La Fiscalía pide 25 años de cárcel a nueve acusados por intentar matar a un guardia urbano en una protesta por Pablo Hasel

Oriol Solé Altimira

Barcelona —
21 de septiembre de 2026 17:21 h

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Contundente petición de la Fiscalía a los nueve procesados por los disturbios contra el encarcelamiento del rapero Pablo Hasel en Barcelona. El Ministerio Público ha solicitado 25 años y medio de cárcel para los manifestantes, a los que acusa, entre otros delitos, de intento de homicidio por prender fuego a un furgón de la Guàrdia Urbana con un agente dentro.

En su escrito de acusación, la Fiscalía acusa a los manifestante de intento de homicidio, organización criminal, atentado a la autoridad, desórdenes, daños y manifestación ilegal, y les pide 11.520 euros en multas así como indemnizaciones para las entidades bancarias atacadas que suman casi 685.000 euros.

Los acusados, siete de ellos de nacionalidad italiana y otra francesa, siguieron un plan “previamente acordado” que, a juicio de la fiscal, conlleva la consideración de organización criminal: se repartieron los papeles (dos acusados lideraron los ataques al mobiliario urbano mientras otros vigilaban) para asegurarse una actuación “rápida y sincronizada” en sus ataques al mobiliario urbano, entidades bancarias, comercios, personas, vehículos de Mossos d'Esquadra y Guardia Urbana y agentes de las líneas policiales.

Al frente del grupo, integrado por unas quince personas de las que solo ocho han podido ser identificadas, la Fiscalía sitúa como líderes a dos de los acusados, Alberto F. y Guiseppe S., quienes marcaban los objetivos y daban instrucciones a los demás, además de participar “activamente” en los ataques.

Como en todos los juicios por desórdenes públicos, la identificación de los manifestantes por sus rasgos físicos o prendas de vestir como autores de los disturbios es clave para lograr una condena. En el caso de los disturbios por Hasel, el Ministerio Pública señala de forma inequívoca a los dos líderes porque llevaban un impermeable azul oscuro con una franja reflectante en la espalda.

Eso sí, la Fiscalía admite que no ha podido ser identificada la mujer que echó líquido inflamable sobre una de las bengalas lanzadas por Alberto F. (que también le dio la botella con el líquido) y que “avivó” las llamas del furgón

Los hechos ocurrieron el 27 de febrero de 2021 a una manifestación que no había sido comunicada en apoyo al rapero Pablo Hasel, cuyo encarcelamiento dio pie a varios días consecutivos de protestas callejeras en Barcelona que se saldaron con disturbios y decenas de detenciones.

Los acusados, sostiene la fiscal, tenían la intención de llevar a cabo “actuaciones violentas e intimidatorias que infundieran un grave temor a la población”, por lo que llevaban recipientes con pintura, líquidos inflamables, acelerantes de combustión, mazas y martillos.

Una vez iniciada la manifestación, se pusieron encima unas ropas oscuras y negras que llevaban consigo, además de gorros, capuchas y guantes y el rostro cubierto con prendas tipo pasamontañas.

El ministerio público sostiene que el grupo inició los disturbios ya en la calle Hospital de Barcelona, donde rompieron la cristalera de una oficina bancaria a martillazos y prendieron fuego a un cajero, ataques que después repetirían en la Rambla del Raval y sus alrededores y que en ocasiones reivindicaban haciendo pintadas con la 'A' de anarquía.

Ya en la Rambla, mantiene la Fiscalía, Alberto F., el presunto cabecilla del grupo, llamó al resto al grito de “chiguagua chiguagua” para darles instrucciones. En seguida, varios de los acusados se dirigieron rápidamente a la comisaría de la Guàrdia Urbana, que contaba con un dispositivo de protección especial compuesto por seis furgonetas de los Mossos y de la Policía Local.

Los manifestantes empezaron entonces a lanzar “todo tipo de objetos” contra la línea policial, entre ellos adoquines, piedras, botellas de cristal, artefactos incendiarios y bengalas, uno de los cuales provocó una llamarada en el suelo, muy cerca de un furgón en cuyo interior había un agente de la Guardia Urbana.

A los segundos, mantiene el ministerio público, Alberto F. dio a una de las manifestantes una botella de líquido inflamable que esta utilizó para reavivar las llamas, que empezaron a quemar el furgón policial por la parte lateral central y trasera, donde se hallaba el depósito de gasolina.

El agente que había en el interior del furgón pudo salir del vehículo por la puerta del copiloto, pese a que según la Fiscalía tenía dificultades para moverse al ir equipado con chaleco, coderas, cascos y rodilleras. Además, poco antes había bloqueado las puertas del vehículo después de que un manifestante se acercara al mismo e intentara abrirlas.

En opinión de la Fiscalía, todos los miembros del grupo “conocían que dentro del vehículo había un agente de policía” cuya vida “ponían en peligro” con su actuación, pero aun así decidieron “asumir ese resultado sin importantes lo que pudiera ocurrir”.

Al grito de la palabra clave “sinistra, sinistra” proferida por el supuesto cabecilla del grupo, Alberto F., los acusados siguieron su “encolerizada huida” hacia la plaza Catalunya, donde rompieron a martillazos las puertas de una tienda Zara y las cristaleras del Hotel Calderón mientras seguían arrojando objetos a la línea policial y montando barricadas con jardineras, motos, mesas de terrazas y contenedores, según el ministerio público.

Durante los ataques, los integrantes del grupo se dirigieron además a varios periodistas que estaban grabando los hechos para exigirles que dejaran de hacerlo, añade el ministerio público.

Finalmente, el grupo se dividió en dos, sus miembros se deshicieron del camuflaje y lo abandonaron en la calle, donde la policía se incautó de varias prendas de ropa como las que vestían los autores de los disturbios y de mochilas con productos para encender fuego.