Ni rastro de las instituciones de la república catalana
Lo que debía ser el primer día hábil de la “república catalana” arrancó con una foto de Instagram, como si el procés hubiera entrado en la fase adolescente. El expresident Carles Puigdemont, difundió una imagen en la que podía distinguirse la cubierta del Palau de la Generalitat pero con nubes que parecían de atrezzo a esa hora de la mañana en la que el cielo estaba totalmente despejado en Barcelona. Luego se supo que la foto era de archivo y a partir de ahí la jornada solo podía empeorar.
En la Plaza de Sant Jaume seguían grupos de cámaras perfectamente alineadas para captar la imagen de Puigdemont entrando a su despacho para resistirse, intentando acceder ante la negativa de los Mossos, saliendo ya con sus pertenencias en una caja... Todas las quinielas estaban abiertas, pero el plan de la prensa -también de las decenas de corresponsales extranjeros que siguen cubriendo la actualidad catalana- era recabar algún síntoma de que la monarquía parlamentaria había pasado a la historia en este territorio.