El Síndic investiga graves deficiencias en la exhumación de los restos de brigadistas internacionales en Benissa

Arturo Ruiz

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Esta historia arrancó en octubre de 2020. La Conselleria de Calidad Democrática del anterior Govern del Botànic inició de oficio la exhumación de una fosa en el cementerio viejo de Benissa donde deberían hallarse los restos de cinco brigadistas internacionales fallecidos en plena Guerra Civil, entre enero y marzo de 1938, de procedencia polaca, italiana, francesa y austriaca. El objetivo era depositarlos en el panteón del cementerio nuevo que rinde homenaje a las Brigadas desde 2000: allí, sus nombres ya constan en una lápida y allí se hallan los cuerpos de otros cinco internacionales.

La conselleria encargó el proyecto a una empresa privada, Dakkar Consultores que con autorización del ayuntamiento desarrolló los trabajos en diciembre de aquel 2020. En julio de 2021 la empresa presentó el informe final de la exhumación, en el que se plasmaba que durante aquellos trabajos habían aparecido los restos de diez personas. Evidentemente no todos eran brigadistas.

El nicho 153

Desde entonces transcurrieron tres años sin que se supiera nada del destino de aquellos restos humanos, lo que fue acrecentando la preocupación del Casal Cultural, la entidad que desde hace tres décadas promueve la recuperación de la memoria histórica de las Brigadas Internacionales de Benissa. Para arrojar luz, en junio de 2024 la entidad se puso en contacto con la empresa que había realizado los trabajos y que le comunicó que el destino final de los restos fue un nicho del osario del ayuntamiento en el cementerio nuevo. Pero que después ya no supo nada más de ellos.

A instancias del Casal, la concejala de Reiniciem Benissa Carme Giner le preguntó al gobierno local, del PP: efectivamente los restos se encontraban en ese nicho, el número 153, cedido por el consistorio. Pero ahí no acabó la zozobra por esta memoria histórica. Al contrario. Ahora mismo sigue sin saberse si en ese osario se hallan los 10 cuerpos que según el informe de la empresa habían sido localizados en al antigua fosa ni si las bolsas se encuentran numeradas para su correcta identificación.

Es más, a preguntas del Casal, la propia mercantil acabó dudando de que en el nicho 153 estuvieran todos los restos: deslizó la posibilidad de que solo quedara el del único hombre identificado, y que podía ser uno de los brigadistas, mientras que los restantes podrían haberse vuelto a arrojar a la fosa donde fueron hallados.

¿Cómo puede existir tanta confusión? Para el Casal, el primer problema es que no existe ningún acta de recepción que clarifique exactamente que es lo que entregó la empresa al ayuntamiento. El segundo, que el trabajo de la mercantil arrastraba de graves carencias: «De las conclusiones de su informe, que es confuso, interpretamos que se localizaron restos de 7 personas adultas y 3 de no adultas. De los adultos, 2 corresponderían a mujeres, una a un hombre y 4 sin identificar el sexo». Por lo tanto, estos últimos también podrían ser brigadistas. ¿Dónde están ahora?

El individuo 602

Otra prueba de estas deficiencias en el informe sería todo lo que rodea a los restos de uno de los cuerpos, identificado como individuo 602: no se estableció ni el sexo ni ni la edad a pesar de conservar el cráneo y el resto del esqueleto, pero el informe sí admite que ese cuerpo llevaba unas botas. Sin embargo, la empresa no efectuó una investigación posterior para corroborar que ese calzado era militar y que correspondía a la época de la Guerra Civil, lo que habría permitido establecer que era un internacional.

Por lo que aboga esta asociación es porque los vestigios del individuo 602, del único hombre identificado como tal y de las 4 personas adultas sin sexo determinado sean depositados en el panteón de los brigadistas municipales en el cementerio nuevo siguiendo así el mandato inicial de la Generalitat. El Casal en cambio se opone a que todos los restos vayan a parar a ese panteón incluidos los de mujeres y niños «porque eso sería una falta de dignidad tanto para estos últimos como para los propios internacionales». Pero claro primero hay que saber qué ha sucedido con los restos.

Un estudio genético

En julio de 2024 el historiador Robert Llopis en representación del Casal elevó una instancia al ayuntamiento en la que urgía al gobierno local a que “realice las actuaciones para localizar los 10 restos óseos exhumados”. Y para que “sean depositados en el panteón de los brigadistas internacionales los del individuo 602, los del hombre localizado y los de las 4 personas sin sexo determinado”. Seis en total.

Además, “instamos a que la conselleria efectúe el estudio genético de ADN del conjunto de restos depositados en el panteón de los brigadistas municipales del cementerio nuevo” para concretar de una vez su identificación. Y a la empresa “a que delimite las coordenadas del área excavada” porque la mercantil solo excavó parte de esa fosa del cementerio viejo y no toda como estaba previsto.

2026: el Síndic y el acceso al nicho

¿Qué ha sucedido desde aquella instancia de 2024? El ayuntamiento no la contestó, por lo que el Casal Cultural presentó este pasado 1 de febrero de 2026 una queja ante el Síndic de Greugues, que la admitió a trámite el pasado día 10. Ahora, el Síndic le ha pedido al ayuntamiento que en el plazo de un mes le aporte un informe con todo lo sucedido.

Lo que también urge es saber de una vez qué hay en el nicho 153: si están o no están los restos correspondientes a diez personas y en qué condiciones. La edil Carme Giner lleva exigiendo desde julio de 2024 poder acceder al osario. Ahora parece que por fin será posible después de que, según relata, el gobierno local por fin se haya interesado: “Pero ha tenido que ser después de que el Casal presentara una queja al Síndic, porque es muy propio del Ayuntamiento de Benissa no contestar nunca a la población”.

“Si es cierto lo que me han dicho y que los restos no se encuentran identificados lo siguiente es instar a la conselleria para que la empresa haga las cosas como debería haber hecho”. La concejala de Reiniciem resaltó las deficiencias de todo el proceso de exhumación: “Ni la conselleria ni el ayuntamiento controlaron a la empresa, que no actuó bien porque los restos no están identificados y su informe está muy mal hecho”. Así, “restos que se encontraron en la fosa aparentemente no están ahora en la caja del osario y son los de los brigadistas”.

Para Giner, “resulta desesperante que llevemos un año y medio con esta historia, demuestra el desinterés del PP por todo lo que tiene que ver con la memoria y el patrimonio histórico”, concluyó.