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Juicio al rapero favorito de la extrema derecha: 'El Jincho', acusado de agresión sexual a una menor con discapacidad

Lucas Marco

València —
18 de junio de 2026 21:48 h

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El rapero favorito de la ultraderecha española, conocido por el nombre artístico de 'El Jincho', dijo en su turno de última palabra del juicio en el que se enfrentaba este jueves a una petición de pena de 13 años de prisión por un presunto delito de agresión sexual que ha sufrido “mucho daño mediáticamente” a consecuencia de esta causa. En la vista oral, celebrada ante la sección cuarta de la Audiencia Provincial de Valencia, David Calvo Villa —nombre real de 'El Jincho'— bostezó varias veces y respondió a las preguntas de todas las partes, incluyendo a la fiscal y a la acusación particular, para negar que obligara a una menor de edad (drogada, con discapacidad del 41% y con grado uno reconocido de dependencia) a practicarle una felación en su habitación de un hotel después del concierto que ofreció el cantante en la Sala Repvblicca de Mislata (Valencia) la noche del 4 de noviembre de 2023. El presidente del tribunal, el magistrado Pedro Castellano, escrutó al acusado con una cierta curiosidad algo atónita y, en un momento dado de su declaración, ante los aspavientos de 'El Jincho', espetó al compositor: “Parece que está usted rapeando”. El artista, que ha apoyado públicamente a Santiago Abascal, se ha definido como profundamente anticomunista y se ha prodigado en la fachosfera con su amiga Macarena Olona, deslizó —a modo de hipótesis— que “tal vez” la joven denunciante, de 17 años en el momento de los hechos, “se sintió incómoda porque no era ella el centro de atención” de esa suerte de fiesta privada en un hotel del barrio de Benicalap tras el evento musical.

'El Jincho' (Madrid, 1991), licenciado en Derecho por la 'Universidad de la Calle' y doctor en Criminología y en Ciencias Políticas por la misma 'institución educativa', lució su atuendo habitual frente al muy conservador Pedro Castellano y los demás jambos togados de la sección cuarta de la Audiencia de Valencia, aunque mantuvo un tono llamativamente formal en su declaración e incluso se refirió al magistrado como “su señoría”. Y es que David Calvo Villa ya es un veterano del sistema penal español: cumplió una condena de tres años y 10 meses de cárcel por un delito de detención ilegal y fue absuelto en varias causas (por violencia de género, según ha dicho en alguna entrevista, y por otro delito de agresión sexual al no haberse probado que supiera que la víctima era menor de edad, tal como desveló en el juicio el abogado que ejerce la acusación particular).

La acusación por la presunta agresión sexual tras el concierto de Mislata supone una piedra en el zapato para su narrativa de artista redimido tras una infancia y adolescencia vinculada a la delincuencia y al robo y su reciente acercamiento público a las posturas de extrema derecha y a la figura de Santiago Abascal, líder de Vox. A título de ejemplo, 'El Jincho' apoyó las políticas securitarias de Nayib Bukele en El Salvador (aunque también lamentó el escaso respeto a los derechos humanos por parte del presidente, icono latinoamericano de la ultraderecha global) y declinó sagazmente la invitación de Macarena Olona para visitar el país, puesta sobre la mesa en una tertulia de un conocido canal de Youtube, arguyendo que con sus tatuajes y su peinado no estaba seguro de poder tomar el avión de vuelta a España.

Sin embargo, en la sala de la Ciudad de la Justicia de València nada de eso importaba. Solo valía la doctrina consolidada del Tribunal Supremo, que exige para una condena por agresión sexual la corroboración periférica de la versión de la denunciante y que se haya mantenido a lo largo de la instrucción un relato de los hechos coherente. Las defensas de 'El Jincho' y de su amigo Escol Osiris Reyes —aka 'Osiris The Enemy'— trataron de cuestionar la versión de la chica por la fuerte medicación que toma por su afección psiquiátrica y dudaron de que su “conducta” el día de autos fuera compatible “con ser una víctima de agresión sexual”. “Esa felación no existe, es mentira”, dijo 'El Jincho' con rotundidad.

Una joven “muy infantil” y “manipulable”

La fiscal, por su parte, aseguró que la joven “nunca” ha incurrido en contradicciones: “Estamos ante una violación”, remachó. Por su parte, el abogado de la acusación particular, Pablo Gonzálvez Ortega, argumentó que el cóctel formado por el antipsicótico que tenía prescrito y la cocaína que supuestamente le dio 'Osiris The Enemy' propiciaron una “mayor pasividad” en una joven definida por su padre como “muy influenciable” y “manipulable” y “muy infantil” (hecho confirmado por una de las psicólogas que declaró en el juicio en condición de perito y que también avaló que a la chica le quedaron secuelas).

