Alimentos no perecederos: 10 cosas que conviene tener siempre en la despensa

Estos alimentos tienen una larga duración y son fáciles de almacenar y preparar sin necesidad de electricidad.

Aurora López

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El reciente apagón masivo que afectó a España y Portugal el pasado lunes 28 de abril de 2025 ha puesto de manifiesto la importancia de contar con una despensa bien surtida de alimentos no perecederos. Durante más de diez horas, millones de personas se vieron privadas de electricidad, lo que paralizó servicios esenciales como el transporte, las telecomunicaciones y el suministro de agua.

En este contexto, disponer de productos que no requieren refrigeración y tienen una larga vida útil se convirtió en una necesidad urgente para muchas familias. La situación de la jornada del lunes provocó un aumento significativo en la demanda de artículos de supervivencia, como radios a pilas, camping gas y alimentos enlatados. La compra masiva de estos productos evidenciaron la necesidad de estar preparados para escenarios de este tipo.

Este evento ha reavivado el debate sobre la preparación ciudadana ante posibles crisis, por lo que es recomendable almacenar en el hogar un suministro básico de alimentos no perecederos que puedan cubrir las necesidades nutricionales. Entre los productos más aconsejables se encuentran las legumbres secas, conservas de pescado y vegetales, arroz, pasta, frutos secos y leche en polvo. Estos alimentos, además de tener una larga duración, son fáciles de almacenar y preparar sin necesidad de electricidad.

Mantener una despensa bien surtida con alimentos no perecederos es esencial para garantizar una alimentación equilibrada y estar preparados ante contratiempos. Estos productos, gracias a su larga vida útil y facilidad de almacenamiento, son los aliados perfectos en situaciones de emergencia o cuando no se puede acudir al supermercado con regularidad. A continuación, te ofrecemos una lista de 10 cosas que conviene tener siempre en casa.

Qué son los alimentos no perecederos

Se tratan de productos que tienen una larga vida útil sin necesidad de refrigeración

Según avala la Academia Española de Nutrición y Dietética, los alimentos no perecederos son aquellos que, debido a su composición y métodos de conservación, pueden almacenarse durante largos periodos sin necesidad de refrigeración y sin riesgo de deterioro.

Contar con una despensa bien equipada con alimentos no perecederos ofrece múltiples beneficios para la seguridad alimentaria y la organización del hogar. En líneas generales, estos productos tienen una larga vida útil sin necesidad de refrigeración, lo que los hace ideales no solo para situaciones de emergencia, sino para improvisar comidas en diversas situaciones: cuando no puedes salir a comprar, recibes visitas inesperadas o regresas de un viaje sin provisiones.

No se trata de anticipar desabastecimientos, sino de estar preparado para imprevistos cotidianos. La clave está en mantener una variedad de productos de larga duración, utilizarlos según sea necesario y reponerlos regularmente. En definitiva, facilitan la planificación de comidas, reducen la necesidad de compras frecuentes y ayudan a mantener una dieta equilibrada incluso cuando el acceso a productos frescos es limitado.

Alimentos no perecederos imprescindibles en tu despensa

Los aliados perfectos ante imprevistos o en situaciones de emergencia

De acuerdo con la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), entre los productos más aconsejables que se deben tener siempre en casa se encuentran las legumbres secas, conservas de pescado y vegetales, arroz, pasta, frutos secos y leche en polvo.

  1. Arroz: el arroz en grano es un alimento de larga duración, especialmente cuando se almacena en condiciones óptimas. Si se mantiene en un lugar fresco, seco y protegido de la humedad, puede conservar su calidad durante varios años. Incluso, informa la OCU, después de superar la fecha de consumo preferente, el arroz sigue siendo seguro para el consumo. Es importante almacenarlo en recipientes herméticos para evitar la entrada de humedad y la proliferación de insectos, asegurando así su conservación a largo plazo.
  2. Pasta: versátil y de larga duración, es una base excelente para múltiples recetas. Igual que el arroz, la pasta es también un producto que se puede consumir pasada su fecha de consumo preferente sin problema.
  3. Legumbres: las leguminosas como lentejas, garbanzos y alubias, además de ser ricas en proteínas y fibra, pueden almacenarse durante mucho tiempo. Según un informe de la Fundación Española de la Nutrición, se recomienda tomarla de tres a cuatro veces por semana. Las ventajas de estos alimentos van desde su versatilidad hasta su fácil conservación. Además, las legumbres en conserva se pueden consumir también una vez se pasa su fecha de consumo preferente. No obstante, se recomienda preservarlas de la luz y el calor.
  4. Conservas de pescado: atún, sardinas o mejillones en lata... Estas opciones son fuentes de proteínas y ácidos grasos omega-3, con una vida útil prolongada. Asimismo, pueden mantenerse en buen estado durante aproximadamente cinco años, apunta la OCU, si se almacenan en un lugar fresco y seco, Incluso después de superar la fecha de consumo preferente.
  5. Verduras y frutas en conserva: enlatadas o en frascos, estos alimentos pueden mantener sus nutrientes y sabor durante meses. Al igual que las de pescado, pueden consumirse tras la fecha de consumo preferente si se han conservado adecuadamente y aguantar hasta cinco años, aunque es importante verificar que no presenten signos de deterioro.
  6. Harinas y cereales: hay que tener especial cuidado con estos alimentos no perecederos. Aunque se conservan largo tiempo y se pueden consumir después de su fecha de consumo preferente, pueden enranciarse, sobre todo los integrales.  
  7. Patatas y cebollas: alimentos frescos, pero que son capaces de aguantar varias semanas si se conservan de la manera correcta. La OCU aconseja guardarlos separados en bolsas o recipientes específicos, en zonas bien ventiladas, sin humedad, a oscuras, y alejados de fuentes de calor, para que no germinen.
  8. Frutos secos y semillas: los frutos secos como almendras, nueces o semillas de chía son opciones nutritivas y que se conservan bien en envases herméticos. No solo se trata de una fuente de energía concentrada sino que pueden durar meses o hasta años.
  9. Leche en polvo: una alternativa a la leche fresca, útil para emergencias y con larga duración.
  10. Aceites y vinagres: el aceite de oliva y el vinagre son esenciales en la cocina y tienen una vida útil extensa. La mejor parte es que el vinagre no tiene fecha de consumo preferente y es difícil que pueda llegar a estropearse. Por su parte, el aceite debe almacenarse fuera de la luz y del calor. Es importante tener en cuenta que este se puede tomar después de su fecha de consumo preferente, pero no es peligroso para la salud, según la OCU.

Comprendiendo las fechas de caducidad y consumo preferente

La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición tiene a disposición de los consumidores un vídeo informativo para aprender a distinguir entre estas dos fechas.

Es importante distinguir entre la fecha de caducidad y la fecha de consumo preferente. La primera indica el último día en que el producto puede consumirse de forma segura, especialmente en alimentos muy perecederos como carnes y pescados. Por otro lado, la segunda señala hasta cuándo el alimento mantiene sus propiedades óptimas de sabor y textura, aunque puede consumirse después si se ha conservado correctamente.

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