


La ley laboral española es clara, los despidos si son improcedentes pueden saldarse con el pago por parte del empresario de una indemnización. Ahora bien, si el despido es discriminatorio: por razones de opinión, de orientación sexual o por ejercer la defensa de los trabajadores, puede ser declarado nulo y consecuentemente implicar la readmisión del trabajador, explica Andrés Querol, responsable de elecciones sindicales de CCOO.

Manga ancha con la reforma


"Con la reforma laboral se ha enviado a las empresas un mensaje de más permisividad", explica Querol. Uno de los mecanismos que amparándose en la reforma usan las empresas para despedir delegados es hacer un ERE en un departamento en el que está el delegado, porque en estos casos la norma según la cual un delegado debe ser el último en despedir no se sigue automáticamente ya que se consideraría discriminatoria hacia los otros operarios ", dice Querol.


Finalmente, echar de una empresa trabajadores que se han presentado a las elecciones genera, si se denuncia, un mecanismo que puede terminar en un arbitraje sobre el que hay mucha jurisprudencia. En este sentido suele ocurrir que el despido no sea efectivo hasta que se han celebrado las elecciones, lo que permite que los despedidos puedan recibir los votos, "porque se considera que aceptar lo contrario sería más perjudicial para todos", afirma el dirigente sindical.


Y también se dan las maniobras ocultas, y por este mismo motivo difíciles de demostrar. Una gran empresa de las comarcas de Lleida, explican sus trabajadores, maniobró en las anteriores elecciones para evitar que un sindicato presentara candidatura. Horas antes del límite uno de los candidatos se echó atrás ante la amenaza de despido y el caso no pasó la criba de magistratura cuando se reclamó judicialmente porqué no hubo quórum.

Paradójicamente hay trabajadores con condenas penales por supuestas coacciones durante huelgas, pero no se conocen casos similares de empresarios que hayan presionado en sentido contrario, cuando la experiencia dice que como las meigas: haberlas, haylas!

 

 

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