La joven, protegida por un biombo, relató que asistió al concierto con una entrada VIP y autorización de su padre y luego se fue con una amiga al hotel en el que se alojaban 'El Jincho', 'Osiris The Enemy' y el mánager, un tal Wellington. La joven aseguró que 'Osiris The Enemy' la “obligó” a mantener relaciones sexuales no consentidas, a pesar de que ella reiteró “varias veces” su negativa. También dijo que el acusado le metió “cocaína” en la bebida.

'Osiris The Enemy' arguyó en la fase de instrucción que solo consumía hachís, aunque un informe aportado por su defensa reseñó la presencia en su organismo, además de cannabis, de cocaína, MDMA y ketamina. El aludido se escudó en que “dos o tres veces” en toda su vida había consumido 'tusi', la llamada cocaína rosa. También negó haber obligado a la denunciante a consumir cocaína y sostuvo que no mantuvieron relaciones sexuales con acceso carnal (dijo que simplemente se besaron) y que no se percató de que la joven menor y con discapacidad tenía una actitud muy infantil respecto a su edad biológica. “Mostró mucho interés en estar conmigo, no me di cuenta de nada raro”, afirmó el acusado, que se definió como un “electricista normal” que trabaja en la obra.

Al salir de la habitación, la chica acudió muy mareada a la de 'El Jincho' en busca de su amiga, que había mantenido relaciones consentidas con el rapero. La joven declaró que su amiga permanecía en el baño y que el cantante, tumbado en la cama desnudo, la obligó a practicarle una felación. El artista, por su parte, lo negó todo y dijo que cuando la amiga salió del baño, en el que estuvo unos 20 minutos, él estaba tranquilamente en la ventana fumándose un “cigarrito”.

Las defensas cuestionaron al unísono que la denunciante pidiera a los acusados tras la presunta agresión sexual comida, bebida y dinero para un taxi y que se comunicara con ellos días después. También que no volviera al centro en el que estaba internada y que la Guardia Civil la localizara tres días más tarde o que se lavara intensamente antes de hacerse las pruebas ginecológicas en el hospital.

Además, los abogados de los cantantes ahondaron en que, ante la doctora que la atendió, no supo precisar cuántos chupitos de tequila había bebido ni si había sufrido una penetración vaginal o anal (la profesional declaró en el juicio que la chica recordaba los hechos “vagamente” y con cierta “neblina”).

Llamada de un acusado a la denunciante días antes del juicio

Tras la declaración de la denunciante, testificó el padre de la chica y reveló un hecho muy relevante que permitió al tribunal vislumbrar ciertos derroteros posteriores de la vista oral. El hombre, muy indignado, dijo que Escol Osiris Reyes había telefoneado por videollamada a su hija el pasado domingo, pese a la orden de alejamiento vigente. También lamentó que la joven recibió la madrugada previa al juicio varias llamadas de un número oculto.

“No entiendo el porqué de esa llamada tres días antes del juicio”, afirmó el padre, que espetó a los acusados: “Por favor, déjenla en paz”. El autor de la llamada se escudó en que, mientras le enseñaba a su abogado contenido de su móvil, llamó por error a la joven. El letrado ni siquiera aludió luego a ello. El presidente del tribunal, por su parte, anunció que se derivarían los hechos en el marco de otro procedimiento por incumplimiento de la orden de alejamiento.  

El padre precisó que su hija, a consecuencia de los hechos enjuiciados, ya no vivía en el centro en el que estaba internada: “Tenía miedo de estar en València, está en otro sitio con otros familiares”, explicó.

Con estos antecedentes, la testigo principal (la amiga que mantuvo relaciones sexuales en la otra habitación con 'El Jincho') fue el plato estrella para las defensas, al haber cuestionado de plano la versión de la denunciante. Sin embargo, el tribunal de la Audiencia de Valencia no ocultó su vasto escepticismo ante el cambio de versión de la testigo, e incluso le advirtió reiteradamente de la definición del delito de falso testimonio en el ordenamiento jurídico español. El magistrado Pedro Castellano le precisó que podría ir a prisión “por haber mentido”.

La joven manifestó que su amiga no había dicho la verdad y que había tratado de manipularla. “No quiero testificar ni a favor ni en contra, ni que una persona cumpla un juicio que no tiene por qué”, dijo la joven, que declaró por videoconferencia. El abogado de la acusación particular preguntó a la testigo por qué, posteriormente a los hechos, se interesó ante 'Osiris The Enemy' por si el 'El Jincho' “tenía sida”. “No recuerdo por qué se lo pregunté”, se escudó la chica.

La fiabilidad de su testimonio quedó seriamente debilitada cuando el letrado de la denunciante leyó en voz alta varios mensajes de la joven remitidos a 'Osiris The Enemy', que constan en el procedimiento con el siguiente tenor: “Yo estoy a vuestro favor. Tranquilo, conmigo no tendréis ningún problema. Si quieres, puedo hablar con tu abogada para ayudarte”. La testigo se refería al acusado con apelativos como “cariño, amor, bebé o negrito lindo”.

“No recuerdo exactamente lo que he escrito”, manifestó en el juicio.