Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.
La portada de mañana
Acceder
Un informe interno de Madrid revela que el presupuesto de Sanidad “no cubre la plantilla”
Los menores que se quedaron sin acogida tras el desalojo del Tarajal
Opinión - No nos pidan más perdón, por Antón Losada

Del “lujo” a la “pesadilla”: un complejo residencial de Barcelona acumula denuncias por cobros ilegales y dejadez

Anthony Mercolino, junto a la piscina comunitaria del complejo residencia de Parcerisa, 25-27

Pau Rodríguez

Barcelona —
18 de octubre de 2026 21:47 h

0

Las más de 400 viviendas del complejo residencial de la calle Parcerisa, 25-27, en Barcelona, abrieron sus puertas en 2021 con la promesa de una vida de confort para sus inquilinos: con piscina, gimnasio, espacios de coworking, seguridad... Pero cinco años después, el proyecto acumula demandas por condiciones abusivas en los contratos y quejas por falta de mantenimiento, mientras el malestar se extiende entre sus cada vez más escasos residentes.

Uno de ellos es Anthony Mercolino, que recaló en estas viviendas propiedad de BCN Housing Place en 2025, con un contrato de 1.505 euros al mes —1.640 con IBI y gastos de comunidad— para un piso de 50 m². Con su pareja y su hija recién adoptada, asegura que no encontraba nada que no fuera alquiler temporal, o a precios parecidos, y optó por alquilar en este complejo de cuatro edificios del barrio de Sants. 

“Se consideraba una categoría de lujo, así que pensé que habría buena gente y estarían pendientes de todo”, relata, desde el balcón de su casa. “Uno hace un sacrificio pensando que merece la pena”, añade.

Su sorpresa llegó cuando comenzó a comprobar la dejadez de la propiedad en el mantenimiento, una queja que repiten otros vecinos con los que ha hablado este diario. Pero no solo eso: también se dio cuenta de que el alquiler que pagaba estaba muy por encima del índice máximo de precios al que obliga la Ley de Vivienda en Catalunya. Para su apartamento, con su tamaño y servicios, debería oscilar entre 764,22 y 905,69 euros. 

Anthony relata además que en su contrato de arrendamiento, en un apartado anexo, constan los detalles de su piso y figura que tiene 100 m². O 120 m², dice él, porque en realidad la imagen donde aparece referenciado es borrosa y no se aprecia con claridad. “Tuvimos que ampliarla con Inteligencia Artificial, lo hicieron para justificar el precio del alquiler”, se muestra convencido este inquilino.

En la demanda que ha interpuesto contra BCN Housing Place SL, pide que le devuelvan casi 6.000 euros que considera que ha pagado de más. 

La de Anthony Mercolino, conocido además por ser autor de El Diario de AJ, un libro sobre su propia historia de superación, y por su activismo dentro del colectivo LGTBI+, es una de las últimas denuncias presentadas. Desde 2022 se cuentan por decenas.

Al menos así lo asegura Arnau Baqué, quien fuera también inquilino en la calle Parcerisa y abogado que ha llevado a la propiedad a los tribunales para impugnar su contrato y el de otros vecinos. La mayoría de las denuncias son por lo que se conoce como cláusulas abusivas en los contratos, es decir, por condiciones impuestas por BCN Housing y que chocan con la ley.

De la media docena de sentencias que ha podido consultar elDiario.es, destaca cómo los jueces han declarado la nulidad de cláusulas como el seguro de impago que deben abonar los inquilinos, el pago del IBI y la comunidad (al no justificar el casero la cuantía), la penalización por devolver tarde las llaves al dejar el piso o la obligación de contratar una misma empresa para mantenimiento.

También algunos jueces decretaron nulas las bonificaciones en el alquiler durante el primer año, que consideraron una forma encubierta de subirlo mientras dura el contrato. Aun así, en varios de los fallos se estima parcialmente la demanda, y no siempre se declaran nulas todas las cláusulas.

“Su modus operandi es coger el dinero y correr. Hacen trampas, y como saben que reclaman solo una de diez personas, ya verán que hacen luego. Es siempre ganar tiempo y huir hacia adelante”, sostiene Baqué, que asegura haber obtenido sentencias favorables también en casos de desahucios.

Arnau Baqué, antiguo inquilino de BCN Housing y abogado de varios vecinos

elDiario.es se ha puesto en contacto con BCN Housing para recabar su versión. La firma y su cartera de pisos fue adquirida este 2026 por Azora, una de las grandes gestoras de alquiler de España. Fuentes de la empresa aseguran que sus contratos se ciñen a lo que establece la Ley de Arrendamientos Urbanos, y aseguran que “más de la mitad” de las demandas han sido “inadmitidas” o “desestimadas de forma total o parcial”. 

Sobre el precio de los alquileres, defienden que son “completamente legales”, y en cuanto a las cláusulas que impugnan los arrendatarios, argumentan que son “perfectamente válidas” y reforzadas por sentencias de audiencias provinciales de Madrid o Barcelona. Con todo, si Baqué defiende haber interpuesto más de cien demandas, la propiedad lo rechaza y afirma simplemente que esa cifra no les consta.

