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Fiestas para jerarcas nazis, represión y borrado del pasado: guía de la València franquista con fotos inéditas

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El periodo de posguerra es un agujero negro en la memoria de las ciudades en España. Un grupo de especialistas ha rastreado en archivos, hemerotecas y autobiografías y memorias cómo lucía Valencia tras la ocupación de la ciudad por parte de las tropas franquistas en 1939 y hasta el final del estado de guerra en 1948 en una completa guía urbana con un impresionante material gráfico que recoge los más variados aspectos de la urbe, desde su arquitectura hasta la vida cotidiana o la salvaje represión del régimen. “Permite ubicar en la ciudad esos espacios con fragmentos de la historia reciente y conocer un pasado próximo que casi puedes rozar hoy en día”, explica la socióloga Lucila Aragó, coordinadora de la guía junto con el divulgador José María Azkárraga y el arqueólogo Juan Salazar. “Es muy importante saber identificar algunos rasgos de nuestra historia reciente para conocer nuestro presente”, apostilla Aragó.

La Guía de la Valencia del primer franquismo (1939-1948), de próxima publicación y con prólogo de la historiadora Dolores Sánchez Durà, es una continuación de la la guía urbana de la II República en Valencia y ha seguido el mismo diseño: capítulos sobre cada aspecto de la ciudad elaborados por especialistas en la materia, incluyendo casi una veintena de autores, entre arquitectos, urbanistas, antropólogos e historiadores, con abundante material gráfico, en gran parte inédito, y testimonios directos rescatados de memorias, biografías o informes oficiales.

Tras años de rastreo en archivos y hemerotecas, la cuidada publicación saca a la luz un periodo que moldeó la urbe y dio inicio a casi cuatro décadas de dictadura. “Es una manera de llegar al tiempo a través del espacio, de entender lo que pasó a partir de esas huellas físicas que quedan en la ciudad”, señala José María Azkárraga. Además, con el “valor añadido” de “sacar a la luz toda una serie de imágenes y documentos, muchos de ellos olvidados o inéditos, o simplemente que al régimen le convino ocultar”, agrega el coordinador de la publicación, editada por la Universitat de València al alimón con la Universitat Politècnica.

Así, la obra arranca con la ocupación de la ciudad por parte de las tropas franquistas y la puesta en marcha de los primigenios mecanismos represivos del régimen, con imágenes del campo de concentración en la Plaza de Toros, los desfiles públicos de los vencedores y la primera Corporación del franquismo. Otro capítulo, a cargo de la historiadora Mélanie Ibáñez, repasa los mecanismos de la represión franquista durante la posguerra y establece un mapa de los primeros centros improvisados de detención, así como de las hacinadas cárceles por donde pasaron miles de presos políticos.

El apartado sobre Falange, a cargo de historiador Juan Carlos Colomer, analiza el papel del yugo y las flechas en aquellos primeros años del nuevo Estado aliado del nazismo alemán y el fascismo italiano. “Destaco el poder de Falange en el que delega el régimen en ese momento para instaurar un nuevo Estado franquista”, explica Colomer, quien enfatiza el papel como “nuevo ámbito de sociabilidad” del partido fundado por José Antonio Primo de Rivera. “Falange se encarga por barrios en los diferentes distritos de organizar la represión”, agrega el historiador. Al igual que en el resto de capítulos, la guía reseña los principales lugares incautados por Falange, como el Ateneo Mercantil de València en la plaza del Caudillo, actual plaza del Ayuntamiento.

El trabajo coral ha rescatado imágenes del archivo del fotoperiodista Luis Vidal Corella, de las que Azkárraga destaca las que retratan las visitas de jerarcas nazis. “Hay un esfuerzo durante mucho tiempo por ocultar los hechos reales que se manifiesta en la ausencia en archivos de documentación, el franquismo fue evolucionando y esa primera etapa vinculada al nazismo luego no interesa que se conozca demasiado”, explica Lucila Aragó. En contraste con la guía anterior de la II República, que recoge el esplendor cultural y la efervescencia de la ciudad, “la fealdad del franquismo va más allá de lo estético y se adentra en comportamientos de represión, pinta un panorama muy tétrico y desagradable, áspero y difícil para aquellas personas que no fueron los vencedores”, agrega Aragó.

Una “nueva memoria visual”

Además de los capítulos dedicados al urbanismo y a la arquitectura, a cargo de Tito Llopis y de David Sánchez Muñoz, la publicación también recoge el nuevo modelo educativo instaurado a partir de 1939, con un apartado de la historiadora Carmen Agulló, una de las máximas especialistas en la materia. El epígrafe sobre la vida cotidiana, firmado por la antropóloga Andrea Moreno, retrata las modificaciones en las costumbres y hasta en los gestos. “Cambia incluso la manera de saludarse, de vestir, de comportarse y el lenguaje corporal”, defiende Moreno, quien destaca que la administración “cambia hasta la tinta” usada en el papeleo burocrático.  

“No sólo hay cambios en las maneras de convivir, también físicamente en los paisajes y mapas mentales de la ciudadanía, desaparecen elementos simbólicos de la II República y se genera una nueva memoria visual en los símbolos”, agrega la antropóloga. Así, el adoctrinamiento y la represión “física, moral, social y económica” en el marco de la vida cotidiana alcanza un “grado asfixiante”. El capítulo sobre la cultura, a cargo del sociólogo Gil-Manuel Hernández, repasa el nuevo calendario franquista o la reorganización de las Fallas, la fiesta más señera de la ciudad marcada irremediablemente por la nueva etapa del régimen.

La guía incluye además el ámbito de la sanidad, a cargo de Àlvar Martínez y Xavier Garcia Ferrandis, y del trabajo, con un estudio del historiador Alberto Gómez Roda. También el poder franquista, con un apartado firmado por el historiador Andreu Ginés y el economista y urbanista Josep Sorribes. La publicación cuenta con una web asociada a la página de la delegación de Memoria Histórica de la Diputación de Valencia, que ofrece acceso a “fuentes muy dispersas de aquella época, desde boletines del sindicato vertical hasta documentos de la Iglesia en los que aparece la exaltación de los valores nacionalcatólicos o los primeros periódicos editados en Valencia tras la ocupación de la ciudad”, explica José María Azkárraga.

“La idea ha sido aportar en cada capitulo una serie de documentos y testimonios de gente que vivió en aquella época”, señala el coordinador de la guía. Cada apartado se nutre de testimonios de primera mano, algunos muy desconocidos, que ilustran con gran viveza la Valencia de posguerra, desde presas políticas encarceladas hasta falangistas o agentes de la Brigada Político Social.

La publicación también aporta abundante cartografía de la ciudad. “Después de hacer la guía republicana, en la que sobre todo se le da importancia al espacio, nos planteamos hacer la siguiente sobre un periodo que ha tenido más repercusión en la ciudad actual. Ya hay muchos trabajos de historiadores sobre el periodo pero creemos que faltaba ese enfoque más espacial de ver cómo el fascismo ocupa el territorio y ese nuevo régimen se adueña de la ciudad”, afirma Azkárraga.  

El escalofriante retrato de la ciudad ayuda a comprender las huellas en la urbe de los primeros años de la dictadura. “El franquismo lo impregnó todo”, concluye el coordinador de la guía.