Del oasis del alquiler a las quejas

BCN Housing Place estrenó sus 420 viviendas de la calle Parcerisa en 2021, una flamante comunidad de cuatro edificios de nueva construcción en el barrio popular de Sants, destinados todos al alquiler, con jardín y piscina, espacio de coworking, parking para coches y bicis, vigilancia de seguridad, y otros servicios. La estructura cilíndrica de dos de los inmuebles, con hasta 12 plantas de altura, hace que no pasen desapercibidos en el barrio.  

Los construyó BeCorp, promotora vinculada a la familia Grífols, pero pronto adquirió toda su cartera el fondo alemán Patrizia, por 600 millones de euros. 

Con un modelo parecido, BCN Housing cuenta con otras edificaciones en los barrios de La Sagrera y Sarrià, en Barcelona, y en Badalona, Terrassa o Abrera. Sus inquilinos, además de barceloneses con cierto poder adquisitivo, son sobre todo extranjeros (los llamados expats). En concreto, en la de Sants residen tantos ucranianos que algunos la llaman en broma Little Kiev. 

Pero los planes del fondo Patrizia se torcieron con la entrada en vigor del tope a los precios del alquiler. Según desveló El Confidencial, la norma descuadró sus previsiones y pusieron a la venta las viviendas adquiridas, un proceso que culminaría este 2026 con la compra de 1.200 de sus pisos por parte de Azora. 

Por el camino, las cuentas de BCN Housing Place no han salido de los números rojos. Entre 2022 y 2024 perdieron entre 13 y 15 millones de euros anuales, y en 2025 —último año con cuentas presentadas— cerraron el ejercicio con 3,6 millones de pérdidas.

Los dos edificios cilíndricos más característicos del complejo de BCN Housing en Sants

Durante todos estos años, las quejas de los vecinos no han hecho más que incrementarse. No solo por las condiciones del contrato, sino también por la falta de mantenimiento por parte de la empresa a pesar de lo que pagan. Es un tema de conversación habitual entre los vecinos, sobre todo en el grupo de WhatsApp que comparten los más veteranos en el lugar.

“En mi caso, fue entrar y se me fundieron todas las luces de la casa”, explica Anthony Mercolino. Al llamar a la empresa, dice, le respondieron que todas las peticiones se gestionaban a través de su app. “Enviaba mensajes constantemente, pero no contestaban ni venía ningún técnico”, explica.

Lo mismo le ocurrió en invierno con una “cascada” de agua asegura que le entraba en el baño desde el piso de arriba. “No hicieron absolutamente nada”, relata.

Vecinos consultados por este diario, que pagan entre 1.400 y 1.700 euros de alquiler, relatan haber estado semanas sin que les arreglaran la falta de agua caliente. Una vecina relata que estuvo también todo el verano con el aire acondicionado estropeado. Mercolino lo describe como una “pesadilla”.

Y todo ello a pesar de que BCN Housing les hace contratar una empresa, Sunflower, vinculada a los suministros. Una inquilina que prefiere no aparecer con su nombre, y que también ha demandado, critica que esta firma les cobraba 50 euros mensuales de mantenimiento. “Al final, devolvimos tres recibos porque no hacían nada”, explica. La respuesta, denuncia, fue que les cortaron el agua caliente. 

Explica también que estuvieron tres semanas sin vitrocerámica, y varios meses sin aire acondicionado en plena ola de calor. “Con una hija de 3 años, estuve a punto de ir a los Mossos”, afirma. 

Azora, por su parte, rechaza también estas acusaciones. “Los estándares de calidad y atención al cliente no han variado desde hace años”, afirman, y defienden ofrecer una “atención personalizada”. Sobre la contratación obligatoria de Sunflower, alegan que se trata de una “instalación comunitaria centralizada” que gestiona una empresa externa “de reconocido prestigio”.

Pero Baqué insiste en la falta de cuidado en los servicios. “Hay vecinos que se fueron en invierno por culpa de la falta de agua caliente”. Como ejemplo de dejadez, señala que la zona común solía ser punto de reunión para ver los partidos de futbol, pero ya no. “El router se estropeó hace mes y medio y nadie lo ha arreglado”. 

Pese a todos los inconvenientes, y a que los vecinos perciben que el recinto está cada vez más vacío de inquilinos y abundan los turistas realquilados, Anthony Mercolino asegura que quiere quedarse en su piso. Su hija, con necesidades educativas especiales, está escolarizada en el barrio y no quiere cambiarla de centro ni afrontar otra mudanza. 

Desde su casa, reflexiona que su lucha como inquilino no es contra todos los caseros, sino contra los fondos de inversión como el que posee su hogar. “Antes asfixiaban a las clases más pobres y ahora se ha ampliado a la clase media”, concluye. 

Etiquetas
stats